Faría y Maduro (por José Guerra)

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El domingo 4 de diciembre de 2016 en el programa de televisión que conduce José Vicente Rangel, el ministro de Comercio Exterior e Inversiones Extrajeras, Jesús Faría dijo que el martes 6 de diciembre el presidente Maduro anunciaría un conjunto de medidas en el orden económico y en especial en materia de política cambiaria con el objeto de enfrentar la agudización de la actual crisis económica, intensificada ésta por la significativa depreciación del bolívar en el mercado paralelo de cambio, donde nuestra moneda bolívar se ha convertido en una pieza inservible en relación con otras monedas, particularmente el dólar. Pasaron los días y Maduro no ha dicho nada sobre el tema que Faría anunció.

Lo cierto es que el bolívar ha perdido más de 60,0% de su valor con relación al dólar y respecto al peso colombiano, aunque en menor medida con ésta moneda. Hay que ser un irresponsable para pensar que con semejante caída del bolívar nada va a ocurrir en la economía. Es evidente que se está produciendo un ajuste de precios muy intenso en muchos rubros importados a esa tasa de cambio. Se trata de aumentos de precios agresivos en electrodomésticos, repuestos automotrices, papel, calzados y textiles en todas sus variedades, entre otros bienes, que luego arrastran a otros productos hasta constituir un cuadro que coloca a Venezuela a las puertas de un proceso hiperinflacionario.

Ante ello, Nicolás Maduro no encuentra qué hacer, luce desconcertado y sin incitativas creíbles que permitan encarar y resolver la situación. Lo cierto del caso es que Faría dijo algo que Maduro no haría o que Maduro no sabe cómo hacerlo. Me inclino más por esto último. Uno escucha al presidente Maduro hablando en sus interminables cadenas, después de los chistes y anécdotas de mal gusto y le queda la sensación de que está perdido en materia económica y que ninguno de sus ministros tienes nociones acerca de cómo enfrentar con determinación una crisis que lejos de resolverse, se agrava.

Corren los días y el bolívar sigue cayendo y la incertidumbre se apodera de la economía y de un gobierno desorientado en los asuntos económicos y cuya única una política es hacer una apuesta por la recuperación de los precios del petróleo en el mercado internacional, hecho que depende más de lo que otros hagan de lo que hagamos nosotros, con nuestras capacidades de producción seriamente averiadas con una Pdvsa en estado catatónico.

Otro cosa que ha hecho el Gobierno y de la cual es especialista, es perseguir a los comerciantes y obligarlos a bajar los precios después que los autorizó a importar los productos al dólar paralelo. Cada día es más perentorio producir en Venezuela un cambio de gobierno, pero sobre todo, un cambio de modelo económico, porque el actual arruinó a Venezuela. Practicando a experimentar al socialismo el país está sumido en el hambre.

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