Semana del 01/3/19 al 08/3/19
Semana del 01/3/19 al 08/3/19
Palabras del Editor

Venezuela atrapada en la inercia destructiva de la crisis económica

La crisis venezolana pasa por una etapa muy delicada donde la incertidumbre política sigue jugando un papel determinante. El choque entre la presión externa y la resistencia del chavismo para extender su permanencia en el poder, ponen a la economía en una especie de inercia donde el gobierno de Nicolás Maduro está cada vez más impedido de tomar acciones que no sean de supervivencia, mientras las sanciones internacionales amenazan con agravar la situación.

La economía está atrapada entre quienes no pueden (ni quieren) tomar acciones para detener el deterioro (Maduro y su gobierno) y quienes quieren, pero no pueden (el presidente interino Juan Guaidó y la oposición). Hasta tanto no se resuelva la enorme traba política es imposible implementar los cambios que requiere el país para reconstruirse.

El juego de desgaste en el que entró la dinámica de esta crisis política tiene un fuerte componente económico, donde la apuesta estadounidense es claramente la de ahogar financieramente a Maduro para obligarlo a desalojar la Presidencia. La primera economía mundial tiene mucho poder e influencia para lograr ese objetivo y músculo para soportar la caída de sus compras petroleras venezolanas.

Un peso muy grande viene de las estrictas sanciones impuestas a Petróleos de Venezuela, que básicamente son un embargo petrolero y que se harán más severas este mes cuando venzan las licencias que el Departamento del Tesoro aprobó para algunas empresas.

La Oficina de Información Energética de Estados Unidos (EIA, en inglés), dijo esta semana que “no espera que estas sanciones tengan un impacto significativo en el funcionamiento de las refinerías (de EEUU). Las importaciones estadounidenses de petróleo crudo venezolano han estado disminuyendo durante varios años y las refinerías han estado reemplazando el petróleo crudo venezolano con otros crudos pesados y pueden optar por operar crudos más livianos si no se dispone de crudos pesados”.

Datos de la EIA señalan que en la semana culminada el 22 de febrero Venezuela exportó 208.000 barriles diarios a EEUU, una disminución de 65% en comparación con un mes antes (previo a la aplicación de las sanciones).

Esto es un enorme freno a los ingresos del país para los próximos tres meses (plazo en el que se pagan esas facturas), lo que tendrá un efecto directo sobre la capacidad importadora de Venezuela, con consecuencias que se verán en el nivel de abastecimiento e incluso en los programas de alimentación del gobierno.

Por otro lado, fuentes de la industria petrolera nos señalan que Pdvsa está dependiendo cada vez más de gasolina importada para surtir al mercado interno. Este combustible se negocia a precios cada vez más altos, según reportó la agencia Reuters, debido al riesgo que asumen las pocas empresas dispuestas a proporcionarlo.

Está latente el riesgo de escasez de gasolina, lo que impedirá el transporte de los alimentos y otros insumos que todavía se mueven por el país, así como la movilización de personas, incluso en las zonas urbanas.

Las empresas siguen luchando por subsistir. Están reportando caídas drásticas en las ventas, entre 20%y 45% en términos de unidades, mientras la hiperinflación sigue su curso, con el dólar paralelo todavía subiendo por debajo de ella, principalmente por las agresivas medidas de encaje legal impuestas a la banca, que además impacta el acceso al crédito.

El expresidente de Fedecámaras, Jorge Botti, comentaba recientemente lo que también hemos escuchado de empresarios de varios sectores: “La situación de las empresas se acerca peligrosamente a un colapso aún mayor. La enorme estrechez crediticia, el adelanto de tributos confiscatorios y la caída de ventas las está haciendo inviables”.

La forma en que se resuelva el nudo político va a marcar el rumbo de la recuperación económica. Las compañías deben prepararse para afinar cada vez más su velocidad de respuesta y evaluación de la situación general y de su entorno con el fin de hacerse flexibles, pero a la vez resistir los escenarios por venir.

Hoy se hace imprescindible una sala situacional en cada una de las empresas en la que se discuta diariamente los niveles de riesgo, amenazas, mejoras y oportunidades a las que se enfrentan desde el punto de vista operativo. Recordemos que son los pensamientos de los tomadores de decisiones los que eligen las herramientas que se usan para conducir a las empresas al éxito o al fracaso.

César Aristimuño Director de Aristimuño Herrera & Asociados

Análisis Estratégico

¿Qué esperar del tipo de cambio en marzo?

En nuestro informe de la semana pasada señalamos que el Banco Central de Venezuela (BCV) viene implementando un conjunto de medidas en el ámbito monetario y cambiario desde agosto del 2018 como parte del plan para controlar la hiperinflación bajo la hipótesis de estabilizar el tipo de cambio no oficial.

