Protestas en Venezuela aumentaron 157% durante el primer trimestre de 2019

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Protestas en Venezuela aumentaron 157% durante el primer trimestre de 2019

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) registró 6.211 protestas en los primeros 90 días del año, un incremento de 157% en comparación con el mismo período del año pasado y 395% con respecto a 2017.

En el primer trimestre de 2019 se reportó la mitad de las protestas de todo 2018, destacando que ese fue el año récord histórico de protestas en Venezuela con 12.715.

51% de las protestas fue para exigir derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA).

La emergencia humanitaria compleja se agudiza de manera acelerada con el pasar de los días, dice el más reciente informe del OVCS.

Las protestas se han escenificado en todo el territorio nacional, desde las que respaldan a convocatorias políticas o gremiales hasta aquellas que surgen espontáneamente según las necesidades de los ciudadanos.

Distrito Capital, Miranda, Mérida, Trujillo y Táchira registraron la mayor cantidad de manifestaciones durante el primer trimestre del año. Mientras que Amazonas, Delta Amacuro y Vargas fueron las entidades con menores acciones de calle.

De las 6.211 protestas documentadas en estos primeros tres meses, 1.116 fueron combinadas, es decir, se exigieron distintos derechos de manera simultánea. Esta modalidad de protestas representó el 18% del total registrado.

En los primeros 90 días del año se reportaron alrededor de 2.820 acciones de calle en demanda de derechos políticos, equivalente a un promedio de 31 protestas diarias. Los ciudadanos han asumido una participación activa en defensa de la democracia y exigiendo el fin del régimen de Nicolás Maduro.

El primer trimestre se caracterizó por el resurgimiento de las protestas políticas, tras un 2018 en el que las protestas sociales marcaron la pauta. Se reactivó la lucha ciudadana en la defensa de derechos y rescate de la democracia desde el 23 de enero, cuando Juan Guaidó asumió la presidencia interina de la República, desconociendo el acto de juramentación de Nicolás Maduro el 10 de enero de 2019, ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el cual derivó en una usurpación de funciones para gobernar un segundo período presidencial producto de un proceso inconstitucional celebrado el 20 de mayo de 2018

Por su condición de representante de un poder popularmente electo como es la Asamblea Nacional (AN), Guaidó se ha convertido en la figura clave para conducir los cambios que demandan los ciudadanos de forma pacífica y democrática.

Las actividades de calle han sido permanentes. En asambleas ciudadanas, cabildos, concentraciones, marchas, cierres de calle, cacerolazos, la población ha recobrado la lucha política, para exigir un cambio de rumbo en la conducción del país.

Pero las calles han sido también escenario de protestas por la precariedad de los servicios básicos necesarios para gozar de una vida. Del total, 1.668 estuvieron vinculadas a estas demandas, 19 protestas diarias en promedio, una muestra del colapso de los servicios básicos en el país.

El OVCS documentó 1.032 protestas en rechazo a la decadencia en el servicio de energía eléctrica que afectó el desenvolvimiento de actividades comerciales, educativas, domésticas, culturales e incluso la salud pública.

Los reiterados apagones nacionales registrados en el país desde el 7 de marzo generaron aproximadamente 994 protestas. En al menos 266 oportunidades, las personas aprovecharon las convocatorias políticas para mostrar su descontento por el colapso de servicios.

Como consecuencia de los apagones, fueron afectados el suministro de agua potable y las telecomunicaciones, en todas las entidades el país, siendo el estado Zulia uno de los más afectados.

Se registraron 474 protestas exigiendo la prestación o restitución del servicio de agua potable. Diversas comunidades resultaron afectadas por las fallas del suministro de agua potable. Esta situación conllevó a la paralización de clases, servicios médicos, actividades laborales, cobro excesivo de camiones cisternas. Dentro de la desesperación muchos vecinos optaron por realizar tomas de aguas provenientes de ríos contaminados con aguas servidas, quebradas y alcantarillas.

Las constantes fallas en la distribución de gas doméstico generaron 162 protestas, siendo el interior del país el más afectado. En algunos casos, comunidades se han visto en la obligación de cocinar a leña.

– Derechos laborales –

Las protestas de los trabajadores se ubicaron en el tercer lugar en el índice de la conflictividad en el país. Se reportaron 1.125 protestas, equivalentes a 13 diarias.

Continúan las exigencias por la protección del salario ante una desenfrenada hiperinflación que diluye cualquier remuneración.

Quienes permanecen el país ven el riesgo de perder su estabilidad laboral, en vista de que diversos sectores han limitado o paralizado sus actividades productivas por falta de condiciones de abastecimiento, reposición de materias primas, operatividad y rentabilidad. Adicionalmente, un número importante de trabajadores se ve en la necesidad de explorar diversas fuentes de ingresos o de emigrar forzadamente en busca de una mejor remuneración que le permita convertirse en sostén de hogar.

– Exigencia de alimentos y saqueos –

En los primeros tres meses se mantuvo la exigencia de alimentos en Venezuela, caracterizada por demoras en la venta y entrega de las bolsas del CLAP, altos costos de los productos y el aumento de saqueos.

De las 6.211 protestas registradas, 463 estuvieron vinculadas a la crisis alimentaria, un promedio de 5 protestas diarias+.

Se documentaron al menos 296 saqueos o intentos de saqueo en distintas localidades, situación que afectó a múltiples industrias, servicios transportes y locales comerciales.

Los apagones de marzo incidieron en el aumento de estas acciones violentas, producto de la desesperación, el hambre y la impunidad, causando pérdidas al aparato productivo del país.

El OVCS y Provea documentaron 51 manifestantes asesinados en lo que va de 2019, 50 de ellas por heridas de balas.

El sistema de represión continúa siendo la respuesta del régimen de Maduro para contener el creciente descontento masivo y popular en todo el país. Empleando a grupos de exterminio, conformados por comandos de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), Guardia Nacional Bolivariana (GNB), colectivos paramilitares y las Redes de Articulación y Acción Sociopolítica (RASS).

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