Nueva Caledonia dice no a la independencia y se queda en Francia

AFP

Nueva Caledonia dice no a la independencia y se queda en Francia

Nueva Caledonia votó este domingo no a la independencia y optó por permanecer en Francia, al término de un histórico referéndum en este estratégico territorio del Pacífico de 270.000 habitantes.

El no ganó con 56,4% de los votos, contra 43,6% a favor del sí. El resultado de los no independentistas estuvo por debajo de lo que preveían los sondeos previos al referéndum. La participación, de más de 80,6%, fue masiva en comparación con otras votaciones.

Los 175.000 electores habitantes de este archipiélago francés, situado a unos 1.500 kilómetros al este de Australia, debían decidir si quieren que «Nueva Caledonia acceda a la plena soberanía y sea independiente».

Los sondeos ya auguraban una clara victoria del no en una horquilla entre 63% y 75%.

Varios coches fueron quemados y se produjeron apedreamientos el domingo por la noche, según fuentes locales. Los principales responsables políticos ya habían advertido que una victoria del no podría incitar a la juventud ‘canaca’ (local), marginalizada, a generar disturbios.

El referéndum en este archipiélago del Pacifico, donde Francia se estableció en 1853 y que dispone de una de las mayores reservas de níquel en el mundo, fue seguido de cerca por París, a 18.000 km.

Para asegurar el buen desarrollo del plebiscito, el Estado envió 250 delegados, además de contar con la presencia de observadores de la ONU en los colegios electorales.

Macron mantiene oficialmente una posición neutral y no quiso «tomar partido» durante la campaña del referéndum.

No obstante, el presidente francés aseguró que «Francia sería menos bella sin Nueva Caledonia», durante una visita en mayo a Numea, unas declaraciones que reflejaban el carácter estratégico de este archipiélago.

Para el primer ministro francés, Edouard Philippe, que llegará al día siguiente de la consulta, este referéndum marca «el inicio de la Nueva Caledonia que quiere construir un futuro».

– «Una campaña muy tranquila» –

El referéndum previsto tras el acuerdo de Numea de 1998 también debe servir para reconciliar al pueblo autóctono de los canacos, que representan menos de 40% de la población, con los caldoches de origen europeo.

Durante la década de 1980, se produjo una sucesión de confrontaciones violentas en Nueva Caledonia, cuyo episodio más trágico fue la toma de gendarmes como rehenes en la isla de Uvea en mayo de 1988, en la que murieron 25 personas, entre ellas 19 independentistas canacos.

En cambio, la calma ha imperado durante la campaña del referéndum.

Mientras que las provincias del Norte y en las Islas de la Lealtad, de mayoría independentista, están llenas de banderas separatistas, los partidarios de la unidad con Francia prácticamente no han colgado banderas tricolores.

«Se trata de un momento histórico que todo el mundo esperaba, pero de forma paradójica ha perdido intensidad», explicó Pierre-Christophe Pantz, doctor en geopolítica.

– Una gran desigualdad social –

Soumynie Mene, militante independentista, de 38 años, considera «una lástima que la población no sienta un gran interés por un referéndum que preparamos desde hace 30 años, y que les permitiría «pasar página a la colonización».

El FLNKS, el principal partido independentista, defiende que una victoria del sí no representaría una ruptura total con Francia, sino que se mantendría una relación privilegiada con este país.

Las formaciones unionistas, con fuertes divisiones internas, recuerdan que París aporta unas ayudas anuales de 1.300 millones de euros (unos 1.480 millones de dólares) al archipiélago.

A pesar de 30 años en los que progresó la autonomía de Nueva Caledonia y el reconocimiento de la identidad canaca, siguen existiendo grandes desigualdades económicas, educativas y laborales entre la población de origen europeo y los canacos.

«Aún hay problemas de integración y un sentimiento de injusticia presente en la sociedad canaca», asegura Paul Fizin, doctor en Historia.

-Macron satisfecho –

El presidente francés Emmanuel Macron expresó el domingo su «inmenso orgullo» de haber «recorrido juntos esta histórica etapa» después de que Nueva Caledonia eligiera en referéndum votar no a la independencia y permanecer en Francia.

«Quiero expresar el orgullo que supone para el jefe de Estado que la mayoría de los neocaledonios hayan optado por Francia» declaró el presidente francés en una intervención televisada, en la que indicó que «el único camino es el del diálogo».

«Los electores han podido elegir de forma soberana, y en conocimiento de causa, la relación entre Nueva Caledonia y Francia. Se han pronunciado mayoritariamente por que Nueva Caledonia siga siendo francesa», agregó Macron.

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