Aristimuño: Tasa máxima «Overnight» de 999% debe prender alarmas sobre crisis de liquidez en la banca

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Aristimuño: Tasa máxima «Overnight» de 999% debe prender alarmas sobre crisis de liquidez en la banca



La tasa máxima del mercado de créditos interbancarios a un día, u «Overnight», llegó este miércoles 27 de noviembre a 999%, mientras que la tasa promedio de las operaciones cerró en 500,77%, por lo que el economista César Aristimuño, director general de la consultora económica y financiera, Aristimuño Herrera & Asociados, advierte que la iliquidez crítica del sector está comprometiendo severamente su rentabilidad y capacidad operativa.

Para el especialista, esta situación debe encender las alarmas de las autoridades, porque se está generando una presión muy fuerte sobre la sanidad financiera del sistema bancario.

«Hay que dejar claro que esta situación no es producto de una mala gestión financiera de la banca, sino de una estrategia monetaria que está literalmente asfixiando al sistema. Estas tasas lo que indican es que el mercado está prácticamente seco, debido a que las instituciones tienen más de 30 semanas que no logran cubrir el encaje legal ordinario, y ahora están pagando penalizaciones con un componente de indexación a la variación del tipo de cambio oficial», explicó el economista y ex directivo bancario.

El BCV introdujo un elemento de dolarización en la penalización de los déficits de encaje legal que hace que, con cada devaluación del dólar oficial, la multa  por encaje suba en función a la magnitud de la variación del tipo de cambio. Los bancos, de hecho, están pagando cantidades mil millonarias por incumplimiento de encaje.

Este miércoles 27, el BCV reportó operaciones en el «Overnight» por un monto de 126.700 millones de bolívares, una cifra que consolida un mes de una enorme demanda de recursos. En lo que va del décimo primer mes de 2019 se han transado 3.874.117 millones de bolívares en créditos interbancarios (overnight), de lejos la mayor cifra del año, y aún restan dos jornadas hábiles en noviembre, por lo que es factible que este mercado alcance un volumen de 4 billones de bolívares.

Aristimuño explica que la contracción de la liquidez se mantiene con extrema firmeza, incluso en un período, como el fin de año, cuando se esperaba un mayor flujo de bolívares. En las últimas dos semanas, la inyección de bolívares a la economía ha crecido solo 5,77%, cuando en el mismo lapso del mes anterior había aumentado 11%.

«Todos los indicadores se alinean para mostrar una grave situación de iliquidez generalizada; por ejemplo, según las cifras del Banco Central de Venezuela, las captaciones del público en las primeras dos semanas de noviembre han subido un bajo 13%, mientras que la cartera de créditos se ha incrementado en poco más de 4%. Estos datos reflejan que la banca no está recibiendo fondos suficientes, ni por la vía pasiva ni por la activa, medida en rendimiento de la cartera de créditos, para cubrir el enorme encaje legal que las autoridades le han impuesto», apunta Aristimuño.

Al 15 de noviembre pasado, el sistema financiero acumuló 20,07 billones de bolívares como posición de encaje legal congelados en el Banco Central de Venezuela, una cifra que equivale a 50% de las captaciones del público a la misma fecha y excede en 64,5% a la cartera de créditos.

Para Aristimuño, la indexación de la penalización por incumplimiento de encaje sobre el Déficit Global Inicial (DGI) obliga a la banca a endeudarse a costos muy superiores a los rendimientos que puede obtener por una reducida cartera de créditos, lo que representa, en su opinión, un severo impacto sobre la rentabilidad del sistema, en un momento de grave recesión e hiperinflación, un cuadro que obviamente constriñe las capacidades de ajuste del sistema bancario.

«Otra cosa que llama la atención es que, por la indexación de la cartera de crédito comercial, que representa 70% de la cartera total, la banca no está otorgando préstamos a empresas, ubicadas en este sector. Esta actividad está paralizada, mientras las autoridades inducen un incremento muy fuerte del financiamiento al consumo que, en este momento, es el menos rentable de las actividades crediticias de las instituciones bancarias. Sin duda, es imprescindible que las autoridades revisen con urgencia esta política», señala el economista.

 

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