WSJ: Incertidumbre política alimenta temores sobre el crecimiento global

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Si se le pregunta a cualquier ministro de Hacienda o presidente de un banco central sobre los principales riesgos que afronta la economía global, la respuesta es una sola: la política.

Desde las elecciones en Estados Unidos hasta la salida británica de la Unión Europea, un proceso conocido como brexit, pasando por la lentitud de las reformas en China, las autoridades económicas se han vuelto cada vez más nerviosas por que los acontecimientos políticos reduzcan el crecimiento global al desatar una reacción contra el libre comercio, reprimir la inversión y provocar la volatilidad de los mercados.

Algunos líderes populistas están aprovechando el descontento del electorado para resucitar medidas proteccionistas que no se habían visto desde los años 30. Además, el incierto desenlace de una serie de elecciones, plebiscitos y cambios de liderazgo parece deprimir la actividad de negocios alrededor del mundo.

La incertidumbre en torno a la dirección de la política económica en los próximos años dominó las preocupaciones de los ministros de Hacienda y banqueros centrales congregados en Washington durante el fin de semana para asistir a los encuentros semestrales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. “Las incertidumbres y riesgos que enfrenta la economía mundial han aumentado conforme algunas de las principales economías han entrado en temporada de elecciones generales”, dijo el ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, quien preside este año el Grupo de los 20, que reúne a las principales economías del mundo.

 

Los retos políticos podrían descarrilar la economía global en un entorno donde la deuda asciende a máximos históricos, los bancos son vulnerables y el crecimiento es anémico. Las autoridades advierten que la débil economía global, que ya es señalada como responsable de crear las condiciones políticas conducentes a un renacimiento del proteccionismo, podría sufrir un retroceso de medio siglo de integración comercial.

“Demasiados políticos apoyan barreras comerciales en un esfuerzo miope para aumentar el crecimiento nacional a corto plazo”, dijo Roberto Azevedo, director general de la Organización Mundial del Comercio. “La medicina que a menudo se receta es el proteccionismo y es exactamente el tipo de medicina que va a perjudicar al paciente, en vez de ayudarlo”.

El FMI advierte que se puede gestar un ciclo peligroso: un crecimiento más débil engendrado por el proteccionismo podría producir una reacción populista más fuerte contra el libre comercio, lo que deprimiría aún más la actividad económica.

Al estimar el potencial impacto, el FMI calcula que un alza brusca de los aranceles y otras barreras comerciales elevaría los precios de las importaciones en 10% a nivel global. Eso se traduciría en una caída de 15% de las exportaciones durante los próximos cinco años. El consumo retrocedería 2% y la economía global crecería dos puntos porcentuales menos, según la entidad. Un golpe de esta naturaleza dejaría la economía global por debajo de lo que algunos economistas consideran una recesión técnica.

El peor escenario previsto por el FMI es desalentador. Los mercados financieros tendrían una reacción negativa al aumento del proteccionismo. Esta combinación podría provocar un derrumbe de 18% de la inversión en algunos países, mientras que el Producto Interno Bruto mundial caería entre 3 puntos porcentuales y 6 puntos porcentuales. Muchos países entrarían en deflación, vaticina el organismo.

La volatilidad de los mercados aumenta de la mano de la incertidumbre, según indicadores que miden ambos fenómenos. La incertidumbre en torno a la dirección de la política económica alcanza niveles no vistos desde la crisis financiera global y la crisis de la deuda soberana europea. El alza de la volatilidad de los mercados sigue un rumbo a casi idéntico.

Uno de los temas que preocupa a los inversionistas es el brexit. Un divorcio conflictivo entre el Reino Unido y la UE en los próximos tres años es considerada una de las principales amenazas a la región.

Las elecciones en Francia y Alemania también han generado interrogantes sobre el futuro de la política económica en dos de las mayores economías del mundo ante el avance de los partidos de extrema derecha. Italia enfrenta un referendo constitucional en diciembre que, en opinión de numerosos economistas, es fundamental para la reforma de la economía.

Señales de que la inversión está siendo impactada por la ansiedad han surgido en los índices de gerentes de compras, un indicador de actividad económica, de muchos países europeos. El índice alcanzó en septiembre niveles que no se veían desde 2014 a medida que muchas empresas postergan sus gastos.

Las elecciones estadounidenses, en tanto, golpean a la economía mexicana. El peso se ha movido violentamente en la dirección opuesta al desempeño en las encuestas del candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump. Cerca de 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a EE.UU., lo que equivale a un tercio del PIB, por lo que el deterioro de la confianza de los consumidores mexicanos es atribuido a las amenazas de Trump de imponer aranceles punitivos.

Los inversionistas también siguen con cautela lo que pasa en China, donde el gobierno está demorando la liberalización de la economía hasta después de un cambio de liderazgo que comienza en 2017. El retraso está provocando una peligrosa acumulación del crédito y exceso de capacidad industrial que ha afectado los precios globales de las materias primas. El FMI advirtió que si las autoridades no aceleran el ritmo de las reformas, se podría producir un colapso financiero y una drástica caída del crecimiento de la segunda economía del mundo.

Aunque las preocupaciones políticas se centran en las principales economías, también se extienden a otros países. Los colombianos acaban de rechazar un acuerdo de paz entre el gobierno y el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lo que podría poner en riesgo la salud de largo plazo de la economía. El gobierno de Nigeria, en su intento por abordar la pérdida de ingresos generada por el derrumbe de los precios del petróleo, ha demandado a varias empresas a las que acusa de exportar ilegalmente crudo por cerca de US$13.000 millones.

“Hay muchas compañías sentadas en una montaña de efectivo”, dijo Stanley Fischer,vicepresidente de la Reserva Federal de EE.UU. “Hay una especie de aire de incertidumbre acerca de la situación y creo que no estimula la inversión”.

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