La inteligencia exitosa

// Dr. Renny Yagosesky Ph.D en Psicología, Conferencista y Escritor @DoctorRenny


 

La inteligencia, como objeto de estudio, ha sido vista de muchas maneras: como habilidad para resolver problemas, como capacidad de realizar asociaciones, o como el modo de encontrar caminos más eficaces y eficientes hacia el bienestar y los logros concretos.

Una de las propuestas más interesantes que he leído sobre la inteligencia, es la que propone Robert Sternberg. Se trata de una visión integral que ha denominado “inteligencia exitosa”. Para este psicólogo y educador norteamericano, la inteligencia exitosa es una capacidad especial que agrupa  en esencia tres habilidades o sub-inteligencias: la analítica, la creativa y la práctica. Desde su perspectiva, una persona que desee tener éxito en un mundo complejo, acelerado y cambiante, deberá poseer la capacidad de pensar analítica, creativa y prácticamente. Revisemos más de cerca estas tres inteligencias  que conformarían la inteligencia exitosa.

La inteligencia analítica, consiste en el despliegue de habilidades de la mente abstracta como pensar, comparar, reflexionar, medir y calcular. Sobre su utilidad concreta, sirve para  determinar la calidad de las ideas, para conocer y resolver situaciones y problemas. Puede decirnos lo que está pasando y cómo pasa.

Por otra parte, tenemos la inteligencia creativa, que se refiere a la habilidad para generar ideas nuevas y útiles. Esta inteligencia permite ver las cosas viejas de manera novedosa o reconocer lo valioso, lo nuevo, lo que no ha sido antes visto, pues toda asociación o conexión que no estuviese realizada previamente, es una revelación de creatividad.

El tercer componente de la inteligencia exitosa es la inteligencia práctica. Muchos pueden lograr claridad en cuanto a lo que desean hacer y cómo podrían hacerlo, pero carecen de la capacidad que se requiere para llevar a la práctica las ideas que han concebido. Saber lo que debemos hacer y no hacerlo produce frustración, tal como sucede cuando entramos a una tienda y vemos un producto que nos gusta, pero no podemos comprarlo.

Para sobrevivir y para vivir de manera digna y exitosa, es necesario combinar estos tres elementos, pues nos permiten reconocer los problemas que nos impiden avanzar, comprender cuál es la forma más adecuada de resolverlos y hacer lo necesario para resolverlos.

Un elemento que me gustaría agregar al planteamiento de Sternberg es la inteligencia emocional, factor clave para completar este valioso modelo, que vincula éxito con inteligencia integral. Debe ser así, pues la inteligencia emocional es una capacidad que nos permite vincularnos adecuadamente en los distintos contextos culturales (habilidad social); saber lo que sentimos cuando lo sentimos (autoconsciencia); mantenernos con el ánimo en alto (automotivación); alinearnos con los sentimientos de los demás (empatía); y controlar nuestros impulsos (auto regulación). Además, la inteligencia emocional está vinculada con nuestro potencial para el disfrute de la vida y le da significado emotivo a las situaciones de la cotidianidad.

Así, pues, tenemos que la inteligencia exitosa, en este modelo reforzado, sería una capacidad articulada de lograr objetivos y experimentar bienestar, que se encuentra conformada por la inteligencia analítica, la inteligencia creativa, y la inteligencia práctica, una combinación triunfal que nos permite analizar las situaciones y contextos, crear soluciones e implementarlas de forma adecuada en cada entorno, ejerciendo para ello una sana influencia en las personas convenientes.

Conviene reflexionar y ubicarnos en este mapa, para poder advertir en cuál de estos cuatro cuadrantes tenemos fortalezas y carencias. Mientras mejor funcionemos en cada uno de ellos, y mientras más integrado sea ese funcionamiento, más opciones tendremos de alcanzar una mayor calidad de vida.

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