Eso significa que los inversores estaban dispuestos a renunciar a su derecho a recuperar todo su dinero al vencimiento, a cambio de recibir la garantía federal de que al menos recuperarían la mayoría de su dinero.
No hay que perder de vista que las letras no son precisamente un mercado marginal, sino uno de los mayores y más líquidos del mundo.
Hace un año, se podía explicar esta situación porque Lehman Brothers acababa de quebrar, y había una posibilidad real de hundimiento del sistema financiero entero. Pero, ¿y ahora? ¿Por qué están los intereses tan bajos ahora? Desde luego, las condiciones económicas y financieras actuales parecen muy diferentes a las de entonces.
Un ejemplo de ese cambio es la bolsa, que ha vivido el mayor rally en varias décadas. El S&P 500 ha subido un 66% desde los mínimos del 9 de marzo, y los índices de pequeños valores lo han hecho incluso mejor. Este comportamiento parece indicar que los inversores han ido perdiendo el miedo por los riesgos económicos y financieros. Pero si esto es así, ¿por qué los intereses de las letras han vuelto a caer a niveles que sugieren que esos riesgos son igual de malos que en lo peor del pánico?
Antes de responder esa pregunta, hay que tener presente que las letras reflejan los riesgos a corto plazo, aquellos que se pueden manifestar en un plazo de semanas o meses. Eso significa que, en efecto, los intereses de las letras sugieren que las posibilidades de un colapso financiero en los próximos meses son tan altas como después de la quiebra de Lehman.
Según Mark Hulbert, editor del 'Hulbert Financial Digest', "sería justo decir que la bolsa y las letras no pueden tener a la vez razón sobre los riesgos financieros actuales". Richard Russell, editor de 'Dow Theory Letters', llama a esta situación "la misteriosa desconexión:" "¿Por qué, si hay tantos inversores preocupados por la seguridad, siguen cargando de bolsa sus carteras?".
Independientemente de cuál de estos mercados crea usted que se acerca más a la realidad, es preocupante que una enorme porción del mercado, que representa billones de dólares, no sólo no esté en desacuerdo con usted, sino que piense que usted no tiene ni idea. Eso debería hacer que todos revisáramos nuestras asunciones a la hora de invertir, según Hulbert.
"Muchos de nosotros vamos a equivocarnos de forma espectacular. ¿Está usted seguro de que no será uno de ellos?", concluye.
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