Evans reconoció este miércoles que el índice de desempleo sigue siendo "muy elevado", pero añadió que los indicadores más amplios de la economía estadounidense muestran que ésta se halla en las etapas iniciales de la reactivación.
"En un sentido técnico, estricto, la recesión ha terminado", dijo.
El índice de desempleo se mantuvo en el 10 por ciento en diciembre, un mes en el que la economía tuvo una pérdida neta de 85.000 puestos de trabajo.
Sin embargo, anotó Evans, el producto interior bruto creció un 2,2 por ciento en el tercer trimestre después de contraerse durante cuatro trimestres consecutivos.
El funcionario indicó que el ritmo de crecimiento económico pareció acelerarse en el cuarto trimestre de 2009 y calculó que el PIB crecerá entre un 3 y un 3,5 por ciento en todo 2010, al tiempo que el "desempleo probablemente bajará sólo de manera modesta".
La temporada de ventas de fin de año es un reflejo de esta incipiente mejora. Según el llamado "libro beige", en el cual los diferentes distritos de la Reserva Federal dan cuenta de lo que se percibe en sus áreas, la temporada del 2009, fue mejor que la de 2008, pero estuvo aún por debajo de los resultados de 2007.
El hecho de que 10 de los 12 distritos registrara una mejoría en la actividad económica señala que la recuperación se ha hecho más amplia.
Las medidas de emergencia adoptadas por la Reserva Federal, y que desde fines de 2007 han inundado los mercados con dinero para sustentar el sistema financiero y reactivar la economía, podrían suponer un riesgo de una inflación acelerada si se acelera la actividad económica.
Evans dijo que confió en que la política monetaria mantendrá la inflación dentro de lo que consideró "razonable: un 2 por ciento, a medio plazo".
Teniendo en cuenta la actual debilidad de la economía, Evans cree que la inflación subyacente (que excluye precios de alimentos y energía) será de apenas un 1,75 por ciento en 2012, lo cual cae dentro de las pautas que la Reserva Federal considera aceptables para la estabilidad de los precios.
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