Polémica por presupuesto fuerza “vuelca de tuerca” en Ecuador

EFE

Polémica por presupuesto fuerza “vuelca de tuerca” en Ecuador

La polémica levantada por el proyecto presupuestario para el ejercicio de 2019, aún en estudio en el legislativo de Ecuador, ha forzado al Gobierno del presidente Lenín Moreno ha evaluar una “vuelta de tuerca” en la composición de su gabinete de colaboradores.

Moreno ha pedido a todos sus ministros que le presenten sus cartas de renuncia para emprender una evaluación política del desempeño de sus cargos y aplicar posibles cambios de cara al próximo año; aunque ya anunció, al menos, tres salidas anticipadas.

Tras aceptar la renuncia de su ministro de Educación, Fander Falconí; la de Eduardo Jurado, como secretario general de la Presidencia; y la de Jorge Costa, como director del Centro de Inteligencia Estratégica (CIES), Moreno anunció también los primeros reemplazos.

El mandatario designó a José Augusto Briones como su nuevo secretario de la Presidencia y a Marlon Brito como director general del CIES, mientras que dejó para la semana próxima el nombramiento del sucesor de Falconí.

Además, anunció “un proceso de evaluación durante las últimas semanas del año 2018” para los demás ministros y colaboradores cercanos.

En el caso de Eduardo Jurado, este se ha visto envuelto en un escándalo por su vinculación societaria a una empresa (“GEA”) denunciada por haber hecho supuestos cobros indebidos a clientes del sistema financiero.

Una legisladora también ha pedido que se investigue a Jurado por poseer empresas en paraísos fiscales.

En el caso de Falconí, el detonante de su salida parece haber sido su desacuerdo con el recorte del presupuesto de educación en la proforma o proyecto de ingresos y gastos fiscales para el ejercicio de 2019.

“Pido que se retire esta proforma y se nombre un equipo técnico de alto nivel y se alcancen acuerdos por el bien de Ecuador. Que mi renuncia sea útil para fortalecer la educación pública de nuestro país. Cortar fondos para educación es un retroceso para todos”, escribió Falconí en redes sociales.

Para el sociólogo y catedrático Napoleón Saltos, el proyecto presupuestario del Gobierno no parece tener fundamentos sólidos para fortalecer políticas sociales y, más bien, apunta a un cambio de timón en el rumbo económico del país.

“Se ve -dijo- que hay una visión comandada por la posición dominante” en el Gobierno, encabezada por el ministro de Finanzas, Richard Martínez, que puede representar soluciones apegadas a una mayor liberalización económica y tratos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Además, opinó que el recurrente problema de liquidez podría forzar a mayores recortes en las áreas sociales y a la aplicación de medidas de ajuste, siempre impopulares.

Para el catedrático, este “nuevo giro de tuerca”, más que un “reajuste del gabinete”, podría representar “una consolidación de una política de salida del modelo de austeridad”, con la que ha venido trabajando el Ejecutivo desde la asunción al poder de Moreno en mayo de 2017.

Y señaló que el ejercicio económico podría reafirmar una estrategia de mayor endeudamiento público.

Si este cambio de rumbo se consolida, Saltos advirtió de que podrían aplicarse medidas como la eliminación de subsidios sociales y la subida de precios de los combustibles, entre otras.

En la última semana el actual panorama político ecuatoriano también ha estado matizado por las protestas de varios sectores de la sociedad que también tienen como punto de partida el proyecto presupuestario del Gobierno, que aún se analiza en la Asamblea Nacional (Parlamento).

Grupos universitarios efectuaron una protesta esta semana y han amenazado con nuevas manifestaciones si se concretan los recortes a la educación, medidas que han sido replicadas por otras organizaciones de profesores.

“Alcanza para los bancos y no para estudiar”, gritaron durante la marcha los universitarios al criticar los recortes a su sector, así como los beneficios tributarios que el Gobierno ha brindado al sector bancario y empresarial.

Por eso, para Saltos, la evaluación que el presidente Moreno prevé efectuar en el interior de su gabinete, también debería considerar las otras aristas de la “política práctica” en el ejercicio del poder.

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