Los certificados de oro que comenzó a vender el Banco Central de Venezuela llegaron a su primer mes con un rendimiento de 0,7% en términos nominales, impulsados por la variación de la tasa de cambio, ya que el precio del oro perdió 1,3% de su valor en ese lapso.

Los llamados lingoticos (certificados de oro de 1,5 gramos y 2,5 gramos) se comenzaron a vender el 3 de octubre de acuerdo con una fórmula explicada por el BCV en la convocatoria en la que el tipo de cambio oficial determina el valor del instrumento según el precio internacional del oro en el London Bullion Market (del día anterior a la venta).

Así las personas que compraron el primer día de venta pagaron BsS 3.555,54 por el certificado de 1,5 gramos y BsS 5.925,9 por el de 2,5 gramos. Un mes después (al día 3 de octubre) el valor de estos certificados se ubicaba en BsS 3.581,00 y BsS 5.968,33 respectivamente, una diferencia de 0,7%.

Sin embargo, en términos reales, para que la inversión hubiese resultado en una ganancia en sus primeros 30 días, debió ubicarse por encima de la inflación, que de acuerdo con datos de la Asamblea Nacional (Parlamento) fue de 233,3% en septiembre. Es decir, que los certificados debieron ubicarse sobre los valores de BsS 11.843,50 (el de 1,5 gramos) y BsS 19.739,17 (el de 2,5 gramos), un escenario imposible sin una sustancial alza de la tasa de cambio oficial, ya que el precio del oro bajó 1,3%.

“El oro vale siempre lo mismo o vale más, nunca menos”, dijo Maduro al presentar el plan de venta de certificados en agosto. Sin embargo, la realidad lo contradijo, pues en el primer mes de este instrumento el precio del oro (de acuerdo con la referencia que usa el BCV) pasó de $1.206,85 a $1.192,65, una baja de $14,2 (equivalente a 1,3% menos).

En ese mismo lapso la tasa de cambio pasó de BsS 61,09 por dólar a BsS 62,26 por dólar, una variación de 1,9%, lo que finalmente impulsó el alza nominal de los certificados.

Los compradores de los “lingoticos” jamás tendrán en sus manos las piezas doradas. A cambio del dinero que pagaron el BCV les entrega un certificado (en papel o electrónico), en el que se compromete a pagar cada tres meses los rendimientos, aunque a partir del tercer mes se puede liquidar completo el instrumento. Tampoco se puede vender el certificado a terceros.

En medio del contexto de hiperinflación que atraviesa el país desde hace 11 meses, invertir o ahorrar se ha hecho mucho más complicado. De acuerdo con la AN, la inflación promedio mensual es de 125,7% en lo que va de año, es decir que cualquier inversión o instrumento de ahorro debería rendir más de eso al mes para considerarse una ganancia.

Además, como el instrumento no se puede vender a terceros es imposible aprovechar los movimientos del mercado de oro para buscar mejores ganancias.

 

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