El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) destacó hoy la captación de inversión privada y la lucha contra la corrupción como dos de los grandes retos que tiene la región para el progreso en materia de infraestructuras.

En una conferencia iniciada hoy en Buenos Aires en la que expertos y autoridades señalaron la infraestructura como una de las grandes cuentas pendiente de Latinoamérica, el presidente del CAF, Luis Carranza, apuntó como objetivos la atracción del sector privado y la transparencia de las contrataciones para evitar la corrupción.

En un discurso en el que felicitó al Gobierno argentino por el “éxito” de su primera convocatoria de asociación público-privada (APP) y dijo querer “acompañar” a Ejecutivos como el de Mauricio Macri, con “vocación de prosperidad y de reducir la brecha” en infraestructura, Carranza también se refirió a las limitaciones en el sector de los países de la zona y en la integración entre ellos.

“Camiones parados en puestos de frontera 5-8 horas, transbordo de mercancías de camiones de una nacionalidad a camiones de otra por restricciones absurdas, contenedores de centros de producción que para llegar a los puertos de embarque cuestan el doble de lo que implica mandar ese contenedor del puerto a China”, enumeró Carranza como algunas de las situaciones cotidianas.

No obstante, el vicepresidente de Infraestructura del banco, Antonio Henrique Pinheiro Silveira, aseguró que las inversiones en ese ámbito han crecido mucho en los últimos 10-15 años, en especial las del sector privado.

Pinheiro recordó que los gobiernos centrales pueden aportar parte de las soluciones, pero en buena medida estas radican también en los gobiernos regionales y en las ciudades, y remarcó la importancia de estas últimas, donde cada vez vive un porcentaje mayor de la población, en la generación de valor, para lo cual es “central” el desarrollo de la infraestructura.

El ejecutivo brasileño también aconsejó tener en cuenta, además de los grandes proyectos, la infraestructura orientada a los servicios, de menor escala pero con un gran impacto en la ciudadanía.

El especialista de CAF en planteamiento del transporte José Barbero cifró en el 3 % del PIB el nivel de inversión actual en infraestructura de los países latinoamericanos, y aseveró que sería necesario un incremento hasta el 5 % “para empezar a achicar la brecha” con los países más desarrollados.

Barbero recomendó medir los resultados de los proyectos en base a su impacto real para los usuarios, y no contabilizando el número de iniciativas o los millones invertidos en ellas; e integrar las políticas sectoriales, lo que ejemplificó con las ciudades y la coordinación entre el desarrollo urbano, la movilidad, la vivienda o el agua.

En la conferencia, que concluye este jueves, también estuvo presente el jefe de Gabinete argentino, Marcos Peña, quien declaró que el desarrollo de la infraestructura en América Latina “no puede esperar porque está muy ligado a salir de la pobreza y la desigualdad”.

Peña subrayó que este tema es uno de los tres ejes centrales planteados por la presidencia argentina del G20 este año, y afirmó que uno de los objetivos del Ejecutivo es, además de la construcción de infraestructuras, la transparencia de los procesos de contratación “reduciendo los costos y desterrando las sospechas y denuncias de corrupción”.

Por su parte, el ministro de Transporte de Uruguay, Víctor Rossi, aseveró que América Latina “está perdiendo terreno respecto a los líderes del mundo”, y resaltó las “dificultades” que siguen existiendo en muchos sectores para la llegada de la inversión privada.

Rossi planteó la necesidad de mecanismos para planificar los proyectos más allá de los periodos de gobierno, y expuso que de las muchas iniciativas de integración regional que han surgido en los últimos tiempos se han concretado muy pocas, y todavía no se ha llevado a cabo ninguna obra binacional.

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