Deutsche Bank acelera un pacto con EEUU para salvar su cotización

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Deutsche Bank, el mayor banco de la todopoderosa Alemania, y a pesar de que el viernes sus títulos subieran un 6.39% por ciento, se enfrenta a la mayor crisis de su historia. Su negocio, sin embargo, una vez implementados los planes del presidente, John Cryan, no es el foco del problema, sino la espiral creciente de desconfianza hacia la institución.

Podría parecer que tras filtrarse que el acuerdo con las autoridades estadounidenses está cerca y la multa, según las primeras noticias, podría reducirse a una tercera parte, unos 5.400 millones de dólares los malos tiempos para Deutsche quedan atrás, pero la volatilidad de la acción sólo indica que el mercado está sensible y preocupado con la capacidad del banco y que el volumen de la sanción es sólo un factor más.

Antes de protagonizar una de sus mayores subidas diarias, empezaba el día recogiendo la sacudida vivida la jornada anterior, en horario americano de mercados. La cotización se desplomaba con el cierre de posiciones de derivados del banco alemán por grandes fondos de inversión y con inversores a corto obteniendo pingües ganancias con su apuesta de que las acciones bajarían aún más.

El jueves, y de acuerdo con una comunicación del supervisor germano, la gestora Greenwich, con 159.000 millones de dólares en su cartera, revelaba que ha tomado posiciones cortas en Deutsche. Otras inversores, como el hegde funds Marshall Wace, Discovery Capital Management y Highfields Capital Management las han incrementado recientemente.

Por otro lado, y según The Wall Street Journal, algunos fondos como QR Capital Management, Capula, Citadel, Luxor Capital, Magnetar o Millennium no sólo deshacen posiciones en derivados sino que se llevan efectivo del banco.

Estos movimientos provocaron que el primer ejecutivo se dirigiese por carta a sus más de 100.000 empleados para atribuir el descalabro bursátil a una «especulación del mercado» y reiterar la fortaleza de la entidad financiera.

Según Cryan, hay fuerzas en bolsa «que tratan de dañar la confianza» en el banco y explica que hay varios puntos que demuestran su solidez, un argumento que bien podría dirigirse a los hegde funds que invierten en su contra. El primer ejecutivo del Deutsche defiende que la entidad cumple con los requisitos de capital y «la reestructuración va por buen camino» y, pese al escenario de tipos negativos, el banco ha ganado, descontando extraordinarios y costes del ajuste, 1.700 millones hasta junio. El riesgo crediticio y en los mercados disminuye y ha propiciado, según el banquero, que sea el balance más estable de las últimas dos décadas.

Sobre todo, resalta la ingente cantidad de liquidez de la que dispone la entidad: 215.000 millones de euros. En su opinión, esto es una muestra de lo conservador que se ha vuelto el banco.

Por lo tanto, prosigue Cryan, «no hay ninguna base para la especulación y la incertidumbre sobre los litigios en Estados Unidos no pueden explicar esta presión sobre los precios de nuestras acciones».

La pesadilla de Deutsche se activó el pasado 15 de septiembre, cuando se supo que la propuesta inicial del Departamento de Justicia de Estados Unidos es multar con 14.000 millones de dólares al banco germano por su intervención en la comercialización de productos vinculados a hipotecas subprime.

Cryan se despedía de la plantilla asegurando que tendría «muy pronto» noticias suyas, sólo unas horas antes de que la Agencia France Press diese por seguro el pacto con Estados Unidos para zanjar el litigio.

La entidad, que superó los test de estrés con una posición ajustada en capital, se vio sacudida por nuevos rumores y análisis de distintos bancos de inversión desde mediados de septiembre. Esta multa avivaba las opiniones de que Deutsche Bank está abocado a una ampliación de capital, incluso, si como ahora se sabe, el montante final de la sanción es sensiblemente menor.

La razón es que con la rentabilidad tan baja que presenta el banco el mercado desconfía de que sea capaz de conseguir los recursos necesarios para hacerlo frente por sus propios medios, a pesar de los 5.500 millones que ya tiene guardados para éste y otros litigios.

Ampliación de capital

Citigroup, uno de los bancos de inversión que ve inevitable un refuerzo en el capital, calcula que necesitará otros 3.000 millones de euros en provisiones este mismo año y Credit Suisse, aún considerando injustificado el castigo bursátil, estima que debe reforzar el capital en 7.000 millones en dos años para alcanzar un CET1 del 12.5 por ciento en 2018, lo que le exige la norma por ser una entidad sistémica.

La tesis de Cryan es que el banco alivie la carga de capital disminuyendo su posición de riesgo y que refuerce solvencia con venta de activos. Esta semana enajenó la aseguradora británica Abbey Life y en breve venderá la participación en el banco chino Hua Xia.

Una de sus grandes palancas es Postbank, que podría generar entre 20 y 70 puntos básicos de capital, pero pocos en el mercado consideran que se pueda cerrar la operación a precios adecuados por el difícil entorno de la banca.

Mientras en el banco se afanan en descartar la necesidad de recapitalizarle, las soluciones que baraja el mercado son distintas y a cual más difícil. La primera de ellas sería conseguir capital de forma inmediata, a través de una ampliación o convertir los Coco’s (bonos contingentes convertibles). Pero apelar al mercado cuando Deutsche cotiza a 0.3 valor en libros es diluir de forma desproporcionada a sus actuales accionistas y recurrir a la conversión es penalizar a los inversores institucionales que tienen estos instrumentos, entre los que se encuentran las mayores aseguradoras y fondos de inversión.

Otra opción sería acudir a la ventanilla de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) pero con el fuerte estigma que ello implica para el mayor banco alemán.

Otra vía sería acudir a un rescate público, que es lo que la prensa alemana viene apuntando en los últimos días, pero que supondría un considerable varapalo político. Ángela Merkel vería sacudida su carrera política si uno de sus bancos debe recurrir a la solución antes tomada por los países periféricos y el Deutsche debería pagar con duros ajustes el auxilio recibido.

La última opción, la más dramática, sería recurrir a la fórmula establecida para un rescate con las recientes reglas europeas, tan duras que aún no se han sido estrenadas y que implican quitas para accionistas, bonistas y amenazan, incluso, a los depósitos bancarios de mayor volumen.

El problema de fondo del Deutsche en este momento no es el volumen de la multa ni la menguante capitalización, sino que la desconfianza acabe minando su liquidez si los primeros reembolsos de inversores institucionales prende en el resto de su clientela, más sensible además a noticias, rumores, y caídas de los títulos en bolsa. Tiene 600.000 millones en depósitos, de los que la mitad son minoristas.

Ahora bien, la liquidez es una de sus mejores armas, esos 215.000 millones es 1.5 veces la reserva exigida y una de las más altas de la banca mundial.

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