#Análisis: Inyección de petrodólares al mercado cambiario: contexto, mecanismo, y expectativas
Los mecanismos de intervención cambiaria son ampliamente considerados como cortoplacistas y carentes de un efecto real sobre la estabilidad cambiaria a largo plazo. La clave está en evitar la emisión monetaria sin control ni soporte real.
La política cambiaria en Venezuela ha sido un tema central del país desde aquel fatídico Viernes Negro de 1983, cuando el bolívar llegó a alcanzar un 75% de devaluación frente al dólar estadounidense.
Las últimas dos décadas de la economía venezolana han estado marcadas por devaluaciones más agresivas y sostenidas producto de los periodos hiperinflacionarios en años recientes.
Ante este reto, el gobierno nacional implementó, sin éxito, múltiples mecanismos para hacer frente a dichas pérdidas del valor del bolívar. Estos mecanismos fracasaron, en gran parte, debido a que la capacidad del Banco Central de Venezuela (BCV) para intervenir en el mercado cambiario depende casi exclusivamente del ingreso de divisas provenientes de las exportaciones petroleras, las cuales representan entre 70% y 95% del total de divisas que ingresan a las arcas nacionales.
Sin embargo, la política cambiaria del Ejecutivo, en coordinación con el BCV, cambió radicalmente hacia un sistema en el cual las transacciones en divisas extranjeras estaban despenalizadas.
Posteriormente, el BCV inició una política intervencionista en el mercado cambiario a través de la banca pública y privada para satisfacer la demanda de divisas que presionaba la tasa de cambio al alza. Este cambio de paradigma
económico, caracterizado por una mayor apertura, tenía como objetivo estabilizar la tasa de cambio y la inflación.
No obstante, cabe mencionar que la política de intervención cambiaria solo fue exitosa bajo la condición de que la oferta de divisas en el mercado se mantuviera sostenidamente al ritmo de la demanda de divisas. Para ello, era necesario -y sigue siendo en esta nueva etapa con un modelo de subasta de divisas- mantener niveles estables de exportación petrolera que garanticen un flujo constante de divisas.

«Intervenir en el mercado cambiario depende casi exclusivamente del ingreso de divisas provenientes de las exportaciones petroleras, las cuales representan entre 70% y 95% del total de divisas que ingresan a las arcas nacionales».
Un poco de contexto
Aunque la producción petrolera ha aumentado significativamente en años recientes, al pasar de un promedio de 960.000 barriles diarios en 2024 a 1.118.000 barriles por día en 2025, la demanda de divisas ha aumentado a un ritmo mayor.
Esta situación ha causado una creciente escasez en el mercado cambiario, y subsecuentemente, un incremento sostenido de la tasa de cambio.
Ahora bien, el gobierno de los Estados Unidos anunció el 15 de enero pasado un acuerdo con el liderazgo de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, mediante el cual el gobierno nacional se comprometía a comercializar 500 millones de dólares en crudo venezolano.
Inmediatamente después de dicho anuncio, el Banco Central notificó a varias instituciones financieras de la banca pública y privada sobre el otorgamiento de 300 millones de dólares para su posterior venta al público, principalmente para atender la necesidad de divisas para la importación de materias primas y productos esenciales.
La inyección de divisas se produjo tras un período de escasez de dólares debido a la confiscación de buques petroleros venezolanos por parte de Estados Unidos durante los últimos meses del año pasado, lo que afectó a la principal fuente de ingresos del país.
En días recientes, el BCV anunció que 200 millones de dólares por concepto de ingresos petroleros, serían ofertados dentro del mercado cambiario nacional para aliviar las presiones al alza. Esta última oferta de divisas concluiría el monto de 500 millones de dólares provenientes del acuerdo de hidrocarburos con el gobierno de los Estados Unidos.

«Técnicamente, se trata de un régimen de flotación administrada: la tasa fluctúa, pero el BCV interviene periódicamente para evitar desviaciones significativas respecto al nivel objetivo».
Flotación administrada
El mecanismo de oferta cambiaria suele ejecutarse bajo esquemas como las mesas de cambio, la venta directa de divisas al sistema bancario, y las asignaciones discrecionales de divisas en el mercado. Esta política es ejecutada por el BCV con las divisas que ingresa el gobierno nacional a través de los ingresos petroleros de PDVSA.
Técnicamente, se trata de un régimen de flotación administrada: la tasa fluctúa, pero el BCV interviene periódicamente para evitar desviaciones significativas respecto al nivel objetivo. Usualmente, los pasos de intervención cambiaria son los siguientes:
1. Coordinación del Ejecutivo con el BCV para intervenir. Esta decisión generalmente ocurre como respuesta a un incremento acelerado de la tasa de cambio, a expectativas generalizadas de una devaluación inminente, o a un
aumento de la demanda de divisas.
2. Venta del BCV al sistema financiero. El ente financiero vende las divisas directamente a la banca a través de las mesas de cambio autorizadas, en función de aumentar la oferta de dólares en el mercado formal.
3. Venta de divisas al público. Los bancos con dólares asignados venden estas divisas a las empresas y particulares para el pago de sus obligaciones en moneda extranjera y la importación de productos. Esto reduce la presión sobre la tasa de cambio y se estabilizan las expectativas con el objetivo de frenar la especulación cambiaria. El proceso culmina con una tasa de cambio invariable o con muy poca variación.

