Bernie Sanders: la «esperanza blanca» de Nicolás Maduro

// Por: Armando J. Pernía / @ajpernia

Bernie Sanders: la «esperanza blanca» de Nicolás Maduro



La precampaña electoral del candidato demócrata Bernie Sanders es puntualmente seguida por los medios gubernamentales de comunicación en Venezuela, donde se resaltan los triunfos del aspirante más a la izquierda del espectro demócrata como una bocanada de aire para la administración de Nicolás Maduro.

Sin embargo, los voceros del ejecutivo venezolano y su periferia política se cuidan de no expresar su alborozada simpatía por el candidato octogenario que ahora tiene la mejor opción para enfrentarse al «emperador» Donald Trump.

Lo cierto es que si Sanders llega a la Casa Blanca, Maduro tendría algunas razones para alegrarse, aún cuando no signifique un reconocimiento explícito de la legitimidad de su elección en 2018 ni una normalización de las relaciones, pero habrá, sin duda, una estrategia distinta, mucho menos agresiva en el discurso y más moderada en los hechos.

En una entrevista con CNN, Sanders se limitó a pedir elecciones libres y justas en Venezuela sin reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado, y llegó aún más lejos al señalar que, aunque está en contra de la «naturaleza autoritaria» del régimen cubano, «es injusto decir que todo está mal».

Hay una sensible diferencia entre la política de distensión que desarrolló Barack Obama al término de su segundo mandato y las propuestas de Bernie Sanders: un claro respaldo a las políticas estatistas y asistencialistas de los gobiernos populistas y a las regulaciones de mercado, por parte del candidato que ahora va adelante en la contienda demócrata.

Con Sanders, el giro a la izquierda de la política estadounidense sería, en consecuencia, más claro que con Obama, quien al final terminó siendo «demasiado moderado» en opinión de sectores demócratas, y ese sello se haría patente en materia de política exterior.

El veterano senador, quien intenta por segunda vez hacerse con la representación demócrata en la competencia por el inquilinato en la Casa Blanca, ha dicho que eventualmente dialogaría con «dictadores», pero no intercambiaría «cartas de amor» en alusión a las comunicaciones entre el actual presidente, Donald Trump, y el sátrapa norcoreano Kim Jong-Un.

Sanders define a Trump como «el presidente más peligroso en la historia de Estados Unidos», y ha advertido que su política militar será abiertamente abocada a la distensión y a abandonar conflictos en el exterior.

La nunca disimulada admiración de Sanders por Fidel Castro reapareció en la entrevista con CNN: «Cuando Fidel Castro llegó al cargo, ¿sabes lo que hizo? Tenía un programa de alfabetización masivo. ¿Es algo malo? ¿Aunque Fidel Castro lo haya hecho?»

Por supuesto, las reacciones de dirigentes republicanos, e incluso algunos demócratas no se hicieron esperar. «La representante demócrata Donna Shalala de Florida, tuiteó: “Espero que en el futuro el senador Sanders se tome el tiempo para hablar con algunos de mis electores antes de que decida cantar alabanzas a un tirano asesino como Fidel Castro”.

Todavía los mercados asignan una baja probabilidad a un eventual triunfo de Sanders en las primarias demócratas, pero la misma situación pasó con Trump hace cuatro años, cuando muchos analistas veían improbable su elección y daban por segura la candidatura de Hillary Clinton.

Si Sanders pasa el rubicón de una complicada primaria demócrata, sus oportunidades contra Trump no son malas, en una campaña que sería, seguramente, la más enconada y polarizada de las últimas décadas, ya que ambos representan los extremos más o menos tolerados de los partidos que monopolizan el arco político estadounidense.

Esa campaña, sin embargo, no sería banal para la economía estadounidense ni para los mercados financieros, donde Sanders no goza de respaldo. Las elecciones de Estados Unidos marcan un hito fundamental, cuyo seguimiento se impone porque, por ahora, se está registrando el que, para muchos, es el peor escenario posible.

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