Emprendedores colombianos sin recursos han encontrado en los microcréditos un medio para hacer realidad sus sueños y edificar proyectos propios que les permitan dar a sus familias un futuro esperanzador.

Ejemplo de esto son Ana Celina y Luis Álvaro Guevara, una pareja que lleva 15 años de matrimonio y que gracias a este tipo de microfinanzas es propietaria de una panadería y pastelería de un barrio de los cerros nororientales de Bogotá.

Para llegar al local “Buenavistas” se debe abordar un todoterreno que sube hasta lo más alto de la montaña y por el cual las personas deben pagar 1.200 pesos (unos 41 centavos de dólar) porque el transporte público no llega hasta esa zona de la ciudad desde la cual se tiene un panorama completo de la capital colombiana.

“Yo trabajé en construcción y panadería hasta que escuché de Bancamía y allí pedí un crédito con el que compré este negocio”, aseguró a Efe Guevara, quien junto a su esposa ha recibido créditos por más de 20 millones de pesos (unos 6.940 dólares), destinados a la compra de maquinaria e ingredientes, que le han servido para ampliar y modernizar su negocio.

Con lo que les deja la panadería la pareja gana lo necesario para su manutención y la de su hija de diez años y para la construcción de una vivienda propia, donde esperan en un futuro adecuar el primer piso para instalar allí el negocio y dejar de pagar un arriendo mensual.

Bancamía es la entidad en Colombia de la Fundación Microfinanzas del banco BBVA que desde hace diez años ofrece acceso a créditos a personas de bajos recursos para iniciar actividades productivas y sostenibles en el tiempo.

El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres Vila, que hoy visitó este emprendimiento, aseguró a periodistas que para la creación del proyecto de Microfinanzas la entidad destinó “cerca de 300 millones de dólares”, con los que han obtenido un impacto directo en la población.

“El proyecto es increíble, en Colombia hay casi un millón de clientes a los que se les anima”, agregó Torres, quien señaló que estos se suman a otro millón de beneficiados que la Fundación tiene en Perú, Chile, Panamá y República Dominicana.

Torres señaló que con la reinversión de las ganancias en microcréditos buscan favorecer personas con “tesón, esfuerzo, dedicación y trabajo” para que tengan un desarrollo sostenible, como es el caso de Luz Dary Guerrero, otra de las beneficiadas del programa.

Guerrero, quien es propietaria junto a su esposo de una venta ambulante de arepas en una zona empresarial del norte de la ciudad, solicitó un crédito por más de cuatro millones de pesos (unos 1.386 dólares) con el que inició su negocio.

La mujer aseguró que su jornada se inicia cada día a las tres de la madrugada para preparar las arepas que luego vende a los transeúntes en dos turnos, uno por la mañana y otro por la tarde. tarea que compagina con la de ama de casa.

En una jornada normal Guerrero y su esposo venden unas 250 arepas, cada uno a 1.000 pesos colombianos (unos 34 centavos de dólar).

En Colombia, la Fundación Microfinanzas cuenta con 938.678 clientes a través de Bancamía y de ellos más de 330.000 tienen acceso a créditos.

Otra de las beneficiarias es Jessica Hernández, una mujer que viajó en marzo pasado a las Naciones Unidas en Nueva York para exponer su caso y explicar cómo gracias a las microfinanzas pasó de tener un negocio de alquiler de lavadoras de ropa a domicilio a montar su propio taller de ropa y retomar sus estudios.

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