Pasar varios días en casa o en lugares oscuros, en los cuales no entra luz natural, puede ser perjudicial para la salud, pues, los rayos solares, aportan nutrientes que son necesarios para el cuerpo.

El sol aporta una buena dosis de Vitamina D. A través de los alimentos obtenemos muchas vitaminas pero esta es la única que necesitamos obtener directamente de esta gran estrella, pues la piel absorbe la vitamina en lo que se conoce como una reacción fotosintética de la exposición al sol.

Los alimentos que aportan Vitamina D no aportan la cantidad de este elemento que el cuerpo necesita que es imprescindible para mantener la salud de los huesos y proteger al organismo contra morbilidades crónicas como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.

Ademas, salir de casa hace que el individuo tenga mejor estado de ánimo, puede ayudar con el trastorno afectivo estacional y, a su vez, el sol altera el óxido nítrico en la sangre y la piel, que reducen la presión arterial, lo que también disminuye el riesgo de enfermedades del corazón.

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