Piñera llega a segundo año de gobierno con baja popularidad

// EFE

Piñera llega a segundo año de gobierno con baja popularidad



El presidente de Chile, Sebastián Piñera, expondrá este primero de junio la segunda cuenta pública de su mandato en un contexto de baja popularidad, la presión de promesas incumplidas y la amenaza de un retroceso económico proveniente del exterior, aunque también con éxitos alcanzados.

Esta vez la cuenta presidencial no se conocerá en la mañana o al mediodía, como ha sido tradicional, sino por la noche, en horario estelar de la televisión, con el propósito de que la mayor parte de los chilenos escuchen lo que tiene que decir el político conservador, que tras ser elegido por segunda vez presidente de Chile prometió «tiempos mejores» a sus compatriotas.

La economía, caballo de batalla de Piñera después de cuatro años de bajo crecimiento, se expandió un 4% en 2018 para beneplácito del Gobierno y sus partidarios, pero este año se ha ralentizado hasta un 1,6% en el primer trimestre y el mercado, los expertos y organismos internacionales bajan sus expectativas para Chile en 2019, que el Gobierno insiste en mantener en un 3,5%.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) rebajó su proyección para Chile de 3,5% a 3,3% de crecimiento del PIB, y hace una semana Morgan Stanley redujo la suya a un 3,1%, coincidiendo con pronósticos privados locales.

Las aún imprevisibles consecuencias de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, que ya han provocado una drástica caída de los precios del cobre, el principal producto chileno, amenazan la estabilidad de una economía vista desde hace años como modelo en Latinoamérica.

No obstante, según documentos sobre la exposición de Piñera, el mandatario insistirá en que el 2019 es un año de consolidación del buen desempeño económico y mejorar a futuro la creación de empleos en el marco de una política fiscal responsable.

Lo anterior, mediante el impulso a reformas que el mandatario considera claves, como la tributaria, laboral y de pensiones, además de otras iniciativas en favor de la inversión, productividad y emprendimiento.

También mediante la profundización de la cartera de obras en concesión a privados, con una nómina de proyectos de 14.609 millones de dólares hasta el año 2023, entre ellos un tren de alta velocidad Santiago-Valparaíso.

La seguridad y oportunidades para la clase media, tras su anuncio del plan «Clase Media Protegida», estará también en el discurso, lo mismo que el combate a la delincuencia, especialmente el narcotráfico, mediante la modernización de las policías y una ley de mejoramiento del sistema de Inteligencia.

Se espera que Piñera también ratifique la política exterior de su Gobierno, que alineada con el Grupo de Lima aboga por la recuperación de la democracia en Venezuela, considera que el Gobierno de Nicolás Maduro es una dictadura y respalda al jefe del Parlamento, Juan Guaidó, como presidente encargado de ese país, también reconocido como tal por más de 50 países.

La situación de Venezuela ha penetrado también en la cuenta de Piñera, pues el Senado, anfitrión de la ceremonia, invitó a la misma al embajador de Maduro en Chile, Arévalo Méndez, y el Gobierno hizo lo propio con la representante de Guaidó, Guarequena Gutiérrez.

La oposición ha pedido que Piñera se haga cargo de compromisos incumplidos, como el crecimiento económico, la creación de empleos y más seguridad para la población, además de corregir sus propuestas laborales, tributarias y de seguridad social.

En su cuenta del 2018, el mandatario anunció 108 compromisos, 51 de carácter administrativo y 57 a concretarse en proyectos de ley, que actualmente muestran distintos grados de avance, principalmente en economía, migración, relaciones exteriores, infancia, trabajo y modernización del Estado.

El avance legislativo global, promediando todas las áreas, se encuentra actualmente en un 30 %, según datos del Centro Democracia y Comunidad, vinculado a la opositora Democracia Cristiana.

En cuanto a los 51 compromisos a cumplir por vía administrativa, hasta ahora se han cumplido cuatro; otros 29 presentan avances y 18 ni siquiera son mencionados, como el transporte público gratuito para la tercera edad o el mejoramiento de pensiones alimenticias.

Teñido además por acusaciones de nepotismo o corrupción, Piñera tiene actualmente una baja popularidad, de un 27 %, 17 puntos menos que hace un año, según el Barómetro de la Política CERC-Mori, o de un 33 %, de acuerdo con la consultora Cadem, que hace mediciones semanales y es considerada afín al oficialismo.

En un año, el rechazo al mandatario subió del 38 al 63 % y quienes piensan que Sebastián Piñera gobierna para una minoría han subido del 55 al 73 %, según CERC-Mori.

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