¿Por qué Singapur se convirtió en el país más rico de Asia?

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¿Por qué Singapur se convirtió en el país más rico de Asia?



Hace seis décadas, Singapur era un país pobre, con altas tasas de desempleo y una estructura productiva casi nula, pero hoy esta nación asiática posee las mejores calificaciones por su infraestructura, salud, mercado laboral y sistema financiero según el ranking mundial de competitividad.

Al momento de convertirse en una república independiente en 1963 y tras ser devastada por la segunda guerra mundial, actualmente Singapur cuenta con uno de los PBI (Producto Interno Bruto) per cápita más altos del mundo, con el mejor sistema educativo y del más avanzado servicio de salud.

De ser un país pobre, donde cocinas y baños tenían que se compartidas por varias familias, Singapur aumentó su riqueza por la disponibilidad de mano de obra cualificada. La fórmula tuvo tanto éxito que hoy este pequeño país insular es reconocido como uno de los cuatro «tigres asiáticos», junto con Corea del Sur, Hong Kong y Taiwán.

Natalia Motyl, economista de la fundación Libertad y Progreso, destaca que las reformas iniciadas en la década de los sesenta permitieron que, entre 1976 y 2014, Singapur creciera a un 6,81% por año, algo que no logró ningún otro país en el mundo.

«Su política se centró en cuatro ejes: lucha contra la corrupción, libertad económica, reforma del sistema de salud y reforma educativa«, resalta la especialista.

Las políticas económicas orientadas al libre mercado y al respeto de la propiedad privada y los contratos tuvieron como eje la drástica reducción de la presión fiscal, la baja del gasto público, la apertura comercial y la aplicación de la noción de competencia de mercado para todas las empresas, sostienen quienes defienden el modelo.

Además, el gasto público se redujo de manera considerable. «Hoy, representa solo el 14% del PBI [en la Argentina es 47%] y el peso del sector público no supera el 5%.

Por otra parte, en materia comercial, el 99% de las importaciones se encuentran exentas de impuestos y los aranceles al comercio exterior bajaron al 0,5%», explica Motyl. Esto condujo a un superávit comercial más grande que el de Alemania.

Hay que tener en cuenta, además, que Singapur no es productor de alimentos, así que todo lo que se encuentra en el supermercado es premium e importado, en general desde Australia o Malasia.

En materia de transporte, el servicio es impecable y tiene la particularidad de que está prohibido comer, beber o fumar en él o cerca de las estaciones.

El sistema de salud, según afirma Motyl, es el mejor del mundo. «Más del 60% del gasto en salud es gasto privado, que pagan los individuos a través de aportes que se acumulan en una cuenta que sólo puede ser utilizada para esos fines, lo que se adapta a cada uno de acuerdo a sus aportes. El gobierno subvenciona hospitales y cuenta con fondos públicos destinados a pagar las facturas de salud de familias con bajos ingresos», relata la economista.

De todos modos, no todo es color de rosa en este país, cuya economía creció 2,9% en 2018 y proyecta 2,5% para este año y 2,7% en 2020. Su gran problema es la falta de libertad individual, ya que si bien es un país de vanguardia en lo económico, aún es subdesarrollado en ese aspecto.

«No hay libertad individual, sexual o de expresión. Y existen penas muy duras para los infractores«, subraya Motyl.

Otros dos grandes problemas son el trabajo infantil y el desempleo. El primero está arraigado culturalmente y es muy difícil de erradicar, porque se lo toma como mano de obra barata, mientras que el segundo, que apenas llega al 2%, preocupa a las autoridades, que ven que costará cada vez más absorber toda la fuerza de trabajo que se volcará en los próximos años al mercado laboral.

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