Las bolsas sufrieron correcciones superiores al 3% en menos de 48 horas; las cotizaciones de los principales bancos europeos descendieron más del 6% en un solo día; los diferenciales de la deuda de los países de la UE con peores fundamentales se incrementaron hasta un 30%; el dólar volvió a ejercer de moneda refugio.
Pasado ya el fin de semana y tras el anuncio de soporte financiero a Dubai por parte de los demás Emiratos Árabes y del Banco Central de los Emiratos los mercados parecen haber vuelto a una relativa calma. Sin embargo, de lo acontecido en estos últimos días se extraen conclusiones muy útiles de cara a la previsible evolución de los distintos mercados en 2010.
- La crisis está lejos de haber sido superada y en los próximos meses seguirá dando coletazos como el Dubai. El desapalacamiento no ha finalizado, y es previsible que asistamos a episodios de cierta inestabilidad coyuntural.
- La globalización de la percepción del riesgo. Un evento en cualquier parte del globo (Dubai) afecta de forma inmediata a todos los mercados de forma generalizada, aunque en un primer momento no exista una vinculación directa entre las dos zonas geográficas.
- Pese al incremento generalizado de la percepción del riesgo, quien más sufre son las empresas y países con peores fundamentales. Dentro de la UE los diferenciales de la deuda griega y portuguesas respecto de la alemana se incrementaron un 30% y un 29% respectivamente en un solo día. El diferencial de la deuda española sólo se aumentó un 18%. El aumento de la percepción de riesgo no afecta ni a todos los activos ni a todos los emisores por igual.
- Ante cualquier evento de impago de una gran compañía o país, los bancos cotizados, casi sin excepción, sufren fuertes caídas. Ante el temor de no saber “quién tiene qué”, el castigo suele ser indiscriminado entre las entidades financieras. Las posibles posiciones mantenidas fuera de balance acentúa esta sensación de incertidumbre, sobre todo en los grandes bancos europeos.
- Pese a la notable recuperación de los mercados durante 2009, todavía están lejos de considerar que han vuelto a la normalidad previa a la crisis. La volatilidad previsiblemente aumentará en los próximos meses.
- El dólar sigue siendo la moneda refugio en momentos de incertidumbre. Adicionalmente, las operaciones de “carry trade” (financiación en dólares para invertir en otras divisas con mayores tipos de interés) puede provocar una exacerbación de los movimientos de recuperación del dólar en caso de turbulencias en los mercados. Las inversiones en dólares en 2010 actuarán prácticamente como cobertura de las posiciones en mercados de renta fija y renta variable. Si los mercados corrigen el dólar se recuperará.
- Existe una voluntad clara y decidida de las distintas autoridades de apagar los fuegos que se vayan produciendo antes de que se extiendan las llamas. La actuación de los distintos Emiratos Árabes y del Banco Central de los Emiratos así lo demuestra.
- Los bancos centrales, y en especial el BCE, deberán ser extremadamente cautelosos a la hora de retirar la ingente cantidad de liquidez inyectada en el sistema a través de los bancos. Es difícil conocer en que grado lo acontecido en Dubai puede modificar el mensaje que el próximo jueves lanzará el BCE tras su reunión, pero sin duda ayudará a dulcificarlo.
En conclusión, la crisis todavía dará coletazos que tendrán su efecto en los mercados con oscilaciones considerables en las cotizaciones. En saber aprovechar las mismas estará la clave en la gestión de las inversiones en 2010. Los inversores tendrán que aprender a hacer buenas “migas” con la volatilidad.
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