El BCV no está controlando cuánto dinero se emite, sino que una vez que inyecta grandes cantidades de dinero a la economía, busca limitar al máximo (a través del aumento del encaje legal) cuánto de ese circulante se puede intermediar. Cuando Nicolás Maduro habló de déficit fiscal cero en agosto del año 2018 y que el financiamiento monetario era de los principales causantes de la hiperinflación, la liquidez en circulación era de Bs 60.000 millones. Al corte de la segunda semana de febrero 2019 ya la liquidez total se ubica por encima de Bs 2 billones y con un ritmo de crecimiento anualizado de 100.000%, mientras que en solo las 6 primeras semanas del año el circulante de bolívares creció 161%.

El contexto que estamos observando permite visualizar que la política de encaje en 100% se va a mantener un tiempo más, siendo todos los ajustes monetarios dirigidos a restringir la actividad crediticia y con ello la creación secundaria de dinero, sin poner ningún tipo de control del alza en el dinero primario (financiamiento del BCV a Pdvsa).

El encaje no solo ha supuesto reducciones momentáneas en el tipo de cambio no oficial, sino además un fuerte deterioro en la actividad crediticia y que progresivamente se va a ir reflejando sobre el resultado de la banca, cuyos gastos seguirán creciendo por impactos de la inflación, pero su ecuación de ingresos está estancada por la política restrictiva de encaje.

En tal sentido, más que crear estabilidad monetaria, las nuevas restricciones serán muy costosas tanto para las empresas, que necesitan recursos para capital de trabajo, pagos de nómina y opciones de cobertura para seguir operando, así como para los bancos por las razones explicadas anteriormente. Por tanto, la aparente estabilidad en la paridad no oficial, con un alza de Bs 300 en febrero, responde más a fuertes contracciones sobre la demanda de divisas y no a una estabilidad cambiaria compatible con una inflación más ralentizada. De hecho, tras cada nuevo aumento del encaje, la desaceleración del tipo de cambio no oficial solo ha perdurado por pocas semanas, en un contexto donde la base monetaria sigue elevándose a un ritmo promedio de 20% por semana solo en este año.

En efecto, con base en nuestras cifras de inflación, la variación de precios acumulada hasta el cierre de febrero es de 837%, mientras la variación del tipo de cambio no oficial en el mismo periodo es de 348%, es decir, la “estabilidad cambiaria” no es garantía de ralentización de la hiperinflación.

A su vez, a pesar de las presiones iniciales a inicios de año, la dinámica del tipo de cambio no oficial se enrumbó nuevamente hacia el camino de la apreciación real, es decir, la inflación sigue creciendo más rápido que la variación del tipo de cambio. Esto deja dos tendencias claras en el corto plazo: 1) Las empresas van a preferir traer insumos directamente importados que adquirir materia prima o productos terminados en Venezuela. 2) El crecimiento de los encargos puerta a puerta de alimentos, productos de higiene personal y medicinas será exponencial de mantenerse o ampliarse la distorsión actual.

En el supuesto que el BCV siga en pie con el esquema actual, es previsible que el gobierno vuelva a devaluar el Dicom por encima del paralelo (actualmente tiene un desfase de Bs 300), esto con la intención de captar remesas y a su vez desde el punto de vista operativo seguirá profundizando la dolarización no programada que estamos viviendo actualmente.

Por tanto, considerando que los ajustes monetarios serán dirigidos a restringir la actividad crediticia y con ello la creación secundaria de dinero, nuestra proyección del tipo de cambio para marzo se encuentra en un umbral de Bs/$ 3.500 y Bs/$ 3.800, dependiendo de la cantidad de financiamiento monetario que se imprima.

El mes de marzo tendrá muchas presiones tanto en inflación como por el lado de acceso al crédito. Las sanciones recientes por parte de Estados Unidos dejan un escenario de fuertes recortes de oferta en el corto plazo, además del shock adicional de recorte de crédito, que, si mantiene la apreciación real del dólar, mostrará a un país cada vez más costoso en dólares y con sesgos e incentivos enormes para la importación a costa del abandono de la producción local.

Juan Crisóstomo Economista

Gráfico de la Semana

Deuda externa en default llega a los $9.672,17 millones al cierre de febrero 2019

Datos petroleros
  • Los efectos de las sanciones estadounidenses a Petróleos de Venezuela muestran sus impactos a un mes de decretadas. Las exportaciones venezolanas a Estados Unidos se ubicaron en la semana terminada el 22 de febrero en 208.000 barriles diarios de petróleo, según la Oficina de Información Energética (EIA) de ese país. La cifra es la segunda más baja desde 2010, cuando se comenzó a llevar el registro semanal, implicando un fuerte impacto en el flujo de caja en divisas.
  • Esta imposibilidad de vender crudo a EEUU y la negativa de otros clientes de hacer negocios con Pdvsa, hace que la estatal venezolana se quede con un excedente que intenta colocar en el mercado abierto. De acuerdo con datos de la agencia Platts, la empresa busca vender 10,8 millones de barriles que se encuentran en sus depósitos.
  • Si Pdvsa no logra colocar el crudo que ya no puede vender a EEUU copará su capacidad de almacenamiento y tendrá que reducir obligatoriamente su producción. En febrero, de acuerdo con datos de Reuters, el bombeo fue de 1,05 millones de barriles diarios, una caída de 10% en comparación con enero.
  • Estos datos contrastan con la industria petrolera estadounidense que la semana terminada el 22 de febrero marcó otro récord histórico de producción con 12,2 millones de barriles diarios. Además, la EIA reporta que las refinerías que recibían el crudo venezolano lo están sustituyendo sin problema por petróleo canadiense.

