China anima a sus empresas públicas a fusionarse y atraer capital privado

// EFE


El Consejo de Estado (Ejecutivo) de China animó hoy a las empresas públicas del país a fusionarse para reducir el número de compañías que operan en un mismo sector y aumentar su tamaño, así como a atraer capital privado.

En una guía divulgada este lunes por la agencia oficial Xinhua, el gabinete chino incentiva las fusiones y los procesos de reorganización como parte de la transición de China hacia una economía más orientada al mercado y menos endeudada.

El Consejo de Estado publicó también hoy otra directriz en la que estimula a los bancos del país a que intercambien la deuda de las empresas por acciones en aquellas compañías que atraviesen por «dificultades temporales» y tengan, al mismo tiempo, «potencial a largo plazo».

Ambos documentos suponen un avance en la esperada reforma de las corporaciones públicas chinas, reclamada, entre otros, por el Fondo Monetario Internacional, que busca reorientar a las empresas estatales hacia la búsqueda de la rentabilidad económica.

Muchas de las compañías públicas del país asiático están altamente endeudadas, tienen plantillas extensas y tasas de eficiencia bajas.

En la guía sobre las fusiones, el Consejo de Estado invita a las empresas a mejorar su rentabilidad a través de procesos de adquisiciones y reorganizaciones para que el país tenga menos compañías, pero más grandes, especialmente en los sectores con bajas concentraciones o competencia similar.

Además, les pide que incorporen participaciones privadas a través de transferencias de acciones, aumentos de capital o nuevas emisiones de títulos.

Varias empresas estatales chinas han protagonizado grandes fusiones, como la anunciada a finales de septiembre entre las siderúrgicas Baosteel y Wuhan Iron & Steel (WISCO), que dará lugar al segundo mayor gigante mundial del acero.

Tras estos procesos, el número de empresas bajo la tutela de la Administración central ha pasado de 112 a comienzos del año pasado a 104 en la actualidad.

El gabinete chino recomendó con especial énfasis las fusiones y reorganizaciones a aquellas que operan en sectores lastrados por los problemas de sobrecapacidad, aunque insta a dejar caer a las llamadas compañías «zombis», firmas deficitarias con escasa o nula producción que sobreviven por el apoyo de los gobiernos locales.

Estas empresas «zombis» y aquellas con historial de morosidad también quedan fuera del plan para reconvertir en acciones la deuda de las empresas, que se limitará a las empresas con «potencial» futuro.

Las directrices sobre esta permuta de deuda por acciones también especifican que los bancos no podrán realizar directamente una conversión de sus créditos impagados, sino que tendrán que recurrir a instituciones especializadas en la gestión de activos y firmas de inversión estatales.

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