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07/02/2026 11:23 AM
| Por EFE

Despidos masivos en The Washington Post genera preocupación por la libertad en EEUU

Aunque no se ha revelado el número exacto de puestos eliminados, pero se estima que 300 de los 800 periodistas de The Washington Post habrían sido despedidos. Otras fuentes apuntan al 30 % de la plantilla.

Despidos masivos en The Washington Post genera preocupación por la libertad en EEUU

El anuncio de despidos masivos en la plantilla en The Washington Post, histórico periódico que destapó el caso Watergate y cuyo lema es «la democracia muere en la oscuridad», ha despertado temores en EE.UU. sobre el ocaso del periodismo y los riesgos que esto implica para la libertad de expresión y las instituciones en la era Trump.

Las normas, a veces, están para romperse y aunque la primera regla del periodismo es que los periodistas nunca son los protagonistas de la noticia, esta semana, al menos en Washington D. C., sí lo fueron.

Una videoconferencia de apenas 12 minutos el 4 de febrero sirvió para que el director de The Washington Post (TWP), Matt Murray, confirmara a los empleados el rumor que circulaba desde hacía semanas: el diario reestructuraba su plantilla con una importante ronda de despidos.

Aunque no se ha revelado el número exacto de puestos eliminados, The New York Times ha informado de que en torno a 300 de sus 800 periodistas habrían sido despedidos. Otras fuentes apuntan al 30 % de la plantilla.

Desaparecen las secciones de deportes, de libros y el pódcast diario “Post Reports”. La información local y la internacional, emblemas del rotativo, se reducen drásticamente y se prescinde de corresponsales extranjeros y enviados especiales, lo que supone la desaparición de todo el equipo de Oriente Medio y de Ucrania.

De diario familiar a símbolo global

The Washington Post, que se publicó por primera vez el 6 de diciembre de 1877 con una edición de cuatro páginas que costaba tres centavos, ha evolucionado de periódico familiar local a institución nacional y símbolo de la libertad de expresión, no solo en EE.UU.

El paradigma de lo que representa es, sin duda, el caso Watergate, aquella simple noticia local que derivó en el terremoto político que movió los cimientos de la Casa Blanca y acabó con la presidencia del republicano Richard Nixon en 1974.

El estadounidense Jeff Bezos, fundador de Amazon y uno de los hombres más ricos del mundo, compró la cabecera en 2013 y en su primera reunión lanzó un mensaje tranquilizador a la plantilla, que enfrentaba una situación financiera complicada, apuntando a una «nueva era dorada».

La destrucción del Post es «parte de un plan»

Tras conocerse los despidos de esta semana, no hay reacción de Bezos. Su última reflexión sobre el estado del periódico, de finales de 2024, fue «salvamos The Washington Post una vez y lo salvaremos de nuevo”.

Por eso, son muchas voces las que apuntan a que detrás de los recortes hay algo más que una cuestión financiera. «La destrucción del Post es parte de un plan», lamenta la periodista Ashley Parker en un artículo en The Atlantic.

También Marty Baron, exdirector ejecutivo de The Washington Post, que lleva meses alertando de que esto podía ocurrir, acusó a Bezos de tomar decisiones “mal concebidas”, como ordenar que el Post no respaldara a ningún candidato presidencial en 2024, y denunció los “intentos inquietantes de congraciarse con el presidente Trump”.

Sin embargo, no todos los periodistas se sienten con las misma libertad para expresar su opinión.

«No asesinen al Post»

El pasado jueves, en una mañana gélida y luminosa, entre los restos de la nieve de la última tormenta que cayó en la capital de Estados Unidos, hubo una protesta a las puertas del edificio One Franklin Square, la sede en Washington del periódico.

Centenares de personas coreaban consignas, llevaban camisetas rojas revindicativas y pancartas, algunas con lemas como «Don´t murder The Post» («No asesinen al Post»).

Pero también había mucho silencio. Muchos periodistas, aún en plantilla, rehusaban contestar preguntas sobre los despidos. «Entiéndelo, es muy delicado» o «seguimos trabajando aquí», eran algunas de las escuetas respuestas.

Otros pedían anonimato, pero sí se atrevían a verbalizar sus temores. «Es un día muy triste. Este periódico es una defensa esencial contra cambios aterradores en nuestra política y cultura. Creo que estamos al borde de dejar de ser una democracia libre y, en algunos casos, ya hemos pasado a un modelo autoritario», reconocía un periodista que suma varias décadas en el medio.

Algunos, más jóvenes y quizá con menos que perder, se lanzaban a dar al menos su nombre (sin más datos), como Timmy, «a mí no me han despedido, pero me enfurece saber que el dueño de esta empresa tiene el poder de cambiar las cosas, y no dice nada. Creo que hay un motivo oculto… quizá algo con Trump».

Otros antiguos colegas de The Washington Post se acercaron a la protesta de esta semana en señal de solidaridad, como Tom Jackman, reportero en la sección local durante 27 años, que aseguraba que lo que está ocurriendo «es desgarrador».

«Creíamos que Bezos nos respaldaba. Dijo que lo hacía. Necesitamos hacer periodismo», añadió Jackman.

También participó Claire Tran, que trabajó como editora de redes sociales en el Post durante dos años, y denunció que «la frase la democracia muere en la oscuridad es cierta y Bezos está apagando las luces. Está dejando el periódico en la oscuridad».

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