En el caso venezolano, la causa primaria de la inestabilidad cambiaria es la emisión monetaria sin acompañamiento estable de un aumento en la producción interna de petróleo y otros bienes exportables,
Un mecanismo frágil
La alta dependencia de la economía venezolana de los ingresos petroleros requiere mantener un nivel de producción estable que garantice un flujo constante de divisas para que cualquier mecanismo de intervención cambiaria que se adopte se mantenga en el tiempo.
Sin embargo, esta política es ampliamente considerada como cortoplacista y carente de un efecto real sobre la estabilidad cambiaria a largo plazo.
Las intervenciones cambiarias son mecanismos de contención que no atacan la causa primaria de la presión alcista sobre la tasa de cambio.
En el caso venezolano, la causa primaria es la emisión monetaria sin acompañamiento estable de un aumento en la producción interna de petróleo y otros bienes exportables, práctica que ha caracterizado la política monetaria del gobierno y del BCV durante más de dos décadas.
Esta expansión monetaria sostenida ha erosionado la confianza en la capacidad institucional de preservar el valor del bolívar. Si la inflación continúa aumentando, ya sea por mayores costos de producción o por un incremento de la demanda agregada, el gobierno nacional deberá ser capaz de garantizar los niveles de inyección de divisas indefinidamente con el fin de mantener la estabilidad cambiaria.
Adicionalmente, dado que las intervenciones cambiarias dependen casi en su totalidad de los ingresos petroleros, dichas políticas son determinadas por la producción petrolera doméstica y los precios internacionales del crudo, los cuales están fuera del control del gobierno venezolano.
Por último, esta política puede comprometer las reservas internacionales si los ingresos petroleros resultan insuficientes para sostener la intervención. La intervención cambiaria no es una política económica en sí misma, sino un instrumento estratégico que debe ser acompañado de coherencia fiscal y monetaria.

«El empresariado y la banca venezolana perciben esta inyección de divisas como una acción promisoria sobre el futuro económico de Venezuela».
Las expectativas de esta estrategia para la economía venezolana
La estabilización cambiaria viene estrechamente ligada con la estabilidad macroeconómica del país. Las expectativas sobre esta oferta de divisas y el establecimiento de un nuevo mecanismo de asignación, están estrechamente vinculadas al desempeño futuro de la economía venezolana.
1. Disminuir la presión sobre las tasas de cambio paralelas y acortar la brecha cambiaria con la tasa de cambio oficial. Las intervenciones cambiarias sirven como un mecanismo de contención para que la tasa de cambio no continúe aumentando a medida que satisface la demanda de divisas en el corto plazo. Esto puede moderar la tendencia alcista de las tasas paralelas y reducir la brecha cambiaria.
2. Estabilidad de precios en dólares. La entrada de divisas al mercado mitiga las distorsiones cambiarias que existen actualmente en el mercado venezolano, caracterizado por tener varias tasas de cambio y por experimentar un aumento generalizado de los precios referenciados en moneda extranjera.
3. Percepción favorable por parte del sector privado. El empresariado y la banca venezolana perciben esta inyección de divisas como una acción promisoria sobre el futuro económico de Venezuela, dado que refleja un compromiso más sólido por parte del BCV en cumplir su función de garantizar la estabilidad macroeconómica de la economía y preservar el valor de la moneda. Estas expectativas positivas pudieran iniciar un aumento en el nivel de inversión en el país, si se asume que las expectativas se pueden mantener favorables.
Sin embargo, es importante destacar que muchos factores juegan un papel importante dentro de las expectativas del mercado cambiario, y como tal, aunque las expectativas sean positivas, siguen siendo cautelosas a la espera de mayores y mejores resultados.
Uno de los grandes aspectos a mencionar es la responsabilidad del BCV abstenerse de seguir el camino de la emisión monetaria desenfrenada que genera daños severos a la moneda local y al mercado cambiario. Su nivel de eficacia e independencia del Ejecutivo Nacional deben ser factores claves para determinar el futuro de la estabilidad macroeconómica.
Asimismo, el factor geopolítico también juega un papel fundamental, quizás el más importante, dentro de la dinámica cambiaria. La continuidad de acuerdos en materia de hidrocarburos y energía con Estados Unidos será determinante para la estabilidad cambiaria.
Las instituciones venezolanas tienen la responsabilidad de ofrecer estabilidad económica duradera que permita la planificación personal, familiar y corporativa. Sin disciplina monetaria y un marco institucional creíble, ninguna inyección de divisas será suficiente para garantizarla.
*Economista y becario Fulbright. Maestría en Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Pittsburgh, especializado en economía política internacional, con sólida experiencia en análisis económico, cumplimiento normativo, gestión de carteras y datos para la toma de decisiones.
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