Visión gerencial

El salario emocional una opción para obtener mejores resultados

Las crisis pueden ser aprovechadas para sacar lo mejor de cada individuo si se canaliza de la manera adecuada. Los empresarios deben ser solidarios con sus empleados para acompañarlos en las difíciles circunstancias que impone el país y para ello deben escucharlos e identificar sus necesidades básicas.

La gerencia debe apuntar a reforzar los valores a su personal y tomarlo en cuenta para mantener un buen clima laboral, más allá de la remuneración en metálico.

El trabajo de grupo, conocer la realidad de cada uno de los trabajadores, escuchar sus puntos de vista y brindarles opciones diferentes al sueldo, es una manera de mantener al empleado en la empresa, en momentos en que la fuga de personal es una constante en un país sumido en una profunda crisis económica y social.

El llamado salario emocional es una estrategia de la que muchas empresas se valen para compensar al empleado por la pérdida de su capacidad de compra.

Las renuncias en las organizaciones no se han detenido. El personal se va buscando mejores oportunidades bien en otra empresa, trabajando por su cuenta o fuera del país. Y en muchas ocasiones es difícil conseguir un reemplazo por la baja remuneración, señala María Gabriela Theis, presidenta del Instituto Latinoamericano de Gerencia Social (Inlagers).

El sector privado tiene la posibilidad de ofrecer beneficios complementarios al sueldo. En el caso del sector público la situación es más complicada porque básicamente se rigen por salario mínimo y por una escala que desde agosto del año pasado aplanó prácticamente el salario obviando los rangos y grados del personal.

La alta gerencia tiene que sentarse a evaluar cómo se siente el empleado. “El autócrata ya no da resultado, hay que ir a otro modelo de liderazgo, al liderazgo transformacional que toque emociones, sensibilidades, para que conecte con el otro”, dice Theis, coach personal y organizacional.

La empresa privada vive sus propias dificultades del deterioro económico del país, por lo que no siempre el aumento salarial es posible, pero sí compensaciones que además de mejorar la situación personal del empleado, permita un mejor desempeño organizacional.

Desde el coaching se ofrecen herramientas motivacionales a los trabajadores para que no abandonen la empresa, se les trata de inculcar un sentido de pertenencia institucional, dice Theis, pero la labor debe ser concientizada desde la alta gerencia.

“Tenemos que ofrecer otra visión en cuanto al trato, porque el trabajador está afectado, susceptible y el salario no le alcanza para cubrir las necesidades básicas. Hay que poner en práctica la escucha activa, que es hablar menos y escuchar más al empleado”, indica.

A partir de allí se identifican las carencias y se trabaja en función de ellas. Theis afirma que existen compañías que han creado redes y comisariatos de alimentación, lo que ha representado que las gerencias establezcan alianzas con distribuidoras de alimentos para obtener mejores precios para sus trabajadores.

También en el área de la salud se han buscado opciones para ayudar al personal. Se recurre a las redes sociales o mecanismos para encontrar las medicinas que escasean o que por su alto precio no pueden ser adquiridas.

Estos acuerdos contribuyen a mejorar las relaciones entre el personal de la empresa y su desempeño dentro de la organización, porque se siente tomando en cuenta, lo cual redundará en un buen clima laboral y una mejor productividad.

Pero hay que considerar también la posibilidad del trabajo a distancia. Las dificultades económicas para pagar el pasaje de transporte o la falta de unidades que trasladen al personal a las instalaciones donde labora, deben llevar a la gerencia a sacar provecho en las áreas cuyas actividades no requieran de asistencia presencial.

Ese tiempo libre le puede permitir al empleado buscar otros ingresos que le den un respiro para comprar los productos más básicos.

La capacitación es otro de los elementos a considerar y que forma parte del salario emocional. Cualquiera que sea el área de formación representa una oportunidad de crecimiento no solo para el trabajador sino para la empresa. En Venezuela todavía el costo del aprendizaje y del entrenamiento laboral es accesible en comparación con el resto del mundo.

No solo el staff se beneficia con estos planes adicionales, sino los empleadores, ya que dejan de preocuparse por asuntos de la jornada laboral para centrarse efectivamente en los resultados operacionales, señala Theis.

Ligia Perdomo

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