Los bancos centrales se muestran cautos ante la llegada de monedas digitales

EFE / Foto: Pixabay

Los bancos centrales se muestran cautos ante la llegada de monedas digitales

Un estudio publicado este lunes por el Banco de Pagos Internacionales (BPI), que aglutina a los principales bancos centrales del mundo, muestra que estos todavía muestran cautela a la hora de lanzar en sus mercados monedas digitales en sustitución de las tradicionales, aunque muchos de ellos lo están estudiando.

Frente a la noción de que en el futuro el dinero digital podría sustituir al efectivo, 85% de los 63 bancos encuestados ven poco o muy poco probable lanzar en sus países una moneda electrónica ligada a sus instituciones a corto plazo (en tres años).

A medio plazo (seis años) sigue siendo mayoritaria (más del 60%) la proporción que ve improbable la creación de este tipo de moneda ligada a sus bancos centrales, cuyas jurisdicciones suman un territorio en el que vive cerca del 80% de la población mundial.

El estudio concluye que muchos bancos emisores «todavía no están convencidos con que los beneficios puedan superar a los costes», aunque ve algo más de receptividad entre las entidades de economías emergentes.

Sin embargo, en el plano teórico 70% de los bancos centrales encuestados señalaron que han iniciado estudios de viabilidad y otras investigaciones de cara a una posible introducción de estas monedas digitales en sus mercados, y la mitad se encuentran ya en fase experimental o tests controlados.

Cinco de los bancos sondeados han conducido proyectos piloto en sus mercados, como Uruguay, que lanzó el e-peso en noviembre de 2017, aunque el programa finalizó en abril de 2018 y ahora está en fase de evaluación antes de una posible reanudación.

La popularidad de las criptomonedas (monedas virtuales) no ligadas a bancos centrales, como el bitcoin, y la reducción de los pagos en efectivo ha llevado a muchas entidades emisoras a analizar la posibilidad de digitalizar su dinero en el futuro, aunque el estudio muestra que aún hay reticencias al respecto.

Uno de los casos más paradigmáticos es Suecia, donde el pago por móvil se ha popularizado tanto que menos del 15% de las transacciones en el país se realizan en efectivo y los comercios predicen que el dinero físico desaparecerá en el país antes de mediados de la próxima década.

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