Constreñimiento y Consolidación

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Si bien a lo largo de los últimos 18 años se ha producido un proceso ininterrumpido de desindustrialización y desinversión en el país; en los últimos tiempos y en el corto plazo parece que el constreñimiento y la consolidación en numerosos sectores y mercados se profundizarán producto de la crisis económica.

Venezuela atraviesa un proceso estanflacionario de inflación con más que estancamiento, recesión, motivado por la imposibilidad de dar subyacente y sostenimiento real, tanto al poder de compra externo del país como del bolívar, los sueldos y salarios, aunado a numerosas barreras a la producción y a la inversión.

En este orden de ideas, las empresas en numerosos sectores económicos enfrentan enormes dificultades para acceder a divisas que permitan reponer inventarios. La caída de los precios del petróleo, para un modelo rentista que basó el nivel de consumo en las importaciones subsidiadas en detrimento del aparato productivo nacional, muestra más que agotamiento, su colapso.

Las empresas se están enfrentando por el lado productivo a una inflación de costos, así como a la imposibilidad de acceso a divisas para mantener la adquisición de materias primas, herramentales, maquinaria, y consumibles requeridos o para simplemente reponer sus inventarios. Tal situación ha generado que el costo de reposición sea brutalmente superior a la ficticia posibilidad de reponer a costos de divisas oficiales, con el agravante de un sistema financiero que al tipo de cambio oficial DICOM de 630 Bs./US$, -valor superior al implícito que ronda los 410 Bs./US$!!!!!- no posea la liquidez suficiente para financiar el capital de trabajo requerido para reponer inventarios.

Adicionalmente, tanto en el mercado de consumo intermedio de empresas que producen insumos para empresas de bienes de consumo final, como en el mercado final de consumo, se evidencia la contracción de la demanda. Muchas empresas proveedores de bienes de consumo intermedio están enfrentando dificultades en la recepción de órdenes de compra, demostrando que el poder de compra del bolívar se ha pulverizado y se ha iniciado un proceso de prescindibilidad de bienes y servicios por parte de la población venezolana. Lo anterior ocurre en un escenario donde el sector industrial ya se encontraba operando al 36% de su capacidad instalada.

Esta caída de demanda que muestra la imposibilidad de continuar realizando un pass-through de costos e inflación hacia la demanda, no solo pinzará márgenes, sino que probablemente lleve a empresas a que los precios no igualen los costos medios. El panorama para superar esta situación no es de corto plazo. Aun así, en una estrategia esquizofrénica el gobierno busca cuadrar sus cuentas en bolívares aumentando el precio de las materias primas que produce, pareciendo esperar una caída en la demanda interna y poder exportar el remanente para hacerse de ingresos en divisas –profundizando el modelo extractivista-rentista, y profundizando la recesión interna-.

Para peor de males, el país cuenta con una Ley Orgánica de Precios Justos con incentivos perversos en contra de la racionalización de los costos. Aquellas empresas que pudieran invertir en tecnologías, maquinarias o procesos que le impliquen racionalizar costos o generar costos medios menores, pudieran estar siendo sancionadas por violentar una regulación de rentabilidad del 30%.Venezuela es el único país del mundo que castiga a las empresas más eficientes, ex profeso, vía un control de precios y de rentabilidad que imposibilita la introducción de mejoras productivas que permitirían reducir los costos marginales.

Así las cosas, al proceso de cierre, desconsolidación de las operaciones de las casas matrices, de desinversión y transformación de empresas productoras a simples casas de representación comercial, así como a la postura de stan-by o real option;se le sumará un proceso de consolidación y concentración de mercados producto de la insostenibilidad económica de las operaciones productivas.

Por Enrique González, Economista UCV. Master in Competition and MarketRegulation, BGSE, Universidad PompeuFabra, Universidad Autónoma de Barcelona. Postgraduate Diploma in Economics for Competition Law, Kings College London. Master en Economía Industrial, Universidad Carlos III de Madrid. Programa Avanzado en Política de Competencia, Instituto de Empresas, IE. Master en Economía y Derecho del Consumo, UCLM.

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