«Fuenteovejuna, señor»

José Toro Hardy / @josetorohardy

«Fuenteovejuna, señor»

«Fuenteovejuna» es quizá la obra más universal de Lope de Vega. Refiere lo acaecido en un pueblo así llamado en tiempos de los Reyes Católicos. El cComendador de la villa era un hombre soberbio y corrupto, que abusaba del pueblo y de su autoridad, robaba las rentas y torturaba y encarcelaba a los habitantes. Finalmente el pueblo se subleva ante su tiranía en una noche de abril de 1476.

Los Reyes envían jueces para investigar lo ocurrido y ante la pregunta “¿Quién mató al comendador?”, todos contestan, “Fuenteovejuna, señor”, “¿Quién es Fuenteovejuna?”, y por respuesta: “Todo el pueblo, a una”.

Lope de Vega, en su obra inmortal, presenta un tema que se repite a lo largo de la historia: la rebelión de un pueblo ante la opresión de un tirano.

Ese es precisamente el fundamento del Artículo 350 de la Constitución:

“El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.

El 5 de enero vimos renacer la unidad. La oposición votó unánimemente por Juan Guaidó como nuevo presidente de la Asamblea Nacional. En su discurso expuso que a partir del 10 de enero se desconoce la legitimidad de Maduro, “se rompe la cadena de mando” y abordó además el tema de la “usurpación del cargo de la Presidencia de la República”.

Recordemos que el Art 138 de la Constitución reza: “Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos”

La Academia de Ciencias Políticas y Sociales rechaza la juramentación del presidente prevista para el 10 de enero “por ser electo en un proceso fraudulento” como el que ocurrió el 20 de mayo.

Los argumentos para tal rechazo fueron desarrollados por la Cátedra de Derecho Constitucional de la UCV, que propone a la AN declarar como “gobierno de facto” al actual régimen agregando que el despotismo del 10E apunta a la “disolución de la República”.

La Conferencia Episcopal Venezolana “cataloga de ilegítimo y moralmente inaceptable un nuevo mandato de Maduro” y afirma que “la Asamblea Nacional electa con el voto libre y democrático de los venezolanos es él único órgano del poder público con legitimidad …” Y en su Exhortación del 11 de julio del 2018 había planteado: “Reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo fue ilegítima, como lo es la asamblea nacional constituyente impuesta por el Poder Ejecutivo. Vivimos en un régimen de facto …”

Nos viene a la memoria la Pastoral de Monseñor Arias Blanco del 1 de mayo de 1957 y sus repercusiones que condujeron al 23 de enero de 1958.

Además los 14 miembros del Grupo de Lima (excepto México) advirtieron: “el proceso electoral llevado a cabo en Venezuela el 20 de mayo de 2018 carece de legitimidad por no haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos, ni con la presencia de observadores internacionales independientes, ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente”. Agregan que “no reconocen la legitimidad del nuevo período presidencial”, reafirman su “inequívoca y firme condena a la ruptura del orden Constitucional en Venezuela” y exhortan al presidente Maduro a “transferir a la Asamblea Nacional, en forma provisional, el poder ejecutivo hasta que se realicen nuevas elecciones presidenciales democráticas”.

Asimismo el Parlamento de Mercosur ratificó la “inequívoca y firme condena a la ruptura del orden constitucional y del Estado de Derecho en Venezuela…”

Alemania señala que los comicios de mayo fueron ilegítimos y apoya transferir el poder ejecutivo a la AN. Por una decisión conjunta, ningún embajador de la Unión Europea asistirá a la toma de posesión de Maduro. La UE pidió nuevas elecciones justas porque la de mayo “no fue libre ni creíble”.

Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo afirmó: “No reconocemos al régimen … Estamos con los venezolanos humillados cada día por la dictadura con opresión, pobreza y hambre”.

El Parlamento se apresta a debatir el “Estatuto que rige la transición”. Aún no sabemos la reacción del gobierno, aunque suponemos que será radical. La rueda de la historia está girando. Se avecinan momentos cruciales. A la Asamblea Nacional y al TSJ legítimo les corresponde un papel protagónico, junto con “todo el pueblo a una”, tal como decía Lope de Vega en su imperecedero drama “Fuenteovejuna”.

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