10 decisiones que las empresas deben tomar para evitar profundizar la crisis

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Hace unos 15 años, existían retos muy diferentes a los actuales; había una relativa estabilidad en la manera de hacer negocios y en donde los cambios sucedían mucho más despacio. Hoy la economía venezolana está ante su mayor crisis de características desconocidas. Al punto de que muchos empresarios pudieran preguntarse si el día de mañana su empresa podrá seguir adelante.

Es por esto que lo mejor que puede hacer cualquier empresa venezolana, sin importar su tamaño o tiempo en el mercado, es prepararse para el manejo de una crisis aún mayor.

Si bien la crisis no puede ser evitada, la misma si puede ser prevenida o amortiguada de tal manera que se logre disminuir el impacto negativo de su fuerza.

El reconocido consultor en manejo estratégico de crisis, Paul Remy, menciona en su libro titulado Manejo de Crisis, una serie de puntos específicos que ayudarán a que éste proceso sea lo menos abrumador posible:

Veamos:

  • Comunicar en forma frecuente, abierta, honesta y directa sobre la situación, a todos los dueños y colaboradores claves, sin exagerar y mostrando los hechos sin juzgar. Buscar interacción frecuente con la Junta Directiva y la Asamblea de Accionistas.
  • Enfocarse obsesivamente y con fanatismo en el efectivo, la generación y el cuidado del mismo. No mirar solamente el saldo de caja; sino también tener muy claras y actualizadas las proyecciones de flujo de efectivo. Esto implica mantener la operatividad efectiva de la empresa a como dé lugar, buscando minimizar el  daño material, comercial y financiero.
  • Desarrollar una historia de cambio cautivadora; incluso si la decisión es cerrar la empresa o cesar operaciones. La clave es comunicar un mensaje simple y directo; nada de medidas complicadas o razones financieras a las que nadie presta atención.
  • Actuar con urgencia buscando mantener manteniendo vigentes los compromisos y valores corporativos.
  • Lograr y buscar ganancias rápidas, historias de éxito que se puedan compartir con todos los colaboradores e incentivar su participación.
  • Reemplazar uno o dos ejecutivos líderes claves que estuvieron en el negocio justo antes de que la situación de crisis coloque a la empresa en terapia intensiva; no porque sean los culpables, sino porque a veces es muy difícil convencerlos de que hay que cambiar.
  • Retener el talento de las personas que tienen el conocimiento histórico de lo que ha pasado y aquellos que usualmente están en el segundo o tercer nivel de liderazgo que muy probablemente ya advirtieron hace tiempo que se avecinaba una crisis.
  • Organizar una Fuerza de Tareas, un grupo ejecutivo con capacidad de decisión que actúen al unísono.
  • Mantener la integridad de las acciones y decisiones; asumiendo con responsabilidad los temas legales, laborales, fiscales, ambientales, y fundamentalmente manteniendo gran preocupación y respeto por los trabajadores, clientes y proveedores.
  • Cuidar el cuerpo, el corazón y la mente; situaciones extraordinarias crean tensiones físicas y psicológicas en las personas que afectan la imaginación y la capacidad de tomar decisiones.

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