Mercado inmobiliario se estanca a la par de las expectativas políticas

// Ligia Perdomo @LigiaPerdomo / Foto: Archivo

Mercado inmobiliario se estanca a la par de las expectativas políticas



La expectativa favorable de un cambio político que se produjo en el sector inmobiliario tras la juramentación del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente encargado de Venezuela el 23 de enero, ya no lo es tanto. Y así como algunos ánimos se desinflan con el paso de los días, ocurre lo mismo en el mercado de inmuebles, coinciden expertos del área.

En los meses de febrero y marzo se pudo palpar el interés por mover un sector paralizado por la fuerte recesión económica, la hiperinflación y las varias distorsiones que han llevado los precios por debajo del costo de reposición.

El efecto Guaidó, como se llamó la renovación de esperanza de que por primera vez en mucho tiempo los venezolanos vieran una verdadera oportunidad de cambio político, llevó a una leve recuperación de los precios de bienes raíces que Aquiles Martini, ex presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, cifra en 5%.

Esta expectativa detuvo momentáneamente la caída, pero en abril la tendencia se revirtió. En mayo, la situación volvió a ser la misma de antes del 23 de enero, luego del alzamiento militar contra Nicolas Maduro el 30 de abril.

«Durante el primer trimestre se recibieron ofertas, pero los vendedores apostaron a mejores tiempos y con ello a conseguir mejores precios y se aguantaron. El que vendió lo hizo sin duda a un precio que no hubiera obtenido en enero, pero el que no lo hizo ya no podrá hacerlo», señala Martini.

Es momento de comprar, ciertamente, pero pocos quieren vender. El clima político no tan claro por estos días ha hecho que incluso los compradores se aguanten a la espera. Pero en otros casos «el comprador ahora dice no compro y me voy del país, esto se puede poner peor. Ya no ven salida», comenta Anays Torres, asesora de Inmobiliaria AbreSuCasa.

Antes de la aparición de Guaidó en la escena pública, los precios de los inmuebles, en dólares, habían caído entre 70 y 75%, luego se recuperaron ligeramente, pero se trataba de la oferta que ya estaba disponible. Algunos se pudieron colocar, dice Torres.

En lo que va de año, el promedio de transacción en las operaciones de ventas que ha cerrado AbreSuCasa en los Altos Mirandinos es de 30.000 dólares, un precio que sigue siendo bajo en divisas para los que se exhibían antes de la profundización de la crisis hace cuatro o cinco años.

Para Martini «la expectativa de incertidumbre es hoy peor que la de antes de Guaidó, porque en ese momento se esperaba que ocurriera algo y pasó, pero volvimos a la misma historia. No se cumplieron las expectativas en los tiempos que la gente quería».

– Los servicios públicos también –

El panorama se torna gris en el sector inmobiliario no solo por la frustración de los venezolanos por el tema político. Se añade el colapso de los servicios públicos, lo que hace que parte de la oferta ni se considere como una opción si no garantiza lo más básico.

En los Altos Mirandinos, área de cobertura de AbreSuCasa, no solo la diáspora aumenta la oferta sino también la necesidad de buscar otro inmueble por fallas en los servicios públicos y la crisis económica que ha mermado la capacidad de los ciudadanos para mantener costosos condominios.

La zona se ha visto afectada de manera importante por las fallas eléctricas, por lo que los apartamentos ubicados en pisos altos no tienen mayor posibilidad de colocarse ante la dificultad de no contar con un ascensor en funcionamiento por problemas de energía.

Torres dice que hasta el piso 5 existen interesados y que puede darse el caso de hasta un piso 7, pero más allá de ese nivel los inmuebles dejan de ser atractivos.

No solo la electricidad es un inconveniente a la hora de ofrecer un bien, también lo es el suministro de agua o el acceso al transporte público. Torres asegura que propietarios con inmuebles en zonas de montaña, exclusivas, están vendiendo para comprar en el centro de Los Teques porque se quedaron sin vehículo y no tienen cómo salir de esos urbanismos más retirados.
Quienes se acercan a la inmobiliaria buscan no solo cercanía a medios de transporte, sino edificios o casas con pozos de agua.

La variable servicios públicos está afectando fuertemente la venta de viviendas como en Maracaibo, donde se han negociado inmuebles por $5.000, ejemplifica Martini.

– Empresas afectadas –

Del lado empresarial y comercial la situación no es muy diferente. Los apagones de marzo se llevaron consigo a varias compañías que estaban sobreviviendo.

“Había empresas que no estaban vendiendo y el apagón, más la sequía de créditos –por el excesivo encaje bancario- terminaron por cerrar las que ya no aguantaban la operación”, dice Héctor Benavente, consultor estratégico-financiero.

En el mejor de los casos se han decidido cierres temporales, alargando plazos con la expectativa de que finalmente se dé el cambio político que permita la recuperación económica.

“El mercado está muerto más por falta de vendedores que de compradores”, afirma Benavente, quien señala que los dueños de fábricas no están dispuestos a ceder sus propiedades por montos bajos.

Los fondos de inversiones extranjeros, principalmente europeos, siguen a la caza de empresas porque saben que es el momento de comprar. Lo que puedan adquirir ahora difícilmente lo harán después si el entorno económico mejora y con ello aumentan los costos de montar un negocio en el país.

En el área de salud hay consultorios y unidades médicas en venta y otras sin operar “mientras se ve qué pasa”.

En el sector industrial, el escenario es peor. Es un área que está descapitalizada, por lo que resulta más barato importar que producir en el país.

El sector servicios busca oportunidades fuera del país. Centroamérica, República Dominicana y Argentina son los destinos con mayor demanda, por presentar nichos de mercado desatendidos, detalla Benavente.

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