Mercosur y Unión Europea listos para firmar acuerdo en busca de "tercera vía"
El tratado elimina aranceles a más del 90% de su comercio bilateral y favorece las exportaciones de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas europeas a los pioneros del Mercosur. A cambio, facilita la entrada a Europa de carne, azúcar, arroz, miel y soya sudamericanas.
El Mercosur y la Unión Europea firmarán el sábado en Asunción un acuerdo que creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con el objetivo declarado de buscar una «tercera vía» frente a Estados Unidos y China, pero que genera cortocircuitos con el sector agrícola europeo e industriales de Brasil y Argentina.
Los dos bloques juntos representan el 30% del PBI mundial y comprenden más de 700 millones de consumidores, aunque la inminente firma es resistida por agricultores y ganaderos europeos que se movilizan en protestas contra el pacto.
La Comisión Europea negocia desde 1999 este acuerdo con los miembros fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) y Bruselas aprobó su texto el viernes pasado.
La ceremonia de firma comenzará el sábado a las 12H00 locales (15H00 GMT) en la capital de Paraguay, que recibió en diciembre la presidencia rotativa del bloque al que también pertenece Bolivia.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajará el viernes a Rio de Janeiro junto a António Costa, el presidente del Consejo Europeo, antes de volar rumbo a Asunción.
En Brasil se reunirán con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y darán una conferencia de prensa alrededor de las 13H30 locales (16H30 GMT).
«Brasil es un socio clave de la Unión Europea en los ámbitos del comercio, la inversión, el clima, el multilateralismo (…), la democracia y los derechos humanos», indicó el Consejo Europeo en un comunicado.
Además del presidente anfitrión, Santiago Peña, asistirá a la firma su par uruguayo, Yamandú Orsi, y se espera que también acuda el mandatario argentino Javier Milei.
Lula, quien jugó un papel crucial en el avance del tratado pero no consiguió que se firmara en diciembre en Foz de Iguazú, no irá a la cita.
Una fuente de la presidencia brasileña dijo a AFP que la firma fue inicialmente planificada como un evento a nivel ministerial, y Paraguay mandó «invitaciones» a los presidentes «a última hora».
Lula saludó el viernes pasado «un día histórico para el multilateralismo» pese a «un escenario internacional de creciente proteccionismo y unilateralismo».
«Tercera vía»
Para Brasil, principal economía de Latinoamérica, este acuerdo «es esencial para mostrar que existe una tercera vía sin atarse a Estados Unidos o a China», dijo a la AFP Luciana Ghiotto, doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires.
«Es un tratado enmarcado en la coyuntura geopolítica: es el que lleva más tiempo de negociación a nivel mundial y el apuro por su cierre tiene que ver con el gobierno de Donald Trump y su aplicación masiva de aranceles», señaló Ghiotto.
Con el argumento de que el comercio era desfavorable para su país, el presidente Trump impuso oleadas de aranceles adicionales a los productos importados a Estados Unidos, que variaban según las naciones o zonas de origen.
El acuerdo forma parte de un intento europeo de diversificar los vínculos comerciales y diplomáticos ante los aranceles de Trump y la feroz competencia china.
«Para la UE es una forma de reforzar autonomía y un lugar como actor importante a nivel internacional en un contexto en el que Europa está siendo cada vez más irrelevante en términos políticos y económicos», dijo a la AFP Alejandro Frenkel, politólogo de la Universidad argentina de San Martín.
De su lado, al Mercosur «le sirve mostrar un avance en un contexto de crisis y fragmentación interna» del bloque, añadió Frenkel.
Protestas
El tratado elimina aranceles a más del 90% de su comercio bilateral y favorece las exportaciones de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas europeas a los pioneros del Mercosur. A cambio, facilita la entrada a Europa de carne, azúcar, arroz, miel y soya sudamericanas.
Tras la firma, el acuerdo debe ser refrendado por cada país firmante del Mercosur y por el Parlamento Europeo, donde la mayoría a favor del pacto es incierta.
Productores agropecuarios europeos temen que productos sudamericanos más competitivos inunden su mercado debido a normas de producción consideradas menos rigurosas. Miles de ellos protestan desde hace días en Francia, Polonia, Irlanda y Bélgica.
Para calmar la ira de agricultores y ganaderos, la Comisión Europea diseñó una serie de cláusulas y concesiones.
Entre otras, anunció garantías para sus sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, que limita el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e interviene en caso de desestabilización del mercado.
El acuerdo también inquieta a algunos industriales sudamericanos.
«El impacto en el sector industrial va a ser muy fuerte, tanto en Brasil como en Argentina», donde se estima una pérdida de 200.000 empleos solo por el desarme de la industria automotriz, dijo Ghiotto. «Y a eso hay que sumar la industria del calzado, marroquinería, muebles», añadió.
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