Crónica | La dolarización no fue suficiente para asegurar una Navidad feliz

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Crónica | La dolarización no fue suficiente para asegurar una Navidad feliz



La dolarización de facto se enseñoreó en el comercio en la víspera de Navidad. Comerciantes consultados en Caracas indicaron que el volumen de divisas estadounidenses que movilizaron representó más de 50% de sus transacciones en un día de cierta reanimación por las compras de última hora.

En el centro comercial Sambil las tiendas de ropa y calzado registraron un incremento de visitas. “En esta última semana levantamos algo las ventas, pero nunca a niveles de otros años, cuando no teníamos respiro. Comparado con otros meses, quizás hayamos subido un 30% en visitas, pero la facturación se recuperó”, dijo un gerente que no quiso ser identificado en una tienda de ropa de marca.

Alrededor de 70% de las operaciones se transaron directamente en dólares en las tiendas más costosas, con tipos de cambio superiores a la media reportada por los diferentes marcadores del paralelo. Algunos negocios aceptaban “verdes” en 49.000 o 50.000 bolívares.

En el interior del país se registra con más frecuencia el fenómeno del «pelo a pelo«; operaciones con euros cuyo tipo de cambio es el del dólar paralelo. «Es la única forma de conseguir bolívares cuando se tienen euros», dice el productor agropecuario Osvaldo Hidalgo, afincado en Portuguesa, quien, sin embargo, se queja de la «viveza» de algunos comerciantes.

Aparte del dólar, la circulación del euro también viene ganando terreno, porque es una moneda disponible en la banca nacional, de manera que se viene usando como medio de pago a proveedores.

De vuelta en la capital, los locales de comida rápida en el Centro Comercial El Recreo, con una vecina tienda Traki bastante concurrida, no mostraron la misma animación. “Esto está fatal”, dijo una de las vendedoras de una tienda de comida mexicana.

Este es uno de los centros comerciales más movidos en la temporada y donde también corrió el dólar por la libre, pero los responsables de tiendas consultados dicen que el bolívar resistió más en esta zona. Indican que no más de 40% de las operaciones se hicieron en divisas estadounidenses.

– ¿Noche de paz? –

Los mercados populares se vieron más abarrotados en la víspera de Navidad. En Quinta Crespo, sin embargo, hubo ofertas de última hora en productos perecederos, como vegetales y frutas, así como en hojas de hallacas. Los cálculos sobre las ventas probables parecen no haber sido tan acertados.

En la tarde, algunos vendedores al exterior del mercado remataban los paquetes de hojas de plátano en 25.000 bolívares. “Agarrando aunque sea fallo”, parecía ser la consigna. Irma Rosales, de 56 años, dijo que prepararía unas 25 hallacas, “y ya llevo gastado cerca de 1.000.000 de bolívares, y no he comprado aceitunas, pasas, alcaparras y otros ingredientes. La carne está muy cara”, advirtió.

Rosales dijo que nunca ha hecho tan pocas hallacas como este año. Su familia, “en los buenos tiempos”, se comía 60 hallacas “bien resueltas”. El ajuste llegó a la supresión del vino, tampoco habrá uvas en Año Nuevo. “Cuestan casi 600.000 el kilo”… y las consiguió baratas.

Una caja de cervezas se cotizó entre 750.000 y más de 1.000.000 de bolívares. En tres licorerías visitadas en el este de Caracas hubo movimiento hasta eso de las 5 de la tarde. Muchos dólares en circulación, pero una caída de las ventas que rondó el 40%, en comparación con la Navidad de 2018; que ya fue mala.

La Navidad de 2019 será recordada por la austeridad. Juguetes baratos, ron de bajo costo, menos cantidad de comida en la mesa, los regalos contados, pero hubo un esfuerzo enorme por rescatar la alegría.

– Sin fiesta y frente al computador –

La noche del 24 de diciembre seguramente tuvo un sabor agridulce para millones de venezolanos que dependieron de una difícil conexión a Internet para saludar a hijos, nietos, padres, madres y otros parientes desperdigados por el mundo.

Ernesto Rojas, un ingeniero civil de 79 años, dijo a Banca y Negocios que ya no habría fiesta en su casa. “Quedamos mi mujer y yo nada más. Tenemos tres hijos y todos están en el exterior. Lo único que esperamos es que la conexión nos funcione para hablar con los muchachos. Tengo un nieto de un año que no conozco. Eso es muy duro”.

Según Acnur más de 5 millones de venezolanos residen fuera del país y posiblemente, cuando termine el año 2020, se habrán fugado de la crisis 1.500.000 más, aunque algunos voceros del sector privado se han encargado de alentar cierta esperanza de recuperación en un año que luce complejo e incierto.

Pedro Camacaro, de 76 años, lo primero que dijo al ver al reportero fue “no he cobrado ningún Petroaguinaldo”. Pensionado después de haber trabajado en la Administración Pública por más de 30 años aún vive alquilado. Debe movilizarse en Metro, porque su carro tiene más de un año parado, ya que no consigue los repuestos o no tiene para comprarlos.

Recibe 80 dólares al mes de dos hijas que tiene en el exterior. “Sé lo que les debe costar mandarme esa plata, porque trabajan muy duro en empleos de limpieza. Muchas veces pienso que se quitan la comida de la boca para ayudarnos”, señala.

Cuando el presidente Nicolás Maduro hablaba con sorna de los venezolanos que iban a “limpiar pocetas” en el exterior, a Camacaro se le anudaba la rabia en la garganta.

– Más apagadas –

A pesar que en la urbanización Las Mercedes de Caracas había luminosas exhibiciones de luces y pinos navideños naturales, un olor característico de la temporada que era común en tiempos “cuartorrepublicanos”, lo cierto es que la capital lució menos iluminada que en otros años.

En Chacao, donde la Alcaldía hizo un esfuerzo por levantar la celebración de la Navidad, muchos edificios permanecieron sin adornos ni luces. Una comunidad golpeada por la crisis y problemas tan agudos como una severa escasez de agua, evidenció más contención, aunque hubo brotes de música y fuegos artificiales.

En fin, la fiesta de la víspera de Navidad de 2019 mostró los contrastes de un país que intenta sobrevivir a la más grave crisis económica y social de su historia. Pocos tienen éxito, mientras la mayoría hace lo que puede para no sucumbir. Muchos tuvieron que conformarse con un abrazo por todo regalo, después de todo la inflación no pone límites a los afectos.

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