#Exclusivo: Está en marcha sustitución del subsidio a la gasolina por modelo de precios segmentados
La economista especializada en en el sector energético e hidrocarburos, Graciela Urdaneta, explica que el trasfondo de este experimento con la gasolina súper premiun es reducir el subsidio para no comprometer las finanzas públicas y los ingresos de PDVSA.
Venezuela transita el primer trimestre de 2026 bajo un esquema de combustible que acentúa las brechas sociales y económicas del país.
Mientras el Sistema Patria intenta sostener el subsidio de 120 litros mensuales para vehículos particulares en medio de una inflación que no da tregua, la aparición de la nueva gasolina «Súper Premium» a 1 dólar por litro marca una nueva etapa en la liberalización del sector.
Para el venezolano común, surtir el tanque sigue siendo una ecuación compleja entre el terminal de placa, la disponibilidad de biopago y la capacidad de un bolsillo golpeado por una devaluación que ha llevado el tipo de cambio oficial a superar los 450 bolívares por dólar.
Graciela Urdaneta es una economista venezolana que actualmente se desempeña como Economista Jefe de la firma de consultoría Ecoanalítica. Con una sólida trayectoria en el análisis macroeconómico, se ha especializado particularmente en el sector energético e hidrocarburos.
“En una economía de mercado, el precio de la gasolina busca cubrir costos y asignar eficientemente el recurso, tomando en cuenta factores como el precio del crudo (Brent o WTI), los costos de refinación y transporte, los márgenes mayoristas y minoristas, y la carga impositiva”, se echa a andar la vocera.

“Uno de los problemas más severos es la coexistencia de varios precios para un mismo bien, lo que impide que exista una señal única de mercado»: Graciela Urdaneta, economista jefe de Ecoanalítica.
Una decisión político-administrativa
Urdaneta dice que en Venezuela, en cambio, la fijación de precios no responde a una fórmula directamente vinculada al precio internacional del petróleo.
“Más bien, obedece a una decisión político-administrativa dentro de un esquema de subsidios, racionamiento y control estatal. Históricamente, la gasolina ha funcionado como un mecanismo de redistribución de la renta petrolera y como un instrumento de estabilidad política», recuerda.
«De hecho, por mucho tiempo Venezuela fue el país con la gasolina más barata a escala mundial”, tropieza con arenas de las cuales vinieron estos lodos.
Desde hace varios años -aclara la experta-, “y en especial a partir de la cada vez más comprometida disponibilidad fiscal de PDVSA y del Estado, se ha venido intentando realizar aumentos de la gasolina”.
En 2020 se produjo el primer ajuste, recuerda Urdaneta, gracias al cual pasaron a convivir estaciones que venden el litro de combustible a 0,50 dólares por litro, “con otras subsidiadas que cobran alrededor de 0,02 dólares».
Actualmente se ha iniciado un plan piloto de gasolina ‘super premium’ (que ya existía antes de 2020, cuando se surtía este carburante de dos octanajes diferentes) a 1 por litro en combustible de 97 octanos, pagaderos en moneda extranjera”, dispara Urdaneta.
-La Gasolineras Super Premium: el mercado interno de combustibles. ¿Qué está pasando en ese mercado?
– La situación actual en Venezuela se caracteriza por una transición incompleta de un esquema de subsidio generalizado a un mercado segmentado. Esta evolución no es resultado de una elección administrativa, sino de las presiones generadas por una oferta restringida y una rentabilidad insuficiente en la red de estaciones de servicio, lo que se manifiesta en síntomas como los precios múltiples.
Se está intentando migrar hacia precios menos comprometedores de cara a las finanzas públicas, es decir, empezar a sincerar el costo de la gasolina para evitar seguir comprometiendo las finanzas de PDVSA, puntualiza la entrevistada.
Este ha sido un proceso progresivo que ha tratado de desmontar el subsidio poco a poco, pero de manera incompleta: en 2020 el porcentaje de estaciones de servicios subsidiadas fue de 87% y en 2024, solo eran el 40%.
