Pese a no ser un valor referencial reconocido por el Gobierno, está claro que el comportamiento de la cotización del dólar paralelo es un indicador que sigue teniendo presencia en la economía. Sólo en el mes de marzo experimentó un claro retroceso de unos Bs 1 mil 500 y siguió acentuándose cada día. Sin embargo, en las últimas semanas ese valor comenzó a experimentar nuevamente un franco avance.

Para el economista César Aristimuño, director de Aristimuño Herrera & Asociados y de la página web Banca y Negocios, el comportamiento del llamado paralelo continuará su ritmo ascendente.

-¿A qué se debió la fluctuación del paralelo -primero a la baja y luego al alza- en los últimos meses?

-Definitivamente bajó de manera importante por el tema del pago del Impuesto sobre la Renta (Islr), sobre todo al acercarse la fecha definitiva para cancelar el tributo. La oferta en divisas aumentó porque industriales trajeron divisas para pagar el impuesto, partiendo del hecho de que el nivel de endeudamiento con la banca estaba prácticamente muy limitado. La banca tenía la restricción del índice de solvencia patrimonial, que no les permitía dar más créditos puesto que estaba prácticamente al límite; y de acuerdo a la normativa de la Sudeban no podía excederse de ese porcentaje. Esa decisión se corrigió ya que la Superintendencia permite generar un mayor aumento del patrimonio producto de los niveles de avalúo y de esa manera soltar más dinero. Por ello la caída del dólar se produjo por la oferta existente el mes pasado. Posteriormente, al volver a aumentar la demanda y restringirse la oferta vemos que aumentó, aunado a la inestabilidad política existente en el país que generó presión sobre el dólar.

-Pese al descenso del paralelo, los precios de los productos y servicios en el país no cedieron en su escalada. ¿Por qué no bajaron los costos también?

-Los precios no bajan sencillamente porque no hay oferta. Los dólares que este momento están entrando al país están siendo reservados principalmente para el pago de los compromisos del país en materia de deuda tanto de Petróleos de Venezuela como global, situación que deja poco margen para satisfacer las demandas de la fuerza productiva de la nación. Teniendo este panorama muchos se ven obligados a recurrir a ese mercado no oficial para cubrir las necesidades de materia prima. Es un mercado con muy poca oferta y mucha demanda.

-¿Podemos asumir que en los próximos meses el paralelo seguirá robusteciéndose?

-El dólar no oficial sin lugar a dudas va a continuar su tendencia al alza. No podemos estimar hasta dónde podría llegar, pero es muy probable que el valor ascienda.

-La tasa Dicom o dólar fluctuante (que actualmente se encuentra en el rango de Bs 700), ahora será relanzada por el presidente Nicolás Maduro. ¿Será esa tasa que se ofrecerá a los industriales la solución real para la escasez de divisas que se vive en el país?

-Es muy apresurado dar una visión de si el Sistema Complementario de Divisas (Dicom) realmente va a ser efectivo, porque más allá de saber que se realizarán dos subastas semanales, y que comenzará su implementación al culminar la Semana Santa, no podemos afirmar cuál va a ser su verdadera acción. Nos toca claramente esperar y con base en hechos poder realizar un verdadero diagnóstico. Lo que esperamos los analistas financieros es conocer claramente cuánto es el monto que en definitiva se va a ofertar, que haya transparencia en las transacciones y sobre todo que eso ayude a que dar confianza y que el volumen de divisas que se oferte a través de ese dólar no controlado pueda generar un verdadero equilibrio y no estos altibajos que traen graves consecuencias.

-¿Es realmente factible hablar de una dolarización en la economía del país en medio de la coyuntura política actual en Venezuela?

-En este preciso momento quizá no sea una situación tan viable, pero quizá sea una vía que se deba analizar seriamente y con certeza, partiendo del hecho de que este es un país que básicamente obtiene 90% de sus divisas desde el sector oficial, específicamente el petrolero. Entonces, cualquier alteración en los precios de ese sector obviamente afecta la economía en todos los sentidos. Mientras el precio del petróleo suba, la situación mejorará. Pero en caso contrario, como lo que estamos padeciendo, las consecuencias son muy difíciles producto del modelo actual. Por eso, la dolarización de la economía debería analizarse seriamente.

Eliminar controles

-¿Qué tan viable sería eliminar el control de cambio definitivamente?

-Eliminarlo de una sola vez sería contraproducente. Por lo demás, si el Gobierno tomara esa decisión sería acabar con esas cadenas de corrupción que giran alrededor de los dólares preferenciales. Con un dólar único se rompería con esas prácticas y tendríamos un solo tipo de cambio al que todos accederíamos por igual, así ya no habría la discrecionalidad del dólar. Pero lo que sí vemos más factible que suceda es el movimiento del Dicom y el Dipro (dólar protegido actualmente a Bs 10). Este último caso, podría acercarse, dependiendo de la presión financiera que se dé en el país, entre 50 y 200 bolívares, mientras el Dicom se eleve a niveles de 1 mil a 1 mil 200 hacia finales del segundo semestre de 2017.

-¿Las casas de bolsa implementadas en la frontera con la idea de controlar el paralelo, son realmente una maniobra efectiva por parte del Gobierno?

-Pareciera en efecto una medida marginal. Todo indica que lo que se está negociando ahí no está ayudando a la baja en el tema de la cotización del dólar no sólo en la frontera sino también en la República. En general el impacto que hemos visto no ha sido pronunciado como para ver un efecto real en la caída del precio del dólar.

-¿Es suficiente la acción adoptada por el Gobierno de ofrecer recursos en divisas a empresarios tal como lo hizo en la Expo Venezuela Potencia?

-No podemos pensar que por unos papeles que se están entregando a productores y empresas específicas, vaya a permitir que se creen en el corto tiempo una gran variedad de bienes y servicios que vayan a incidir directamente sobre el tema inflacionario, y esto básicamente es porque no se trata de un tema puntual, sino que se debe abordar como un tema general que afecta la realidad económica del país. Recordemos que hay sectores fuertemente afectados, como el automotriz, al cual prácticamente se le dejó de otorgar divisas, situación que provocó que buena parte de la oferta de vehículos sean negociados en dólares y poca parte en bolívares. Si hoy comparamos el precio de un vehículo con lo que era hace un año y a su vez se compara el precio en dólares justamente con el valor del precio no oficial, nos damos cuenta de que el consumidor está padeciendo los efectos de no tener una oferta coherente de divisas, sobre todo del sector oficial. Sabemos bien que es consecuencia directa de la caída de los precios del petróleo. Los niveles de las reservas internacionales están en su registro más crítico de los últimos 20 años y además el sector productivo tiene muy poca capacidad de acceder a este mercado paralelo.

Retos
Insiste en que frente al panorama actual marcado por la inestabilidad política y financiera, el principal reto sigue siendo la producción, toda vez que la fuerte contracción del PIB experimentada el año pasado ha llevado la capacidad del sector manufacturero a niveles críticos. En segundo lugar, señala que la inflación sigue presente como una amenaza que se debe solucionar. “Los aumentos salariales decretados por el Gobierno, lejos de plantear una salida, impactan en la productividad de las empresas al elevar sus costos”.

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