Delegación de Maduro lleva agenda amplia que la oposición no quiere comprar

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Delegación de Maduro lleva agenda amplia que la oposición no quiere comprar

Nicolás Maduro reveló que sus representantes llevaron seis puntos para el diálogo con su contraparte opositora en Barbados, en la lógica de una «discusión integral» que se ha impuesto el sector chavista para mantenerse hablando más tiempo, a pesar que los propios mediadores noruegos han dicho que la búsqueda de acuerdos tiene que ser rápida.

El presidente dio declaraciones de prensa después de su reunión con el activista indio y embajador Gurudev Sri Sri Ravi Shankar -con quien Maduro tiene una larga relación por su interés en la cultura y religiosidad de la India- donde señaló que la idea era discutirlo «todo», incluso temas culturales.

Además, el mandatario le pidió al activista indio que también se incorporara como mediador a la jornada de diálogo, en función de utilizar su experiencia en otros conflictos internacionales.

La oposición, por su parte, guarda silencio y espera. Fuentes consultadas indican que las discusiones serán complejas y denuncian presiones de gobiernos de América Latina y Europa para alcanzar un acuerdo que no suponga una salida inmediata de Maduro, pero que garantice elecciones presidenciales anticipadas en un plazo mínimo de un año.

Para dos dirigentes consultados por Banca y Negocios, lo que se comenta en las organizaciones opositoras es preocupante, porque la delegación de Maduro llevó una agenda no focalizada en la solución de la crisis política-institucional, sino un acuerdo de «convivencia» a cambio de que se levanten las sanciones petroleras y financieras.

– Bachelet «presionada» –

Cuando fue presidenta de Chile, Michelle Bachelet era considerada «amiga» de la revolución bolivariana. Ahora, según Maduro, se dejó presionar por Estados Unidos, al extremo de que el enviado especial para Venezuela, Eliott Abrams, habría participado de alguna manera en la redacción del duro informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU.

La denuncia original la hizo el presidente de la pro gubernamental ANC, Diosdado Cabello, y luego Maduro siguió en la misma línea. Al chavismo le interesa descalificar el documento, por el impacto -inesperado para muchos en la dirección chavista- de un informe que, sobre todo, responsabiliza al gobierno de manera clara por la crisis.

La administración Maduro aspira presentar un «contra informe», en formato de carta dirigida a Bachelet, la cual será dada a conoce en Ginebra, según el mandatario, quien lamentó el «paso en falso» dado por la ex mandataria chilena.

Las descalificaciones al informe van desde la calidad de la redacción hasta todos los temas de fondo.

Dirigentes de la oposición indican que el informe fue muy grave para Maduro, porque esperaba que Bachelet se afincara más en los efectos de las sanciones contra el gobierno, cosa que no ocurrió. Aspiraban usar el documento como un elemento de victimización y ahora no podrán, dice una de las fuentes.

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