#Inversiones: La plata ganó valor como activo rentable durante 2025 con buenas expectativas en 2026
Se espera que los precios de la plata promedien alrededor de 50 dólares por onza en 2026, con posibles subidas hacia el rango de entre 60 y 65 dólares en un escenario alcista.
El notable rally de la plata en los últimos dos años ha transformado su narrativa de mercado y ha recuperado su reputación como un activo de alto rendimiento y doble propósito.
Luego de años de bajo desempeño desde su máximo de 2011 por encima de 48 dólares, el metal ha protagonizado un regreso poderoso.
Después de subir 21% en 2024, la plata se disparó más del 65% en 2025 (hasta octubre), al superar la cotización del oro y alcanzar un nuevo récord histórico por encima de 54 dólares por onza.
Es la primera vez en más de una década que la plata ofrece el rendimiento de alta beta que los inversores esperan en relación con el oro, lo que subraya su creciente importancia tanto como activo industrial como de inversión.
El actual mercado alcista se fundamenta en un desequilibrio estructural profundo y persistente entre oferta y demanda. La plata ha registrado cinco años consecutivos de déficit entre 2021 y 2025, con un acumulado cercano a 800 millones de onzas, aproximadamente 25.000 toneladas.
Aunque el déficit se redujo ligeramente en 2024, siguió siendo significativo, cerca del 15% de la oferta global.
El problema radica en la naturaleza de la producción de plata: solo alrededor del 30% de la oferta mundial proviene de minas primarias, mientras que la mayoría se extrae como subproducto de otros metales como zinc, cobre y oro.
Esta situación limita la capacidad de aumentar rápidamente la producción para satisfacer la demanda creciente.
Qué pasa con la demanda de plata
En el lado de la demanda, las aplicaciones industriales de la plata nunca han sido tan relevantes. Su conductividad y reflectividad únicas la hacen esencial en tecnologías clave para la transición global hacia energías limpias.
La industria solar fotovoltaica se ha convertido en un consumidor dominante, al llegar a representar hasta un 19% de la demanda total de plata frente a menos del 6% hace una década.
Con instalaciones solares anuales que podrían superar los 500 gigavatios en 2026, la demanda de plata de este sector podría alcanzar 230 millones de onzas, cifra que se espera aumente a medida que se acelere la transición energética.
La plata es insustituible en este campo, ya que ningún otro metal ofrece la misma eficiencia en la conversión de luz solar en electricidad.
Más allá de las renovables, la revolución tecnológica también ha impulsado los precios de la plata.
La rápida expansión de la infraestructura de inteligencia artificial (IA) genera demanda en electrónica, centros de datos, vehículos eléctricos y computación avanzada. Se espera que el sector de la IA pase de 279.000 millones de dólares en 2024 a más de 3,5 billones de en 2033, lo que genera un consumo sostenido de plata en componentes eléctricos y semiconductores.
La demanda relacionada con la electrónica alcanzó máximos históricos en 2024 y continúa mostrando fuerte impulso conforme los fabricantes aumentan la producción vinculada a la IA.
Como activo de inversión
La demanda de inversión también ha sido crucial en el resurgir de la plata. Ante la persistente incertidumbre geopolítica y de política económica durante 2025, los inversionistas recurrieron a los metales preciosos como refugio y diversificación.
La plata se benefició tanto de este atractivo como refugio seguro como de ser una alternativa más asequible al oro. Su menor capitalización de mercado implica que entradas relativamente modestas pueden generar movimientos de precio desproporcionados, lo que ha amplificado su potencial alcista en periodos de alta volatilidad.
Aunque la volatilidad probablemente siga siendo una característica definitoria en 2026, la tendencia de fondo apunta a una fortaleza sostenida, ya que la doble identidad de la plata —como necesidad industrial y cobertura monetaria— parece consolidar su lugar como uno de los activos más dinámicos del mercado de materias primas.
Expectativas
Se espera que los precios de la plata promedien alrededor de 50 dólares por onza en 2026, con posibles subidas hacia el rango de entre 60 y 65 dólares en un escenario alcista.
El mantenimiento de precios fuertes del oro, la aceleración de instalaciones solares, déficit persistentes de oferta y un ciclo industrial robusto impulsado por la IA podrían reforzar la tendencia alcista.
A la baja, una actividad manufacturera global más débil, inversiones en energías limpias más lentas o rendimientos estadounidenses más altos podrían generar obstáculos temporales y empujar los precios hacia la zona de entre 40 y 45 dólares por onza.
Lo que deben vigilar los traders
¿Qué deben vigilar los traders? El rendimiento del oro sigue siendo uno de los principales impulsores de la plata: cualquier corrección en el oro podría generar volatilidad amplificada en la plata.
Indicadores industriales como los datos de instalaciones solares, los PMIs manufactureros globales y la inversión en infraestructura de IA proporcionarán información sobre la fortaleza de la demanda.
Observar las condiciones del mercado físico, los flujos de ETFs y los rendimientos de los bonos estadounidenses también ayudará a medir el sentimiento y la liquidez del mercado de la plata.
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