Aumento en gastos amenaza la operatividad de la banca

// César Aristimuño


El sistema financiero venezolano se encuentra afectado por la amplia brecha entre sus tasas de interés activas nominales (las que cobra por sus créditos) y el ritmo de la inflación, lo cual condiciona la amplitud entre el crecimiento de sus gastos operativos en relación a sus ingresos financieros.

El reciente aumento aprobado para las comisiones que los bancos están autorizados a cobrar por la prestación de sus servicios, constituye un aporte muy pequeño a sus ingresos. Se puede afirmar que este ajuste no permitirá reducir la brecha creciente entre las ganancias de las entidades bancarias y sus gastos, atadas éstas últimas a distorsiones del cono monetario, la inflación, ritmo de devaluación de la tasa Simadi y disponibilidad de divisas.

Efectivamente, al cierre del mes de mayo, el margen financiero de los bancos (ingresos financieros-gastos financieros) creció a razón de 133% anualizado, frente a 221% de aumento en los gastos generales y administrativos (una brecha de 88 puntos porcentuales).

Uno de los ajustes de comisiones aprobados recientemente, fue el de cobrar cinco bolívares por cada retiro de efectivo a través de cajeros automáticos utilizando tarjetas de la misma entidad y hasta 21 bolívares cuando se trate de tarjetas de otras entidades.

Sin embargo, fuentes de la industria indican que el aumento en los costos asociados al mantenimiento de los terminales automatizados -que en parte se deben calcular en divisas debido a la necesidad de emplear insumos importados- hace que cada retiro por parte de usuarios de otros bancos tenga un costo real de aproximadamente 50 bolívares.

Al realizar una resta simple, esto indicaría que los bancos -algunos de los cuales ya se han visto en la necesidad de retirar parte de su red de telecajeros- aún están afectados por una pérdida de 29 bolívares por cada retiro solicitado por usuarios de otras instituciones.

Por tanto, el aumento de las comisiones por servicios de la banca es solo una medida aislada en comparación a la marcada caída de las tasas de interés reales (descontando inflación), el cual es el principal elemento de distorsión en el margen de los bancos. En efecto, los ingresos de la cartera de crédito son la fuente principal de margen para los bancos, con un peso de 71,6% sobre el total de ingresos al pasado mes de mayo.

No cabe duda que ante un margen de los bancos que se encuentra limitado tanto por precios (tasas controladas) como por volumen (la liquidez ya no crece al mismo ritmo de años anteriores), la velocidad de crecimiento de los gastos invitará a los bancos a tomar decisiones más dinámicas y complicadas desde el punto de vista gerencial, las cuales pueden conducir a la reducción progresiva de canales y segmentos que no generen valor financiero y terminarían por afectar a la colectividad al limitar los servicios disponibles para la población bancarizada.

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