Costo de Oportunidad Venezuela

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El costo de oportunidad del país y de quienes vivimos en él, lo constituye la Venezuela posible que estamos dejando atrás y cuya construcción o reconstrucción hemos dilatado durante tanto tiempo.

Lo anterior tiene una arista importantísima que comprende dos dimensiones: La carencia, precariedad y destrucción institucional, tanto en su dimensión formal como informal, que nos hunde como país en todos los ámbitos de desempeño y en los diversos rankings sobre desarrollo y bienestar.

La vulneración de instituciones formales alineadas con esquemas de incentivos en favor de la producción, la inversión, el progreso y el bienestar, desdibujan derechos de propiedad, el Estado de Derecho, los mercados y sus sistemas de precios como señalización social sobre la valoración de bienes, servicios y factores productivos.

Por otra parte, la pérdida de códigos de conducta que implican pactos sociales no escritos para vivir eficientemente en sociedad es notable, en una suerte de miscoordination–dilema del prisionero- o de filosofía de viveza criolla: hazle a los demás lo que no estarías dispuesto a permitir que te hagan. Ciertamente lo anterior sí constituye una suerte de individualismo salvaje de sálvese quien pueda. Tal deshumanización, evidenciada en lo cotidiano, que se nos ha hecho común escuchar que mueren personas por falta de medicinas o que otras resultan linchadas en una especie de sustitución del poder judicial por juicios sumariales “populares”; lo anteriorconstituyendo señales delaconsecución del HOMBRE NUEVO.

Para exponer un ejemplo particular respecto al verdadero costo de oportunidad del país, resulta destacable y lamentable que ante la desesperación de requerimientos de divisas por parte de la actual gestión de gobierno, se esté pensando exportar cuanta materia prima se produce en el país distrayéndolo de sus cadenas de valor naturales domésticas de transformación, a lo largo de las cuales se agrega valor, se desarrolla el PIB y se generan empleos. Una especie de profundización del Modelo Rentista Socialista del Siglo XXI. Vale destacar que las exportaciones no tradicionales representan menos de un punto del PIB; el costo de oportunidad de tal actuación desesperada es enorme y podría profundizar el constreñimiento de la actividad económica en Venezuela.

De igual manera, el Ejecutivo Nacional pretende vender a transformadores e industriales nacionales materia prima de producción estatal a precios con referentes internacionales, como si el subyacente de esos precios en los mercados internacionales fuese la economía venezolana donde los transformadores deberán voltearse una vez transformadas las materias primas y enfrentarse a mercados domésticos donde el salario mínimo es 16 US$ mensuales –mucho menos de un dólar diario-. El costo de oportunidad de las empresas estatales no es vender afuera a precios internacionales, es la actividad económica doméstica perdida o destruida. No debería aceptarse que este tipo de aumentos de precios de las materias primas, especialmente basados en referentes internacionales, le sirva de excusa al Ejecutivo Nacional para exportar nuestros recursos y materias primas porque se disminuye la demanda doméstica –especialmente en un escenario de estanflación-.

De igual manera, el costo de oportunidad de todos los venezolanos lo representa una nueva gestión de Gobierno que desarrolle políticas públicas para el progreso y el bienestar. Por ejemplo y en contraste, la ausencia de bienes públicos y de plataformas de infraestructura y justicia para que el individuo en sus roles de empresario y consumidor se desarrollen, mientras el Estado pretende desempeñar un rol de empresario para producir bienes privados de consumo privado, de forma ineficiente; implica un enorme costo de oportunidad.

Por Enrique González, Economista UCV. Master in Competition and MarketRegulation, BGSE, Universidad PompeuFabra, Universidad Autónoma de Barcelona. Postgraduate Diploma in Economics for Competition Law, Kings College London. Master en Economía Industrial, Universidad Carlos III de Madrid. Programa Avanzado en Política de Competencia, Instituto de Empresas, IE. Master en Economía y Derecho del Consumo, UCLM. Especialización en Economía de los Sectores Telecomunicaciones, Energía, Transporte, Farmacéutico, Agua y Banca, Universidad Carlos III de Madrid, Universidad PompeuFabra.

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