Trump, las criptomonedas y la economía mundial

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Trump, las criptomonedas y la economía mundial



Se ha hablado mucho del poder del bitcoin en el ciberespacio, de su futura hegemonía como reserva de valor. Se ha dicho incluso que los pares clásicos como el EUR USD dejarán paso a pares totalmente digitales como el ETH BTC.

Con estas previsiones es lógico que la criptoeconomía asuste a Donald Trump, no solo porque no tenga intereses económicos en el criptomercado (de momento), sino porque no puede controlarlo. En este caso, parece que no hay tuit, ni arancel, ni mitin, ni destacamento militar que valga.

Aunque, por otro lado, el republicano tiene datos para presumir: la tasa de desempleo está por los suelos y el crecimiento se mantiene. ¿Qué más puede pedir el presidente? Las legislativas en Estados Unidos siempre generan expectación; pero, con Trump en la Casa Blanca, parece que este año habrá marcha en Nueva York (y en Washington, claro). El ritmo electoral, como siempre, lo marca la economía.

El milagro económico ¿de Donald Trump?

Hasta Barack Obama ha tenido que dar la cara para que Trump no se lleve todo el mérito por el buen estado de la economía estadounidense. Según el magnate de los bienes raíces, Estados Unidos tiene actualmente la mejor economía del planeta y todavía no ha tocado techo. Está claro, que el demócrata hawaiano tenía que intentar bajarle los humos a su sucesor.

Lo tenía fácil: solo tenía que haber mencionado el desastroso efecto que Trump ha tenido, tiene (y seguramente tendrá) en la economía global. Mientras Trump se jacta de haber favorecido la aceleración económica de su país con un programa agresivo, Obama podría ponerle palos en las ruedas hablando de muchas cosas, pero no lo hace.
El expresidente se limita a decir que él puso los cimientos de la actual economía estadounidenses, y que Trump, simplemente, ha heredado los frutos de su trabajo. Seguramente, el histórico estímulo fiscal para las empresas y la todavía pendiente desregularización hayan tenido algo que ver en la época de bonanza del Tío Sam, pero eso poco importa al resto del mundo.

Donald Trump y la economía mundial

Por mucho que el FMI vaticine medio lustro de café para todos procedente de la cafetera de Trump, está claro que en China no opinan lo mismo sobre la agresividad económica del presidente estadounidense. El nuevo arancel del 10%, impuesto a más de 5.700 productos chinos, supondrán un desembolso extra de 200.000 millones de dólares.

Pero, ojo, que Trump ya ha planteado subir el arancel a 25%, una barbaridad que ya ha puesto en alerta al resto de las principales economías mundiales. Estamos hablando de una ofensiva directa al comercio chino, que impacta de frente a 50% de sus importaciones. La respuesta parece evidente: una nueva tanda de impuestos a productos estadounidenses.

La última supuso una ‘sanción’ de 110.000 millones de dólares por parte de China, pero ahora es difícil adivinar qué estrategia seguirá Xi Jinping para devolverle el tortazo comercial a su homólogo, al menos teniendo en cuenta que la actividad industrial ha vuelto a resentirse. ¿Se producirá ese ‘gran acuerdo’ que espera Trump?
¿Y qué pasa con Europa e Hispanoamérica?

En Europa esperan que sí, que haya paz de una vez por todas. No conviene enfurecer al magnate, más que nada porque podría volver a señalar a la UE como el enemigo número uno (o dos, con Trump nunca se sabe) de Estados Unidos. Los aranceles a los automóviles sentaron fatal en el motor europeo, obligando a Merkel a buscar la tregua indefinida, y a prejubilarse, al parecer.

Pero en Europa no se pueden quejar, allí no hay bloqueos directos como en Latinoamérica. Trump le pone límites a todo, incluyendo las nuevas tecnologías. Si no, por qué ha prohibido tajantemente todas las transacciones con cualquier criptomoneda venezolana. ¿Teme Trump el impacto de la criptoeconomía en el mundo físico?

La medida ha supuesto un duro golpe a la recién nacida criptodivisa de Maduro, pero el bloqueo al petro es algo más que una ofensiva contra la economía de Venezuela. Es un mensaje del presidente estadounidense a los principales gobiernos latinoamericanos: no hay forma de combatir las sanciones impuestas por Estados Unidos, ni siquiera recurriendo al dinero digital. Pero ¿y si el bloqueo respondiera a un miedo profundo del presidente estadounidense?

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