Trump se abstiene de usar toda su influencia contra Arabia Saudita

// AFP

Trump se abstiene de usar toda su influencia contra Arabia Saudita



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se abstuvo de usar todos los medios de presión de que dispone tras el asesinato en Turquía del periodista saudita Jamal Khashoggi, prefiriendo privilegiar los beneficios económicos que saca su país de la relación con Arabia Saudita.

Según medios estadounidenses, la CIA no tiene dudas sobre la responsabilidad de Mohamed bin Salmán (conocido como MBS), el poderoso príncipe heredero de Arabia Saudita, en la muerte del periodista asesinado el 2 de octubre en el consulado saudita en Estambul.

Sin embargo, Donald Trump aseguró el martes que la agencia estadounidense no había «encontrado nada absolutamente cierto» y reafirmó su apoyo a los dirigentes del Reino.

«Bien podría ser que el príncipe heredero tuviese conocimiento de este trágico evento, ¡quizás lo tenía y quizás no!», dijo Trump en un comunicado.

Lo que cuenta antes que nada, señaló el presidente, son los lazos profundos con el reino saudita.

– Intereses económicos –

Entre las razones de esta alianza estratégica, Trump enumeró la lucha contra Irán –el enemigo común–, el combate contra «el terrorismo islámico radical», la compra de armas estadounidenses y la estabilidad de los precios del petróleo, del que Riad es el primer exportador mundial.

Este apoyo de Trump a Arabia Saudita no hace más que reforzar a los responsables sauditas en su idea de que la relación entre los dos países es tan fuerte que no corre peligro.

Aunque para ciertos expertos, los lazos entre los dos países no son tan cruciales como Trump quiere hacer creer, y en realidad Estados Unidos tiene ventaja en el plano económico.

«Los sauditas necesitan las armas y los equipamientos estadounidenses más de lo que nosotros necesitamos venderles» ese material, afirma en la web de la cadena CNN Aaron David Miller, un antiguo diplomático estadounidense y negociador en varias administraciones tanto demócratas como republicanas.

«Sería muy difícil y caro para los sauditas llevar a cabo sus amenazas de comprar en otra parte si no consiguen lo que quieren de Estados Unidos», afirma.

Los lazos se extienden más allá del sector militar. Con el fin de diversificar su economía, tan dependiente del petróleo, el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) tiene acciones por valor de miles de millones de dólares en una serie de empresas estadounidenses, desde el servicio privado de automóviles con chofer Uber hasta Magic Leap, una start-up especializada en realidad aumentada.

En gran medida desprovista de experiencia comercial fuera del sector petroquímico, Riad ha gastado millones de dólares en empresas consultoras como McKinsey o el grupo Boston Consulting.

La web PolitiFact, dedicada a verificar datos, tacha de falsas las afirmaciones de Trump según las cuales Arabia Saudita se comprometió a invertir 450.000 millones de dólares -de ellos 110.000 millones en contratos de armamento- en Estados Unidos.

– «Comprar el mundo» –

Por otra parte, según el Centro para Políticas Internacionales, las ventas de armas a Arabia Saudita representaron menos de 20.000 empleos por año en Estados Unidos, muy por detrás de los cientos de miles que dice Trump.

Mientras tanto, en el Reino saudita, los medios de comunicación oficiales se jactan del apoyo de Estados Unidos y exaltan el poder de su país. «Arabia Saudita primero», escribió el diario progubernamental Okaz, haciéndose eco del lema de Donald Trump «América primero».

«Existe un sentimiento de que podemos comprar cualquier cosa, que podemos comprar el mundo», indicó a la AFP un analista saudita.

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