Hace más de 20 años creó en Bangladesh este banco que ofrece ?minúsculos? préstamos, sin garantías, sin amarres, y en algunos casos con cero intereses (a los indigentes), lo que ha ayudado a muchos a salir de la extrema pobreza.
Yunus presentó ayer su experiencia en Bogotá en el marco del Foro Nacional 'Colombia Desafía la Pobreza', evento organizado por la Fundación Desafío Colombia y con el apoyo de varias empresas.
Para el profesor Yunus implementar este modelo de prestarle a los más pobres puede ser posible aquí y en cualquier parte del mundo. No es una tarea que sea exclusiva de los gobiernos o de las instituciones sin ánimo de lucro. Es una tarea que debe involucrar a todos, individuos, organizaciones, gobiernos e incluso la misma banca convencional.
Yunus hizo un fuerte llamado a la banca comercial o tradicional, que les ha negado a muchos ciudadanos el derecho al crédito, con tantos requisitos para prestarle.
Dijo que la banca convencional se preocupa por prestarle a quien tiene capacidad crediticia. Y dos terceras partes de la población del mundo, no llenaría las condiciones para acceder a un crédito.
Yunus cuestionó que la banca tradicional exige arrumes de papeles para prestarle, incluso a un analfabeta.
La banca convencional sí puede ?meterse? en este cuento de prestarles a los más pobres. El asunto está en el concepto de servir y no en hacer dinero. Pero ello requiere de empresarios de negocios sociales.
Yunus recomendó a los bancos tradicionales implementar esta estrategia a través de subsidiarias de ellos mismos. Es decir, podrían constituir subsidiarias especializadas en microcrédito. Los bancos también podrían destinar un porcentaje de sus portafolios a programas de microcrédito.
?Dentro de la banca convencional, la idea es ganar dinero. Cobran altos intereses. Los programas de microcréditos están orientados a ganar dinero?, dijo.
En algunos países el Gobierno a través de regulación ha orientado esto para apoyar a los más desprotegidos. Dijo que el Gobierno puede participar con políticas que apoyen estas estrategias.
Yunus señaló que entregar estos pequeños montos de dinero a los más pobres no es caridad. De hecho en el Banco de Grameen ellos cobran por los préstamos. La tasa de interés para los préstamos es del 20 por ciento, para los créditos de vivienda es del 8 por ciento.
Los créditos educativos tienen un interés del 5 por ciento y para los indigentes no se cobran intereses.
El fondeo para conseguir recursos para atender los créditos se hace a través de captaciones. En este caso las tasas de interés que pagan por las captaciones oscilan entre 8,5 y 12 por ciento. Yunus señala que las utilidades que obtiene el banco se dirigen a nuevos préstamos.
UN EJEMPLO DE LA VIDA REAL
El Banco de Grammen (GB) es un ejemplo de que se puede prestar a los más pobres sin perder el dinero.
Yunus recuerda que GB nació en 1983 y no ha perdido plata por prestarle a los pobres.
En 1995, el GB decidió no recibir más fondos de donantes. El banco no toma dinero de los gobiernos, ni de donaciones, sus fondos son de sus depositantes.
Alrededor de 6,5 millones de personas tienen algún crédito con este banco. El préstamo promedio es de 130 dólares. Para los indigentes se les prestan montos de 12 dólares.
El Banco tiene 2.200 sucursales y cerca de 20.000 empleados. La tarifa de la recuperación de préstamo es 98,85 por ciento.
El Banco de Grameen financia 100 por ciento de su préstamo excepcional de sus depósitos. Los depósitos ascienden a 123 por ciento de los préstamos excepcionales. (Con información de la prensa colombiana)
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