El presidente brasileño, Michel Temer, inicia el lunes un viaje de cinco días a Rusia y Noruega para buscar inversiones principalmente en las áreas de energía y medio ambiente, en medio de la grave crisis política que vive Brasil por las denuncias de corrupción que acorralan al mandatario.

El jefe de Estado justificó su viaje pese a la crisis interna por la necesidad de buscar inversiones que ayuden a Brasil a superar la grave recesión que sufrió en los dos últimos años y que comenzó a superar en 2017, informaron hoy fuentes diplomáticas.

El mandatario pretende aprovechar sus visitas a Moscú y Oslo para reafirmar su compromiso con las reformas que impulsa para sanear las deficitarias cuentas públicas brasileñas, flexibilizar los regímenes laboral y de pensiones e incentivar la inversión.

“Temer reafirmará su firme compromiso con la agenda de reformas y con una mayor integración de Brasil a los flujos globales y de inversiones”, afirmó el portavoz de la Presidencia, Alexandre Parola, en una entrevista que concedió el pasado viernes.

El gobernante iniciará su viaje a las 10.30 hora local (13.30 GMT) del lunes, cuando embarcará en Brasilia con rumbo a Moscú, a donde llegará al día siguiente, y sólo regresará al país el sábado 24, tras su estadía de dos días en Oslo.

La agenda incluye reuniones con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en Moscú, y con el rey Harald V de Noruega y la primera ministra noruega, Erna Solberg, en Oslo, así como encuentros con empresarios de ambos países.

Según Parola, la agenda en Rusia está dirigida a la captación de inversiones en el área de energía ante el interés de algunas empresas rusas de participar en futuras subastas de concesiones de proyectos en generación y transmisión eléctrica en Brasil.

El presidente también expondrá a los empresarios rusos el plan con que el Gobierno brasileño prevé ofrecer concesiones para la construcción o la operación de ferrocarriles, puertos, carreteras, aeropuertos y otras infraestructuras.

El mandatario igualmente abordará asuntos como las barreras a productos agropecuarios en Rusia, que el año pasado encomendó a Brasil el 66 % de las carnes que importó.

Tras su encuentro con Putin, Temer firmará acuerdos bilaterales en áreas como promoción del comercio y de las inversiones, intercambio cultural y consultas políticas.

Los dos mandatarios revisará los avances de la asociación estratégica que ambos países firmaron 2002, así como sus estrategias en el marco del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), el foro que reúne a las grandes economías emergentes.

En Moscú, en donde permanecerá 20 y 21 de junio, además de Putin, Temer tendrá reuniones con el primer ministro de Rusia, Dmitry Medvedev; con la presidente del Consejo de la Federación rusa, Valentina Matvienko, y con el presidente de la Duma de Estado, Vyacheslav Volodin.

En Oslo, que visitará los días 22 y 23 de junio, además de sus encuentros con el rey y con la primera ministra de Noruega, el mandatario se encontrará con el presidente del Parlamento noruego, Olemic Thommessen.

El asunto principal de la agenda en Oslo es ambiental ya que Noruega es el principal aportador al fondo que Brasil tiene para financiar proyectos de protección de la Amazonía.

Este fondo, al que Noruega ha aportado cerca de 875 millones de dólares, financia actualmente 89 proyectos para la protección de la mayor selva tropical del mundo.

Temer también buscará nuevas inversiones de las empresas noruegas, 150 de las cuales ya actúan en Brasil especialmente en las áreas de petróleo, gas y construcción naval. Noruega es el octavo mayor inversor extranjero en Brasil.

En Noruega Temer también conversará sobre el acuerdo de libre comercio que el Mercosur, bloque que Brasil comparte con Argentina, Paraguay y Uruguay -y del que Venezuela está suspendido-, negocia con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, integrado por Noruega, Islandia Liechtenstein y Suiza), y cuya primera ronda de negociaciones fue concluida esta semana en Buenos Aires.

La visita ocurrirá en medio de la grave crisis política que vive Brasil tras la decisión de la Corte Suprema de abrirle una investigación al jefe de Estado por corrupción, asociación para delinquir y obstrucción a la justicia.

La decisión del máximo tribunal de aceptar la investigación llevó a los partidos de oposición y a algunos oficialistas a exigirle la renuncia al jefe de Estado.

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