23/01/2026 12:27 PM
| Por Francisco Torrealba Amaral / Especial para Banca y Negocios

#Análisis: El Efecto Cantillon en la economía venezolana

Formulada por el economista franco-irlandés del siglo XVIII, Richard Cantillon, es una teoría económica que sostiene que el dinero recién introducido en una economía se filtra a los diferentes agentes económicos de la sociedad de manera desigual.

#Análisis: El Efecto Cantillon en la economía venezolana

La idea de que la política monetaria del gobierno de “imprimir dinero” genera un aumento generalizado de los precios se ha consolidado en la psique del venezolano durante los últimos años.

En términos generales, las personas interpretan acertadamente que los recurrentes y elevados niveles de inflación son un indicador directo de un mayor empobrecimiento y una pérdida en el poder adquisitivo.

Consecuentemente, amplios sectores de la población reaccionan con escepticismo ante incrementos salariales y bonificaciones decretadas por el gobierno nacional.

Sin embargo, además del impacto inflacionario, existen otros efectos adversos asociados a políticas monetarias expansivas no acompañadas por aumentos en la producción nacional. Uno de ellos es el denominado efecto Cantillon, el cual sostiene que el dinero de nueva creación no se distribuye de manera uniforme dentro de la economía, generando distorsiones distributivas, mayor desigualdad económica y perjudicando especialmente a los sectores más aislados del sistema financiero.

Comprender el Efecto Cantillon

El efecto Cantillon, formulado por el economista franco-irlandés del siglo XVIII, Richard Cantillon, es una teoría económica que sostiene que el dinero recién introducido en una economía se filtra a los diferentes agentes económicos de la sociedad de manera desigual.

Los primeros agentes económicos en recibir dicho dinero recién creado son los grandes bancos y corporaciones, así como inversionistas corporativos e individuales con un acceso preferencial al sistema financiero.

Una vez el dinero está en manos de dichos agentes, estos tienen la capacidad financiera de comprar bienes y servicios a precios “preferenciales”, ya que estos son previos al ajuste inflacionario causado por la inyección monetaria en la economía.

Cuando los clientes de los bancos, los inversionistas de medianas y pequeñas empresas, y las personas con limitado acceso al sistema bancario reciben el nuevo dinero creado, los niveles generales de precios ya se han ajustado a los nuevos niveles monetarios existentes en la economía.

Aunque la creación monetaria es una facultad formal del banco central, el gobierno influye decisivamente en su uso a través del gasto público. Cuando este proceso ocurre sin un aumento paralelo de la producción, el dinero no se distribuye de forma uniforme, sino que entra por canales específicos, activando el efecto Cantillon y profundizando las distorsiones económicas.

En economías como la venezolana, caracterizadas por una elevada informalidad y un acceso limitado al crédito, este fenómeno se traduce en una mayor brecha entre quienes tienen acceso a divisas, activos reales o mecanismos de cobertura, y quienes dependen exclusivamente de ingresos fijos en moneda local.

Esta brecha de accesibilidad entre “grandes” y “pequeños” al nuevo dinero creado exacerba la desigualdad económica del país tanto en términos de niveles patrimoniales y de ingresos.

#Análisis: El Efecto Cantillon en la economía venezolana

El paso a paso del Efecto Cantillon

Paso 1: el Banco Central emite bolívares nuevos para financiar el gasto público del gobierno, cubrir déficits del Estado y pagar obligaciones del sector público (salarios y bonificaciones). Dicha emisión monetaria se realiza a través de la compra de bonos gubernamentales, del otorgamiento de créditos directos a entes públicos y entidades bancarias y de la reducción del encaje legal.

Este nuevo dinero pasa a estar en manos de un selecto grupo de instituciones e individuos que se caracterizan por tener un acceso preferencial al sistema financiero como es el caso del Estado, la banca, grandes empresas, y contratistas gubernamentales.

Paso 2: dichos receptores preferenciales utilizan el nuevo dinero para comprar activos a precios “viejos” con la garantía de que su valor aumentará una vez que la economía se ajuste, al generar una ganancia prácticamente inmediata y con un nivel de riesgo muy bajo.

Paso 3: el aumento del gasto por parte de estos sectores preferenciales impulsa un alza progresiva del escala general de precios, a medida que el dinero se va filtrando hacia el resto de la economía. Este proceso se refleja inicialmente en sectores sensibles como alimentos, repuestos, transporte, alquileres y vivienda.

Con el tiempo, el ajuste se “contagia” al resto: los proveedores elevan sus precios, los costos de reposición para los comerciantes aumentan y, finalmente, el consumidor termina “pagando los platos rotos”.

Paso 4: Los salarios, pensiones y bonificaciones suelen ajustarse con retraso o de manera parcial. Esto genera que para cuando llegan los aumentos, el nivel general de precios ya aumentó. El resultado es la típica frase: “me aumentaron, pero no me alcanza”.

Paso 5: la nueva realidad económica que vive el país se caracteriza por un nivel de precios más alto, más activos en manos del Estado, las grandes corporaciones y la banca, con una desigualdad económica más acentuada.

Quienes tienen acceso a divisas, a activos como inventario, inmuebles o vehículos, crédito, o a redes formales de pago pueden “ganarle la carrera” a la inflación. En cambio, quien depende de ingresos fijos y no tiene instrumentos de protección queda rezagado y vulnerable.

#Análisis: El Efecto Cantillon en la economía venezolana

¿Por qué la dolarización de facto no elimina el Efecto Cantillon?

La dolarización de facto que existe actualmente en la economía venezolana reduce ciertos desbalances de precios y protege a los tenedores de los efectos de la inflación en su poder adquisitivo.

