Guaidó pide a Italia que reciba a una delegación opositora venezolana

// AFP

Guaidó pide a Italia que reciba a una delegación opositora venezolana



El opositor Juan Guaidó anunció este miércoles que desea enviar una delegación a Roma para explicar sus planes políticos para Venezuela, tras el rechazo de Italia a reconocerlo como presidente interino de ese país.

El anuncio fue hecho por medio de sendas misivas, enviadas a los dos viceprimeros ministros y líderes de los dos partidos políticos en el poder, la formación antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la ultraderechista Liga.

En la carta al ministro del Interior italiano y líder de la Liga, Matteo Salvini, Guaidó pide que reciba «lo antes posible» a la delegación de la oposición dos días después de que Italia rechazara firmar la declaración común de la Unión Europea (UE) sobre Venezuela.

«Teniendo en cuenta los vínculos indisolubles que unen Venezuela y la República Italiana, creo que es importante y útil enviar una delegación oficial a Italia (…) con la finalidad de explicar nuestro plan de transición para recuperar la democracia en Venezuela», escribió Guaidó en la carta divulgada por el ministerio del Interior italiano.

En la misiva, firmada por Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y presidente interino de la República Bolivariana de Venezuela, el líder opositor señala como sus representantes al presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional, Francisco Sucre, y al representante europeo para la Ayuda Humanitaria, Rodrigo Diamanti.

Los dos tendrán «la finalidad de explicar nuestro plan de transición para recuperar la democracia en Venezuela mediante la realización de elecciones libres y transparentes, y solventar la presente crisis humanitaria que afecta a todos los venezolanos, y a más de 100 mil italianos que viven en Venezuela», subraya en la carta.

– La prudencia de Italia –

Desde que Guaidó se juramentara «presidente encargado» de Venezuela, el 23 de enero, Italia ha sido reticente a que la UE siga los pasos de Estados Unidos y reconozca sus nuevas funciones.

Al término de un ultimátum de ocho días dado por algunos países europeos al mandatario venezolano Nicolás Maduro para que convocara una elección presidencial, algo que no hizo, más de una decena de éstos, empezando por España, reconocieron a Guaidó como «presidente interino».

«Consideramos de extrema necesidad que usted reciba a nuestra Delegación Oficial, lo antes posible, con el objetivo de iniciar un diálogo para ayudar al pueblo venezolano», reza la misiva dirigida al ultraderechista Salvini, líder de la Liga, quien apoya públicamente la salida de Maduro, al que tilda de «dictador».

La crisis venezolana ha provocado fuertes tensiones en el seno del gobierno de coalición entre la Liga y el M5E, por lo que no han reconocido al opositor.

La reunión «contará con mi participación telefónica ya que debido a las necesidades que nacen de la coyuntura actual como jefe de Estado lamentablemente no puedo participar físicamente», explicó Guaidó.

Italia ha optado por una posición «prudente», favorable al diálogo y considera inoportuno reconocer investiduras sin un proceso electoral, una posición similar a la del papa Francisco.

Representantes de Italia participarán el jueves en la conferencia especial que se celebrará en Uruguay, en un gesto más de neutralidad.

Para el viceministro de Relaciones Exteriores italiano, Manilo Di Stefano, del M5E, Italia defiende ante todo el principio de no injerencia.

«Italia no reconoce a Guaidó porque estamos totalmente en contra del hecho de que un país o un grupo de terceros países puedan determinar la política interna de otro país. Se llama principio de no injerencia y está reconocido por las Naciones Unidas», afirmó la semana pasada Di Stefano.

«No queremos cometer el mismo error que cometimos en Libia. Queremos evitar una nueva guerra en Venezuela», agregó tras recordar los lazos históricos y la influyente comunidad ítalo-venezolana.

El presidente italiano, Sergio Mattarella, apeló por su parte, al «sentido de la responsabilidad» del gobierno e instó a fijar «una línea compartida con todos nuestros aliados y nuestros socios de la UE».

Un llamado que por ahora no ha sido escuchado por el gobierno, fiel a la línea de desafiar la política tanto económica como internacional de la UE.

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