6 cualidades de quien nace líder

// forbes.es


El liderazgo se puede aprender, pero hay personas a quienes las dotes para ello les vienen de cuna. Son aquellos que cuando ven que algo falla toman la iniciativa para cambiarlo, los que enseñan cómo funciona todo al nuevo de la oficina, quienes no dudan en compartir lo que saben con los demás… Líderes en potencia. Es fácil identificarlos, pero en esta fotogalería te contamos 6 de los rasgos que todos ellos tienen para que no se te escape ninguno de vista.

Se mueven. “Como casi todo ser humano”, pensarás, pero no nos referimos al mero hecho de realizar un movimiento físico, sino de mover hilos, de hacer contactos, de comprometerse a hacer algo y cumplirlo, de ganar la confianza de los demás.

Escuchan y observan. Para los líderes de cuna, todo es susceptible de ser una fuente clave de información. Su gran capacidad de escucha y observación les lleva a percibir ciertas cosas importantes que para los demás quizá pasan más desapercibidas.

Consideran que el aprendizaje es vitalicio. Nunca dejan de aprender y creen que de todo se puede aprender: de una conversación, de una película… De todo. Para bien y para mal, nunca se acuestan si saber algo más para evolucionar.

Elaboran listas. Los líderes apuntan lo que tienen que hacer y se enorgullecen de ir tachando cosas de sus listas por pequeñas que sean porque todo suma. Esto además les ayuda a mantener su autoestima haciéndoles ver más claramente todo lo que hacen.

Saben delegar. Son conscientes de que no pueden ser omnipresentes y ser el perejil de todas las salsas, pues eso agota y los demás también deben tener oportunidades. Un buen líder conoce a los que tiene a su alrededor y no duda en dejar cosas a su cargo.

No descuidan su vida personal. Los buenos líderes saben que el liderazgo y la vida personal no son incompatibles y que, de hecho, una cosa sin la otra nunca les dará una felicidad plena. Saben que es necesario tener una vía de escape llamada amigos y familia.

 

Te podría interesar también