En los extractos de un discurso difundido a la prensa este miércoles, Bullard explicó que en crisis previas la política monetaria expansiva de la Fed se ha mantenido durante dos años y medio o tres años después de darse por concluido el periodo de recesión.
Estos comentarios tuvieron impacto inmediato en los mercados, que interpretaron que la Reserva Federal no subirá las tasas de interés, situados actualmente entre el 0 y el 0,25 por ciento, durante 2010 y 2011.
En el mercado de divisas, el dólar se debilitó frente al euro hasta rozar las 1,50 unidades (1,4970), en tanto que en el mercado de deuda se produjo una caída de los precios de los bonos a largo plazo.
De momento, en los mercados no existen expectativas de que la Fed vaya a elevar en el corto plazo el precio del dinero, especialmente porque en la última reunión, el Comité de Mercado Abierto de la institución monetaria dijo que lo mantendría en los niveles actuales durante un periodo largo de tiempo.
Aunque ya se vislumbran conatos de reactivación económica, como revela el crecimiento del 3,5 por ciento que registró el Producto Interior Bruto de EE.UU. en el tercer trimestre, hay otros elementos que disuaden a la autoridad monetaria de encarecer los intereses.
Uno es la contención de los precios mes a mes, que hacen incluso que haya una deflación del 0,2 por ciento a tasa interanual.
Otro elemento es el alto desempleo, que se encuentra en el 10,2 por ciento, la tasa más alta de los últimos 26 años. Una subida de las tasas encarecería la financiación empresarial y disuadiría a las empresas de aumentar sus plantillas.
En su discurso, Bullard se quejó de que los mercados estén demasiado pendientes de las tasas de interés, sin darse cuenta de que el verdadero instrumento de política monetaria no son las tasas, sino la ampliación de la base monetaria o, lo que es lo mismo, imprimir moneda, que se define con el término anglosajón "quantitative easing".
"Es decepcionante ver cómo a los mercados sólo les importa las tasas de interés, dado el 'quantitative easing'", dijo.
"El principal desafío para la política monetaria en adelante será cómo ajustar el programa de compras de activos sin generar inflación y aun así, seguir apoyando a la economía mientras los tipos de interés están en torno a cero", afirmó.
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