La embajadora de Estados Unidos en la Organización de Naciones Unidas, Nikki Haley, afirmó este lunes en la reunión del Consejo de Seguridad que aborda la crisis venezolana que “el régimen de Maduro está intentando recuperar la legitimidad internacional, pero no le podemos conceder la legitimidad hasta que las acciones lo merezcan”.

Argumentó que la reunión de hoy en la ONU obedece a que la situación en Venezuela se ha agravado.

“Queremos mandar un mensaje firme al régimen de Maduro, estamos pendientes, no nos dejamos engañar, hoy nos reunimos para hablar de paz y seguridad, pero en el centro están las personas, vamos a seguir haciendo sonar las alarmas, nuestro mensaje al pueblo de Venezuela es que no se rindan y seguiremos luchando, hay luz al final del túnel”, expresó Haley.

Reiteró las peticiones de la administración de Donald Trump al gobierno del presidente Maduro de abrir un canal humanitario, liberar a los presos políticos, permitir elecciones libres y justas y reconocer a la Asamblea Nacional.

Dijo que la situación que se vive en el país ”es más que una tragedia humana, la crisis es una amenaza a la paz y la seguridad internacional”.

“La situación en Venezuela es más que una tragedia humana” y “plantea una amenaza directa a la paz y la seguridad internacional”, aseguró el lunes la embajadora Haley.

“Venezuela es un Estado narco cada vez más violento que amenaza la región, el hemisferio y el mundo”, afirmó.

La embajadora estadounidense en la ONU no ocultó su decepción por la decisión de varios países que “cedieron a la presión venezolana” y no acudieron al encuentro.

“La meta no es denigrar a nadie. Esto no es para humillar a una región. Esto es solo para levantar a una región”, explicó en referencia a los países de la región que decidieron no acudir al encuentro.

El hecho de que Venezuela presionó a varios miembros del Consejo para que no asistan a la reunión es “prueba” de su “culpabilidad”, aseguró.

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