La mayor cervecera global se estrena con soltura en Bolsa

// EFE


La nueva AB InBev, producto de la fusión entre el grupo belgo-brasileño del mismo nombre y su rival anglo-sudafricano SABMiller, se estrenó hoy con soltura en la Bolsa de Bruselas y cerró su primera jornada bursátil con un precio de 115,85 euros por acción, un 0,78% más que el precio en la apertura.

Los más de 1.693 millones de nuevas acciones ordinarias de AB InBev cotizan desde hoy después de que la Bolsa de Bruselas aprobara la petición de la nueva empresa.

Tras la apertura de la bolsa de Euronext Bruselas, el primer precio de mercado se situó en 114,95 euros, según un comunicado del parqué y a las 9.34 hora local (7.34 GMT) llegó a cotizar a 116,05 euros, el valor más alto en su estreno bursátil.

La capitalización de AB InBev suma 196.162 millones de euros, de acuerdo con la Bolsa, lo que la sitúa entre las veinte compañías más capitalizadas del mundo y convierte a la multinacional en la mayor empresa cotizada en los mercados de Euronext.

«En tanto que productor de cerveza verdaderamente mundial, podremos hacer más juntos que lo que nunca habríamos podido hacer cada uno de nosotros por separado», indicó el consejero delegado de AB InBev, Carlos Brito, tras anunciar anoche la exitosa finalización de la fusión con SABMiller.

El valor más bajo que alcanzaron las acciones de AB InBev a lo largo de la jornada fue sobre las 10.22 hora local (8.22 GMT) cuando cotizaron a 114,40 euros.

En total se registraron hoy 9.107 transacciones por 183,3 millones de euros, de acuerdo con Euronext.

En paralelo, la cotización de acciones de la antigua AB InBev, con una fuerte presencia en América Latina, ha terminado en la Bolsa de México y está previsto que la de Johannesburgo excluya el jueves 13 de la negociación a las antiguas acciones.

Las acciones nuevas cotizan también en estas dos plazas a partir de hoy. Además, el nuevo gigante del sector cervecero se estrena en la Bolsa de Nueva York.

El bautizo bursátil de la nueva AB InBev se produjo más de un año después de que la empresa belga iniciara el proyecto de fusionarse con SABMiller, no siempre exenta de problemas ante la resistencia inicial del consejo de administración de su rival británico, lo que la obligó a mejorar en cinco ocasiones su oferta.

El valor final de la operación se situó en unos 79.000 millones de libras.

La fusión de ambas empresas crea un líder mundial que venderá el doble de cerveza y ganará cuatro veces más que Heineken, actualmente la tercera mayor cervecera del mundo, y venderá cinco veces más cerveza y ganará doce veces más que Carlsberg, la cuarta, según datos de la Comisión Europea (CE).

Para contentar a las autoridades de competencia de más de 23 jurisdicciones, la nueva sociedad ha tenido que deshacerse de varias de sus marcas y actividades en distintos países.

En Europa, donde Heineken y Carlsberg son líderes de mercado, la fusión aúna a la tercera y a la cuarta cervecera en términos de volumen, por lo que AB InBev y SABMiller han tenido que vender prácticamente todo el negocio de la segunda en Europa, sobre todo, en el este del viejo continente.

La multinacional anunció hoy la desinversión del capital social que mantenía SABMiller en MillerCoors por 12.000 millones de dólares a Molson Coors.

También anunció la finalización de la venta de la participación del 49% que poseía la británica en el capital de China Resources Snow Breweries Limited (CR Snow) a China Resources Beer (CRB) por 1.600 millones de dólares.

AB InBev ha completado la venta de las marcas de SABMiller Peroni, Grolsch y Meantime, así como negocios asociados en Italia, Holanda y el Reino Unido, a la japonesa Asahi por 2.550 millones de euros.

Con una cifra de negocios pro forma de unos 55.000 millones de dólares, la nueva empresa representará cerca del 30% del mercado mundial de cerveza y estará en más de 80 países con una fuerza laboral conjunta de unas 225.000 personas.

El grupo combinará las marcas de AB InBev como Corona, Stella Artois, Leffe o Budweiser, con las de SABMiller, propietaria de Foster’s o Coors.

El lado más sombrío de la operación es el hecho de que la nueva empresa efectuará un ajuste que la llevará a eliminar 5.500 empleos en todo el mundo a lo largo de tres años.

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