¿Revaluar es la mejor opción para incrementar el patrimonio?

Igor Williams De Castro

¿Revaluar es la mejor opción para incrementar el patrimonio?

El proceso de hiperinflación en el cual se encuentra sumida Venezuela ha traído consecuencias adversas, tanto para personas naturales como jurídicas. En este último caso, las empresas han visto reducir el valor de su patrimonio a un porcentaje insignificante en relación al mismo tres años atrás, por ejemplo.

Ante este hecho, asesores financieros recomiendan la alternativa permitida por las normas contables tanto nacionales como internacionales, de proceder a revaluar ciertas partidas (o la totalidad) de las propiedades, planta y equipo (PP&E) con el objeto de incrementar el valor de los activos y al propio tiempo fortalecer la situación patrimonial. El presente artículo, sin descuidar los aspectos técnicos, pretende arrojar luces sobre la idoneidad o no de tal medida.

Lo primero que se debe considerar en materia de información financiera es que la misma debe cumplir con el principio denominado “True and fair value”, cuyo origen se remonta al Reino Unido y cuya traducción a nuestra lengua es “imagen fiel”. Esto no es otra cosa que aquel criterio que deben cumplir las cuentas anuales de una empresa, que deben reflejar su situación financiera, resultados, cambios en el patrimonio y flujos de efectivo, siguiendo las disposiciones que les permitan mostrar cifras valoradas de forma objetiva lo más ajustado a la realidad.

Ante una economía hiperinflacionaria los valores históricos, así sean de activos adquiridos de reciente data, pierden tal cualidad y dejan de informar de forma adecuada. En adición, es importante recordar que los activos de las empresas no tienen otro fin que convertirse en un futuro, a corto o largo plazo en EFECTIVO, bien sea porque representan derechos que se cobrarán a futuro, o se convertirán por la vía de la venta, como en el caso de los inventarios o finalmente como lo es con los activos de largo plazo (PP&E) a través de los flujos futuros de efectivo que generará por su uso.

En este último caso, para cumplir ese principio las PP&E deben presentarse a su valor recuperable que representa el mayor valor entre:

• El valor de mercado menos su costo de venta, medido de acuerdo a lo indicado en la NIIF 13, y
• El valor de uso, entendido como el valor presente de los flujos de caja futuros que se espera se deriven del uso del activo, en su condición actual.

Y precisamente es esto último, lo que algunos asesores omiten explicar a sus clientes que proceden a efectuar el revalúo de sus propiedades, obviando estos aspectos. Partimos del supuesto que la empresa va a continuar mientras las circunstancias se lo permitan en el mercado y por tanto la recuperación de las PP&E se efectuará a través de su utilización, y su valorización no debiera superar su valor de uso, ya que de superarlo se presentaría una situación de Deterioro de Valor de los Activos, lo que conduciría a una disminución de sus activos y patrimonio. Usando un ejemplo muy gráfico se puede comprender cabalmente este concepto:

Este ejemplo permite la comprensión del concepto: Supongamos que una compañía adquiere una flota de vehículos de lujo en $50.000 cada uno para ser usados como servicio de UBER durante 4 años. Al finalizar ese período, dichos vehículo serán vendidos y de acuerdo a la experiencia del mercado su valor no excederá los $5.000 a valor de hoy.

Además, se estima que a través del servicio de UBER el vehículo generará a valor de hoy $40.000 ($10.000 anuales aproximadamente). Esto quiere decir que tanto del ingreso que se va a obtener por el servicio que se prestará, más la venta posterior del mismo a los 4 años, la compañía recuperará de dicha inversión $45.000 por vehículo. Pues bien, desde el primer día del año 1, la empresa debe reconocer una pérdida de $5.000 por vehículo, ya que si reconoce los mismos $50.000 cada uno estaría incumpliendo con el principio de «True and fair value”.

Esto es lo que ocurre cuando se efectúa una revalorización de activos depreciables y luego, al reconocer en el Estado de Resultados lo correspondiente a la alícuota de depreciación de la parte revaluada, o bien la compañía presenta pérdida al final del ejercicio, o las ganancias son tan exiguas que se hace más que evidente que el valor de dichos activos no se va a recuperar a través del uso que la empresa hace de los mismos.

Por lo anterior, es importante tomar en cuenta que la norma contable permite que la revaluación se efectúe bien sea para la totalidad de PP&E de una entidad o por “familias de activos”, es decir, para la familia “Terrenos”, “Edificaciones”, “Maquinarias y Equipos”, etc., no es posible hacerlo para el “Terreno A” y no hacerlo para el “Terreno B”, por pertenecer ambos a la misma “familia de activos”.

Es aquí es donde debe usarse el adecuado juicio de la gerencia para tomar la decisión acertada: Si revalorizamos activos cuyos valores no los vamos a poder recuperar vía el giro económico-comercial de la entidad, los futuros cargos por depreciación van a originar pérdidas en los ejercicios económicos subsiguientes y esto solo nos indica que se ha sufrido una “Pérdida por Deterioro” de PP&E, la cual deberemos reconocer en los libros y se perderá el esfuerzo del avalúo.

Por ello, en estos tiempos de hiperinflación, pero también de contracción económica que se refleja en una merma en las unidades vendidas, lo recomendable es revalorizar “familias de activo” cuyas vidas útiles son longevas y cuya tasa de depreciación anual es baja o nula con respecto a los gastos de depreciación anual de la entidad. Aquí nos referimos, a las “Edificaciones” y a los “Terrenos”, de esta manera se mitigará el riesgo que produzca una pérdida por deterioro.

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