Así quiere invertir Noruega el dinero que ha ganado con el petróleo

// Bloomberg


Noruega ha comenzado a replantearse las actuales restricciones del fondo soberano en el que atesora buena parte de lo ahorrado en las últimas décadas con el negocio del petróleo, y que tiene un valor actual cercano a los 900,000 millones de dólares. La idea es que el Parlamento del país escandinavo autorice pronto esa posibilidad.

El propio gobierno noruego, que hace sólo tres meses rechazaba la posibilidad de que el fondo se metiese en el negocio de gestionar infraestructuras autopistas o líneas de ferrocarril, ha dado su brazo a torcer y realizará un exhaustivo informe sobre la cuestión en los próximos meses, cuyas conclusiones se conocerán a comienzos del próximo año, tal y como ha informado el Ministro de Finanzas al Banco Central de Noruega.

El fondo ya intentaba desde hace años expandir su menú de compras hacia el negocio de las infraestructuras, puesto que por ley está limitado a comprar sólo participaciones empresariales (acciones) o de deuda (bonos).

El pasado mes de diciembre, este organismo lanzó por eso una tímida propuesta: que le dejen comprar hasta un 5% de su valor en infraestructuras, para poder ganar algo de valor fuera del mercado financiero, donde los tipos de interés están erosionando las rentabilidades. No en vano, el fondo perdió 9.000 millones en el primer trimestre del año.

«Riesgos políticos»

El único precedente es la autorización, recibida en 2010, para comprar derechos reales de propiedad por valor de un 5%, y bajo la cual se ha hecho con una cartera de activos de 28.000 millones de dólares en ciudades como París, Londres y Nueva York.

Las reticencias a que el fondo salga del parqué de las bolsas vienen sobre todo de las inevitables consecuencias políticas que acarrean las inversiones en infraestructuras, especialmente cuando se realizan en el extranjero.

Ahora el Banco Central de Noruega deberá examinar en detalle cómo gestionar esos riesgos políticos y regulatorios, y para ello podrá tomar como ejemplo a otros fondos similares, como es el caso de algunas gestoras públicas canadienses, que invierten desde hace años en infraestructuras en Europa occidental.

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