WSJ: Grandes bancos contraatacan en el negocio de pagos móviles

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Durante años, ágiles empresas de tecnología como PayPal y Apple han estado sacudiendo el mundo formal de los pagos. Pero ahora, los anticuados bancos están seriamente tratando de ponerse al día con sus competidores. Y teniendo en cuenta las fuertes ventajas que los asisten, no deberían ser dados por muertos.

J.P. Morgan Chase lidera la carga con el reclutamiento de firmas como Starbucks para que acepten su aplicación móvil de pagos en línea, Chase Pay. Y recientemente ha ido posicionando su oferta de pago de persona a persona, Chase QuickPay, como un serio rival de Venmo, de PayPal.

QuickPay sólo permitía antes hacer transferencias en tiempo real sólo entre clientes de Chase, lo que limitaba su atractivo. Ahora, alcanza con que una de las partes de la transacción sea cliente de Chase, mientras que la otra puede tener una cuenta en una serie de grandes bancos participantes. En una señal de la seriedad de propósitos de Chase, el banco está promocionando este sistema en EE.UU. con una campaña protagonizada por la estrella de baloncesto Stephen Curry. Otros bancos están lanzando productos similares.

QuickPay tiene limitaciones: todavía es menos universal y ubicua que PayPal o Venmo. Y los clientes son resistentes a tener demasiadas aplicaciones de pago en sus teléfonos inteligentes.

Pero los bancos tienen una ventaja clave: pueden permitirse el lujo de debilitar a sus rivales con tasas de transacción más bajas. Todos los servicios de pago móvil son básicamente gratis para los usuarios, pero cuando se utilizan para comprar bienes reales en línea o en una tienda física, los comerciantes pagan una cuota. PayPal, por ejemplo, cobra una tasa relativamente alta de 2,9% por transacción en línea o en tiendas físicas. Su unidad Venmo planea hacer algo similar.

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Grandes bancos como J.P. Morgan Chase están en condiciones de cobrar menos. Chase tiene su propia red de pago, ChaseNet, que es esencialmente una versión etiqueta blanca del sistema de pagos de Visa. Se obtiene con un contrato de 10 años con Visa y permite a los comerciantes utilizar tarjetas de crédito y débito tradicionales, así como Chase Pay.

En su página web, Chase promete reducir las tasas de procesamiento de pagos a cualquier comerciante que se pase a ChaseNet. Y si los clientes realizan compras utilizando la Chase Pay, los comerciantes tendrán que pagar aún menos.

Chase pueden permitirse el lujo de debilitar a sus rivales de esta manera porque a diferencia de compañías como PayPal o Visa, las tasas de transacción no son su principal fuente de ingresos. Su principal interés se centra en el mantenimiento de las relaciones con las empresas y los individuos para tener sus depósitos, prestarles dinero y ofrecerles otros servicios bancarios.

Esta es también la razón por la que los bancos emisores de tarjetas de crédito pueden ofrecer devoluciones de dinero u otras recompensas a los titulares de tarjetas. Equivalentes hasta un 2% de las compras, estos incentivos esencialmente regalan al consumidor una gran parte de las comisiones que los bancos cobran por las transacciones. PayPal o Venmo no pueden igualar esto.

Individualmente, un banco tiene limitaciones para penetrar el sistema de pagos. Sólo los titulares de cuentas de Chase, por ejemplo, pueden usar ChaseNet. Del mismo modo, no todos los comerciantes del mundo van a adoptar ChaseNet. Pero en el largo plazo, la ventaja potencial de fijación de precios que disfrutan los bancos amenaza con suprimir las tasas en todo el espectro de pagos.

Uno está en problemas cuando su negocio principal se convierte en el líder de pérdida de otro negocio. En tanto los bancos retoman el combate por los pagos, las empresas que dependen del cobro de tasas de transacción sufrirán las consecuencias.

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