China será pragmática en el G20 porque «lleva las de perder» con EE.UU.

// EFE

China será pragmática en el G20 porque «lleva las de perder» con EE.UU.


La cumbre de mandatarios del G20 de la próxima semana será probablemente el escenario de «algún nivel de acercamiento» gracias a las «muestras de pragmatismo» de China, que «lleva las de perder» si aumenta el enfrentamiento comercial con Estados Unidos, según el analista internacional Fabián Calle.

El politólogo cree que el encuentro en la capital argentina va a tener «dos caras»: la multilateral, donde «se van a lograr consensos básicos importantes», y las bilaterales, el verdadero «núcleo» de las negociaciones y el rumbo político global, con «todo el mundo pendiente» de una eventual reunión de Donald Trump con Xi Jinping o Vladimir Putin.

Calle, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina (UCA), destaca que los tres presidentes con mayor peso geopolítico llegan a la cita «consolidados en su poder interno», un factor «paradójicamente positivo» para rebajar tensiones, ya que en el pasado numerosas crisis se derivaron de «líderes que hacen manotazos de ahogado».

Tras un año de escalada entre China y Estados Unidos a golpe de aranceles y amenazas, «todo indica que va a haber algún nivel de acercamiento», y que se aprovechará el espacio del G20 para anunciarlo, vaticina el analista, que subraya que el gigante asiático «no tiene ningún interés en romper lanzas» con EE.UU. y está «apostando al largo plazo».

Calle asegura que la élite política china sabe que no le conviene un choque comercial con Trump, en el que «los costes serían mayores» para su país, por lo que en la cumbre «va a dar muestras de pragmatismo» en ese aspecto, aunque Xi Jinping debe encontrar un delicado equilibrio entre ceder y dar al mismo tiempo una imagen de fortaleza y liderazgo, necesaria para su retórica nacionalista.

No obstante, aunque de concretarse este acercamiento marcaría un punto de inflexión en las fricciones, no soluciona el problema de fondo, la competencia estadounidense con China, que «nos va a acompañar toda la vida biológica y más».

En otra esquina de la mesa, Calle ve a la Unión Europea «muy desdibujada», con importantes conflictos internos y la presidencia de las dos naciones principales, Alemania y Francia, en un «momento político complicado», lo que afecta a su capacidad de iniciativa.

El experto aprecia a un Emmanuel Macron con su popularidad cayendo en picado y tratando de ocupar un liderazgo internacional confrontando con Trump, algo que «no le está saliendo muy bien», una situación de debilidad similar a la de Angela Merkel, que ya ha anunciado que no optará a la reelección, «y un político cuando se pone un ‘deadline’ es un pato rengo (cojo)».

Pese a que sigue siendo un «actor relevante», Calle considera que a Europa «le cuesta mucho entender que no todo el mundo apunta hacia la posmodernidad», lo que se observa en sus debates, que «están desfasados, se quedaron en los 90», y piensa que los mandatarios del Viejo Continente «no entendieron» los cambios en el orden mundial de los últimos años.

Como resultado de la cumbre, los líderes del grupo firmarán previsiblemente un documento «ya casi terminado» de unas tres páginas, lo que supone «todo un logro de la diplomacia argentina», porque en contextos como el actual en los que se complica el acuerdo, normalmente «se hace un corta y pega bastante caótico» y se emiten comunicados «largos y confusos», explica el académico.

Aunque en estas citas «siempre llama más la atención», Calle destaca que sobre gran parte de los temas que se tratan en el G20, como la estabilidad financiera, el terrorismo, e incluso el cambio climático, existe consenso entre los mandatarios, a los que les interesa cooperar porque son asuntos que «trascienden a los Estados».

Organizar el G20 va a ser «un hecho muy positivo» para la imagen internacional de Argentina, según el politólogo, que apunta también que, más allá de las críticas habituales por estos eventos, también realza la popularidad del presidente, Mauricio Macri, entre los ciudadanos del país sudamericano, que en su gran mayoría tienen orígenes en el extranjero y «viven mirando al exterior».

Y es que la cumbre del G20 «es el evento más importante en América Latina en los últimos 200 años», y nunca antes «al sur del río Bravo estuvo toda esta gente junta», expuso Calle.

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