Dado que el dólar no es emitido por el máximo ente financiero del país, este no es capaz de “imprimir” dólares para financiar el gasto público, reduciendo la inflación asociada a la emisión monetaria. Adicionalmente, la dolarización
de facto ha permitido una mayor estabilidad de los precios y la recuperación parcial del ahorro.

Sin embargo, la clave del efecto Cantillon no radica únicamente en quién “imprime” el dinero sino también en quien recibe el dinero nuevo primero, lo cual ocurre tanto en bolívares como en dólares.

Los dólares también fluyen a la economía de manera desigual: primero llegan a PDVSA por las exportaciones de petróleo, a los receptores de remesas y al sector informal dolarizado, y más adelante, fluyen al resto de la economía que no tiene acceso directo a dichos dólares.

Adicionalmente, a pesar de que los precios de referencia utilizados son en dólares, muchos de los sistemas salariales se mantienen anclados al bolívar. Esto genera un rezago salarial que impacta directamente la planificación financiera y el patrimonio de las familias venezolanas.

Por último, el hecho de que una parte significativa de la población y de los comercios no cuente con cuentas en moneda extranjera implica que la dolarización de facto no es capaz de mitigar el efecto Cantillon, de hecho, este permanece intacto.

Los dólares continúan ingresando a la economía por canales específicos y desiguales, reproduciendo las distorsiones distributivas asociadas a dicho fenómeno.

Por lo tanto, no es la moneda el problema, sino el canal de acceso. Mientras el dinero, sea bolívar o dólar, no tenga un nivel de uniformidad más alto, el efecto Cantillon seguirá afectando de manera negativa las realidades económicas de los grupos receptores ubicados al final de la fila.

#Análisis: El Efecto Cantillon en la economía venezolana

Es necesario priorizar políticas que incrementen la producción nacional para que sea capaz de hacerle contrapeso al aumento de la demanda por la presión monetaria.

Políticas para mitigar el Efecto Cantillon

El efecto Cantillon no puede eliminarse por completo dado que no todos los agentes económicos pueden acceder al nuevo dinero de manera perfectamente uniforme. No obstante, disminuir la desigualdad de dicho acceso y mitigar el impacto del efecto Cantillon si es posible.

A continuación, se encuentran algunas de las políticas públicas que podrían implementarse con dicho objetivo.

1. Priorizar políticas que incrementen la producción nacional para que sea capaz de hacerle contrapeso al aumento de la demanda por la presión monetaria. De esta manera, el aumento de sueldos y bonificaciones es percibido como un aumento real en el poder adquisitivo y no con el común escepticismo con el que la población venezolana recibe estos anuncios gubernamentales.

2. Ofrecer una mayor transparencia y estabilidad en las regulaciones y en las emisiones monetarias con el fin de proporcionar mayor seguridad a los comerciantes al momento de comprar insumos y reponer inventario.

Este control de expectativas será útil en disminuir los sobreprecios “por si acaso”. La estabilidad en las emisiones monetarias depende principalmente en la capacidad del Banco Central de desligarse de las políticas monetarias expansivas del Ejecutivo Nacional para financiar el gasto público y el déficit.

3. Incluir sectores aislados al sistema financiero a través de la facilitación de cuentas bancarias y medios de pagos digitales, reducción de barreras para operar en divisas, promover la innovación tecnológica para incentivar la interoperabilidad entre bancos y comercios, y aumentar el acceso a microcréditos.

Estas políticas de inclusión financiera permiten incrementar la uniformidad en el acceso a dinero nuevo, reduciendo el rezago financiero de personas inicialmente excluidas o prácticamente aisladas del sistema bancario del país.

Consejos para las familias frente al Efecto Cantillon

Define los gastos no negociables: comida, transporte, salud, servicios, y destina tu ingreso inmediatamente a pagar dichas obligaciones. En contextos inflacionarios, el orden importa.

Reduce la tenencia de bolívares por tiempos prolongados. Acumular bolívares sin propósito es batallar contra la inflación sin armamento. Conviértelos en activos con valor duradero o adelanta gastos inevitables como alquiler, mantenimiento e insumos básicos.

Construye un fondo de emergencia, acorde a tus posibilidades. En entornos volátiles como el del mercado venezolano, los gastos inesperados pueden tener un efecto permanente sobre tus finanzas. Empieza con metas realistas; por ejemplo, 10 dólares semanales.

Enfoca tus esfuerzos en mejorar las fuentes de ingreso más inmediatas. Mientras más rápido recibas dichos ingresos, mayor será tu capacidad de mitigar el efecto Cantillon. Aquellos ingresos tempranos son los que te permitirán hacerle frente a la inflación. Negocia pagos de honorarios, diversifica fuentes de ingresos, incentiva que los pagos por tus servicios sean en moneda extranjera o indexados, si la Ley lo permite.

Evita endeudarte a tasas altas o a valores indexados. Si tus fuentes de ingreso son fijos, probablemente te encuentres al final de fila en cuanto al efecto Cantillon. Esta situación hace cuesta arriba la posibilidad de pagar deuda fijada en valores reales (dólares o indexada a la tasa de cambio). Si vas a tomar deuda, que sea para algo que genere retorno o reduzca costos y, preferiblemente, que sea en bolívares no indexado a la tasa de cambio.

Reflexión final

Entender el efecto Cantillon es un arma poderosa para crear riqueza en el tiempo, pero también es una fuente de desigualdad económica que afecta a los más vulnerables y aislados. La comprensión de este fenómeno permite que el venezolano pase de preguntarse “¿cuánto van a subir los precios?” a “¿quién recibe primero el dinero y quién paga el ajuste después?”.

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