Lo que se está buscando ahora con este plan piloto que incluye 16 estaciones de gasolina a escala nacional, es la creación de esta oferta “super premium”, a través de un proceso probado en el segmento consumidor de mayor capacidad económica, principalmente usuarios de combustible de 97 octanos en vehículos de producción más reciente.
Sin embargo, el subsidio político al resto del mercado no ha sido desmantelado por completo.
Reacciones de urgencia
Estas medidas han provocado reacciones de urgencia en la Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Hidrocarburos (Fenegas), que enfrenta problemas de organización en el sistema de venta y subsidio.
La fragmentación se ha intensificado con la planificación del plan piloto para la gasolina Súper premium. En este contexto de división, el objetivo es alcanzar una homogeneización en las estaciones de servicio.
El principal inconveniente que destaca esta organización es que el plan no es homogéneo y está afectando mucho a las estaciones escogidas.
A juicio de la Federación, lo ideal sería que todas las estaciones dieran la opción de acceso a ambos octanajes (91 y 97) y que sea el propio consumidor el que decida, porque de lo contrario, se se produce una clara discriminación con las estaciones de gasolina seleccionadas.

En el caso de la gasolina super premiun existe una menor diversidad de sistemas de pago, porque básicamente se cancela principalmente con divisas en efectivo,
Diversidad de medios de pago
Pasando a otro ring, existe una distorsión microeconómica que ocurre cuando el precio deja de reflejar adecuadamente la escasez, el costo o la calidad de un bien; sin embargo, el problema no radica únicamente en que el precio de 0.50 dólares por litro resulte insuficiente para cubrir los costos operativos de las estaciones de servicio.
“Tampoco se limita a que la diversidad de medios de pago (particularmente el uso exclusivo de divisas en ciertos casos) introduzca una dualidad monetaria que restringe el acceso del consumidor, aunque esto, sin embargo, representa una gran distorsión y limitante”, apunta la economista Graciela Urdaneta, en entrevista exclusiva con Banca y Negocios.
La diversidad de medios de pago para la gasolina en Venezuela ha evolucionado hacia un sistema predominantemente digital para el sector subsidiado, mientras que el sector a precio internacional (o «Premium») ofrece una apertura mayor, aunque con retos operativos.
En el caso de la gasolina super premiun existe una menor diversidad de sistemas de pago, porque básicamente se cancela principalmente con divisas en efectivo, lo que ha generado reportes de baja fluidez en las transacciones según gremios como Fenegas.
Una estructura distorsionada
En realidad, “uno de los problemas más severos es la coexistencia de varios precios para un mismo bien, lo que impide que exista una señal única de mercado y fragmenta la asignación según el canal de venta, el tipo de estación y el acceso al subsidio”, apunta la economista Urdaneta.
Esta estructura distorsionada -asevera- favorece caídas en ventas por la percepción de encarecimiento, reduce la competencia entre estaciones y propicia fenómenos como colas, segmentación del consumo, diferencias en la calidad del servicio e incluso contrabando.
“Además, actualmente en el plan piloto se está cobrando 1 dólar por litro y en cash, lo que no tiene sentido alguno, porque la moneda de curso legal en Venezuela es el bolívar, con lo cual no puede exigirse en pago una divisa extranjera”, cuestiona la experta.
-Ya las Super Premium están pidiendo que se les deje vender también gasolina regulada. ¿Qué lectura hace usted de esto?
– La incomodidad del consumidor está presente por la directriz del cobro exclusivo en dólares en efectivo y el aumento del precio por litro, elementos que no fomentan la demanda.
Esto no es solo una percepción, en una entrevista realizada a Oscar Prosperi, presidente de Fenegas, el mismo declaraba que “las gasolineras -además- también han sentido el impacto tras la implantación del plan piloto. Una estación de servicio en Caracas obligada a vender exclusivamente combustible super premiun puede registrar una reducción de más del 90% en volumen.
Además, todas las estaciones de servicio en Venezuela tienen capacidad para surtir ambos tipos de octanaje, por lo que no tiene ningún sentido que se exija a estas empresas limitarse solo al premium y, además, con un cobro en moneda extranjera, con el agravante de que, hasta el momento, no ha habido ningún comunicado oficial ni ordenanza que establezca las condiciones de este plan piloto, concluye la economista Graciela Urdaneta.
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