#Exclusivo: Mapa del sector alimentos con una industria que crece y una agricultura que resiste
La agroindustria espera un despegue del sector alimentos, mientras el agro tiene expectativas menos optimistas. Datanálisis prevé «un año bastante bueno» en consumo, pero con alta sensibilidad ante los precios.
Mientras las torres de perforación retoman su ritmo en la Faja del Orinoco gracias a los nuevos convenios con Washington, en los anaqueles de las ciudades se empieza a escribir otra historia.
El sector alimentos -según la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea)- ha dado un golpe sobre la mesa este inicio de 2026 con un crecimiento notable: la producción de pollo se disparó un 50% y los granos básicos mantienen una tendencia al alza superior al 15%.
A pesar del fantasma de la inflación, el venezolano está comprando un 8,4% más en unidades que el año pasado. La pregunta que recorre los pasillos de las industrias es una sola: ¿es el sector alimentos el mayor beneficiado de la nueva geopolítica petrolera?

“Sí tenemos una recuperación en cerales, pero estamos estancados, por ejemplo, en maíz»: Vicente Pérez (Fedeagro) / Foto: Diario Los Andes
Vicente Pérez, director ejecutivo de Fedeagro (Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela) sostiene que “a veces, los lectores de prensa, cuando consumen información sobre alimentos, confunden el sector primario con el secundario”, arroja en alusión a las cifras que están destacadas al inicio de este texto.
Y va al grano: “las cifras de Cavidea -que usted cita- son de la agroindustria, cuyo comportamiento no es el mismo del sector primario. Ese sector crecen con materia prima importada, o sea, no quiere decir que nosotros crezcamos igual que ellos”, esclarece.
“Nosotros -comparado con el año pasado-, por ejemplo, en maíz, hemos mantenido -más o menos- la misma cantidad de hectáreas”, asoma una idea.
Expone que el sector primario ha evidenciado una recuperación. “Sí tenemos una recuperación en cerales, pero estamos estancados, por ejemplo, en maíz; nos hemos estancado en 330.000 hectáreas. En arroz hemos crecido casi 40%”, echa mano de la data dura, para no hablar de generalidades.
Pérez dice que la agroindustria ha crecido en rentabilidad, pero al sector primario le ha sido una piedra en el zapato el tema cambiario. Pérez argumenta que todo -semillas, tractores, repuestos, etcétera- debe ser comprado en dólares.
-¿En qué rubros se ha recuperado el sector primario?
-Caña de azúcar, café y cacao, porque son cultivos permanentes. Sólo requirieron una fertilización. Pero el sector agrícola no crece -en promedio- a la par de la agroindustria. Hay demasiada importación. Si fomentamos la agricultura podemos acompañar el crecimiento que está en el anaquel. Se hace en Venezuela, pero con materia prima importada.
El director ejecutivo de Fedeagro explica que -en el caso del pollo-, 70% del costo de producción es maíz y soya, ambos productos importados. No hay armonización entre sectores primario y secundario, alega el dirigente gremial.
Las consultoras miden comercios, y Cavidea mide agroindustria. En el caso del sector primario hay una gran cantidad de rubros, unos crecen y otros no, por lo cual no se puede hablar de que toda la agricultura creció.

Alimentos ocupa dos tercios del presupuesto familiar, y en los últimos años la mayor parte del ticket se ha ido en carbohidratos, indica Francisco Allen de Datanálisis.
Allen: tendremos un año bastante bueno
Francisco Allen se desempeña como Gerente de la Unidad de Análisis Económico en Datanálisis. Es graduado en Economía por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y posee un MBA del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).
Piensa que 2026 va a ser “un año bastante bueno”. Para él, ya se parece que se está consumando un cambio en el país. Calibra que -evidentemente- el sector energético será el de mayor crecimiento, pero “por la dinámica arrastraría a los otros”.
Allen proyecta que podemos tener -al cierre de este año- un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 13%, a su entender.
Aclara que Datanálisis no posee -en lo específico- data sobre el sector alimentos, pero sí sobre el comportamiento del consumidor. Y allá va: es un crecimiento -apunta- que viene de largos años de caída; “queda mucho por hacer”.
Alimentos ocupa dos tercios del presupuesto familiar, y en los últimos años la mayor parte del ticket se ha ido en carbohidratos, “porque se hacen inalcanzable las proteínas”. Arroz, pastas y harinas estaban a la cabeza, y caían pollo y carnes rojas.

“No podría decir qué porcentaje crecerá alimentos, pero sí es quizá el primero en la lista de aumento de consumo”: Francisco Allen (Datanálisis).
Sensibilidad a los precios
La fidelidad de marca se mantiene -digamos- en un péndulo: el comprador toma la decisión por criterio precio-valor. Siempre va a comprar lo mejor que su bolsillo permita, pero “venimos experimentando una pérdida de fidelidad de marca”.
El consumidor venezolano es muy sensible a los precios, y, quizá tiene una marca preferida, pero si no puede comprarla, busca lo mejor que su billetera pueda costear.
Cavidea ha dicho que el sector alimentos desde 2025 venía subiendo, pese a la muy elevada inflación, y en enero se registra una subida de precios que hace pensar en un renacimiento acicateado por los negocios petroleros con EEUU.
“En la medida que aumente el poder de compra del consumidor vamos a ver una recuperación de los distintos rubros”, sazona.
Allen dice que el sector alimentos -por ser sensible y prioritario- tendrá preferencia en la asignación de divisas, al igual que salud.
“No podría decir qué porcentaje crecerá alimentos, pero sí es quizá el primero en la lista de aumento de consumo”, apela a la lógica.
Pero acota: los sectores crecerán de manera dispar. “El sector automotriz, por ejemplo, tiene un gran potencial de crecimiento”, coloca una idea interesante.
Que el sector alimentos haya crecido 8,4% más en unidades que el año pasado, es de celebrar, pero tampoco “para lanzar cohetes, porque hay que ver en qué entorno económico se da esa cifra”.
Anaqueles “Made in USA”
Ya para ir concluyendo, el directivo de Datanálisis recuerda que los consumidores venezolanos comenzarán a ver alimentos estadounidenses en los anaqueles del país, por lo cual crecerá la competencia en el trade.
“Vamos a ver menos productos de Irán, Turquía o China, y comenzaremos a ver muchas más marcas americanas”, desemboca en el rostro de la transformación en curso.
En última instancia, el dinamismo de los anaqueles venezolanos en este 2026 parece ser el síntoma de un ecosistema que aprendió a sobrevivir en la escasez y que hoy, ante el flujo de nuevos capitales, reacciona con una velocidad que el Estado aún no alcanza a procesar.
Si bien el petróleo pone el combustible financiero, es la industria agroalimentaria la que está marcando el pulso de la calle y mide el verdadero alcance del bolsillo ciudadano.
El reto, sin embargo, permanece intacto: transformar este pico de consumo en una estabilidad estructural que no dependa exclusivamente de los vaivenes de Washington o del precio del barril de crudo.
Por ahora, mientras las torres de la Faja siguen girando, el país observa con cautela si este festín de cifras es el inicio de una recuperación sostenible o simplemente un respiro dorado en una economía que aún camina sobre cristales.
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